Hace 143 años se iniciaba la colonización de Resistencia y del Chaco
El 27 de enero de 1878 desembarcó el primer contingente de inmigrantes italianos, en el mismo lugar donde hoy se encuentra el monolito que recuerda este hecho histórico, cerca del puente San Fernando sobre el río Negro.
Una tradición que respetamos celebra este acontecimiento el 2 de febrero, con una diferencia de pocos días que en nada modifican la trascendencia de este acontecimiento para la historia del Chaco.

Azarosa travesía
Eran 39 familias (o 43, según otros registros) que sumaban 184 personas entre hombres, mujeres y niños, quienes habían partido del puerto de Génova, Italia, el 1º de diciembre de 1877. Después de un azaroso viaje por mar y de una corta estadía en Buenos Aires, llegaron al puerto de Corrientes el 21 de enero de ese mismo año.
Luego de estar cinco días en esta ciudad, fueron embarcados en dos barcazas remolcadas por un vaporcito, las cuales remontaron el Río Negro hasta el puerto de San Fernando, adonde llegaron en la mañana del 27 de enero, luego de una dificultosa marcha nocturna por el Río Negro.

El desembarco en San Fernando
Una vez desembarcados en tierra chaqueña, los colonos fueron recibidos por el administrador de la colonia, Jaime Sosa, los funcionarios de la administración y los obrajeros que desde años atrás venían explotando los bosques en el paraje San Fernando, quienes junto a sus peones habían defendido ese lugar y rechazado varios ataques indígenas.
El Administrador ubicó a los colonos en los establecimientos de los obrajeros: José María Avalos, Félix Seitor, Sicard, Vázquez, Corsi, Quijano, Ajesta y Manuel Díaz. Esto debió hacerse porque el albergue que según la ley debía estar preparado para alojarlos, no había sido construido. Recién fue terminado en junio de ese año.

Una gran creciente
Estas primeras familias de inmigrantes que llegaron al Chaco procedían de la provincia de Udine, en el noreste de Italia, y desde el comienzo debieron afrontar serias dificultades para establecerse. Uno de esos inconvenientes fue la pérdida de los mojones de la mensura de la colonia, sin los cuales era imposible adjudicar los primeros lotes de tierra a los recién llegados.
Por ese motivo fue enviado al lugar el agrimensor Juan Dillon (hijo). Pero no pudo cumplir de inmediato los trabajos de la nueva mensura y adjudicación de tierras: una gran creciente del Paraná que se inició a poco de llegar los inmigrantes hizo desbordar el Río Negro, con el consiguiente anegamiento de la mayor parte de los terrenos que formaban la colonia.
Penurias y atención sanitaria
Uno de los aspectos más dramáticos en la vida de esta incipiente comunidad fue el de las penurias físicas que debieron soportar, en virtud del cambio de clima, la mala alimentación y el consumo de agua contaminada. A ello se agregó la creciente, que se extendió de febrero a abril de ese año. Fue de tal magnitud, que al anegar los terrenos de la colonia aisló a las familias y dificultó seriamente la provisión de víveres y medicamentos.
Complicó este panorama la aparición de enfermedades gastrointestinales y casos de paludismo. Al principio, la atención médica de los colonos estuvo a cargo del doctor Poli, quien se retiró a los pocos días y fue reemplazado por el doctor José Luna, médico sexagenario que había residido en la Isla del Cerrito, gozaba de la confianza del gobernador del Chaco, Pantaleón Gómez, y dominaba el italiano, lo que facilitaba la comunicación con los inmigrantes.
Como se carecía de un hospital de campaña, para ver a sus pacientes el doctor Luna debía trasladarse en canoa o a lomo de caballo, salvando grandes distancias. Los informes de este facultativo revelan el alto índice de mortalidad infantil en la población de la colonia en su primer año de funcionamiento.
Los primeros trabajos en la colonia
La construcción del albergue y de las viviendas para los colonos exigió de la administración la contratación de numerosos peones, techadores, carpinteros, carreros, cortadores de paja, etc., entre los criollos o entre los aborígenes tobas y vilelas que vivían en las inmediaciones. Entre los inmigrantes también había herreros y albañiles que aportaron sus conocimientos.

Los trabajos consistieron en el corte de palmas y de paja para la estructura y los techos, y la elaboración de adobe para las paredes. Los peones se ocupaban del corte y acarreo de materiales desde los montes cercanos mientras que los colonos construían sus propias viviendas. Esto nos muestra un cuadro de intenso trabajo y colaboración entre inmigrantes, criollos y aborígenes en los primeros meses de vida de Resistencia.
Las primeras tareas agrícolas sufrieron las consecuencias de la mala calidad de las semillas y lo inadecuado de las herramientas entregadas por la administración. El primer ensayo de arar la tierra fue realizado en la chacra nº 5 del colono Girolamo Pérez, en presencia del comisario de administración. El armado de los arados distribuidos a los pobladores estuvo a cargo de los colonos Bizarro y Lavia Gotardo, a quienes se les prometió una recompensa por el trabajo.
Conflictos con los obrajeros
Un capítulo aparte merece la lucha que debió librar el administrador Jaime Sosa contra algunos obrajeros que vendían alcohol, no sólo a los indígenas –lo que en sí mismo entrañaba un grave riesgo para la Colonia-, sino a los propios colonos, algunos de los cuales se aficionaban a la bebida y descuidaban sus labores.
Esto que relato basándome en la documentación disponible hasta hoy, nos permite tener una idea de lo difícil que debió ser la organización definitiva de la colonia Resistencia, más aún si tenemos en cuenta que el primer comisario de administración tuvo que renunciar a su cargo ese mismo año y la colonia soportó al año siguiente la sublevación de una parte de sus pobladores por las malas condiciones en que se encontraban.
Todos estos conflictos obligaron a las autoridades nacionales a intervenir en más de una oportunidad para asegurar la subsistencia de una población que con tanto sacrificio se había levantado. Pero Resistencia hizo honor a su nombre, y siete años más tarde se convertía en la capital del Territorio Nacional del Chaco.
(*) El autor es miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.
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