Más regulación estatal para resolver el problema del acceso a la vivienda
Una antropóloga y referentes de inquilinos advierten que los precios de un terreno y de un alquiler se relacionan, y que hay fallas en las políticas habitacionales si se busca que sean más equitativas.
“Es central que el Estado regule el mercado de la vivienda y del alquiler”, sostiene la antropóloga urbana Cristina Cravino. La investigadora del Conicet estudia los problemas relacionados con el déficit habitacional y las tomas de terrenos en la Argentina desde finales de los 80.


La también exdirectora de una maestría sobre estudios urbanos en la Universidad Nacional General Sarmiento sostiene que en democracia no se logró volver a una regulación que permita el acceso al suelo y a la vivienda.
Un informe presentado ayer en radio La Red afirma que en el país falta construir cuatro millones de viviendas y que 12 millones de personas -un tercio de la población- no tienen casa propia.
Ante esa realidad Cravino agrega que si los municipios solo facilitan el desarrollo inmobiliario con fines especulativos -no para habitar sino como reserva de valor- es necesario limitarlo así como el suelo vacante y la tierra ociosa. “Es necesario avanzar hacia sistemas tributarios más progresistas que los actuales y bajar la desigualdad”, insistió.
Relación con los alquileres
En 2020 se relanzó el Procrear y este año el Casa Propia para construir 266 000 soluciones habitacionales en tres años. El objetivo es responder a una parte del 60% de las necesidades de los hogares con menores ingresos. Además se estima que unos cinco millones de personas residen en 4.500 villas y asentamientos del país.

Para Gervasio Muñoz, titular de la Federación Nacional de Inquilinos, es claro que si no se interviene en el mercado de los alquileres el problema habitacional se seguirá profundizando. “Sin un control estatal en el precio del suelo es muy difícil llevar adelante la construcción de viviendas o créditos”, afirma.
En paralelo señala un ejemplo conocido para quienes acceden a un crédito de programas como el Procrear o el Casa Propia: se termina elevando más el valor del suelo o de los alquileres.
“Es un error creer que la solución al problema de la vivienda es a través del acceso a un crédito privado atado a la inflación o a través de un Procrear que construye en tierra pública en la periferia de las ciudad para un sector muy chiquito de la población en situación de déficit habitacional. Ninguna de las dos miradas se plantea modificar las reglas del mercado; ése es el gran problema en la Argentina, creer que se puede resolver el problema sin tocar intereses”.











