Salud humana, sanidad animal y ecosistemas
La idea de que la salud humana y la sanidad animal son dependientes entre sí y que ambas están vinculadas a los ecosistemas no es nueva, pero la pandemia global de SARS-CoV-2 puso de relieve la importancia de esta interrelación para comprender por qué son tan serios algunos problemas como la deforestación.
El avance de la frontera agropecuaria y las explotaciones mineras han generado problemas ambientales graves en todo el mundo. En nuestra región, Argentina, Brasil y Paraguay son los países de Sudamérica que más perdieron superficie boscosa en los últimos años como producto de la actividad humana. Frente a este preocupante escenario, las organizaciones ambientalistas remarcan la necesidad de no deteriorar el equilibrio de los ecosistemas para prevenir la propagación de nuevas enfermedades. En ese sentido, observan que garantizar una mayor diversidad en los ecosistemas reduce al mínimo la posibilidad de que un patógeno se propague por el mundo.
La Organización Mundial de la Salud venía trabajando, antes de la pandemia, con un enfoque multisectorial que se sintetiza en el concepto “Una sola salud”, que está pensado para diseñar y aplicar programas, políticas, leyes e investigaciones en el que múltiples sectores se comunican y colaboran para lograr mejores resultados de salud pública. Se trata de un concepto que comenzó a utilizarse en ámbitos científicos a comienzos de la década del año 2000 y que plantea que la salud humana, la sanidad animal y el cuidado del ambiente no deben ser entendidos como problemas que están en compartimentos separados. A partir de esta idea se propone que los especialistas que trabajan en áreas aparentemente tan disímiles como la inocuidad de los alimentos, el control de zoonosis (enfermedades transmisibles entre animales y humanos, como la gripe y la rabia entre otras) y la lucha contra la resistencia a los antibióticos, compartan información para, llegado el caso, dar una alerta temprana ante una posible amenaza.
La OMS explica que una amplia variedad de microbios afectan tanto a animales como a humanos cuando unos y otros viven en un mismo ecosistema. Es por eso que los esfuerzos de solo un sector no pueden prevenir o eliminar el problema. Por ejemplo, la rabia en humanos sólo se previene de manera eficaz actuando sobre la fuente animal del virus (por ejemplo, vacunando a los perros). El organismo internacional señala, por otra parte, que la información sobre los virus de la gripe circulantes en animales es vital a efectos de la selección de virus para fabricar vacunas humanas contra posibles pandemias de gripe; y por eso plantea que profesionales de distintas especialidades que se desempeñan en diferentes sectores, como la salud pública, la salud animal, la salud vegetal y el medio ambiente, deberían unir sus esfuerzos.
“Los funcionarios gubernamentales, los investigadores y los profesionales de todos los sectores de ámbito local, nacional, regional y mundial deberían responder de manera conjunta a las amenazas sanitarias”, propone la OMS y por eso viene trabajando con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para promover respuestas multisectoriales a los peligros en materia de inocuidad de los alimentos, los riesgos de zoonosis y otras amenazas para la salud pública en la interacción entre seres humanos, animales y el ecosistema y proporcionar recomendaciones sobre el modo de reducir estos riesgos.
Por su parte, la Organización Mundial de Sanidad Animal publicó un informe en el que señala que las enfermedades de origen animal a las que el hombre es sensible, como la gripe aviar, la rabia o la brucelosis, representan riesgos mundiales para la salud pública. En ese mismo documento advierte que otras enfermedades de transmisión esencialmente de persona a persona circulan en animales o tienen un reservorio animal identificado y pueden causar graves crisis sanitarias como ha quedado de manifiesto con la epidemia de la enfermedad por el virus del Ébola. “Estos riesgos se acentúan con la mundialización y los cambios climáticos y de comportamiento humano, lo que multiplica las oportunidades para que los patógenos colonicen nuevos territorios y evolucionen bajo nuevas formas”, agrega el informe.
Es necesario, entonces, comprender la estrecha relación que hay entre salud humana, sanidad animal y ecosistemas y alentar el trabajo colaborativo entre profesionales de distintas disciplinas para cuidar el ambiente y hacer frente a los problemas de salud emergentes.










