Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/201154
LA ESPLÉNDIDA CORONACIÓN DE DEFENSA Y JUSTICIA

‘‘Valdanito‘‘ Crespo en el centro de un escenario que se ganó con creces

El equipo campeón de la Sudamericana se hizo fuerte y se consolidó con un buen juego. Plantel austero y férrea vocación de protagonismo.

Entre varias aristas dignas de elogio, la espléndida coronación de Defensa y Justicia pone en entredicho la extendida creencia de que sin una materia prima de primer nivel es imposible competir en las altas cumbres con posibilidades de éxito y coloca a Hernán Crespo en el centro de un escenario que se ha ganado con creces.

Buenos Aires, 24 (NA). Emocionado Hernán Crespo ante la multitudinaria bienvenida brindada por los hinchas al equipo consagrado campeón.

Nada más lejos que deducir que Defensa y Justicia ha jugado bien por el sólo de hecho de haber ganado la Copa Sudamericana y que el logro en sí representa un absoluto que clausura todo discernimiento conceptual.

Por lo contrario, la secuencia es inversa y lo suficientemente visible como para abrirse en camino por fuera de un mero juego de palabras: más bien Defensa y Justicia se hizo fuerte jugando bien y en todo caso la conquista tiene rango de fruto maduro.

En alguna medida Crespo tomó las cosas donde la dejaron media docena de entrenadores que, a grandes rasgos, comparten el mismo ideario futbolístico o por lo menos propiciaron modos similares: Jorge Almirón, Diego Cocca, Ariel Holan, Sebastián Beccacece, Juan Pablo Vojvoda y Mariano Soso.(Quien lo deseara podría agregar los breves interregnos de Darío Franco, Turu Flores, Nelson Vivas y Pablo De Muner).

Desandado el camino de la impronta de Defensa y Justicia en esa línea de continuidad, encontraremos sorprendentes puntos en común: por ejemplo planteles austeros (jugadores cedidos por clubes grandes, experimentados del Ascenso, juveniles de procedencia variopinta) y equipos insospechados de ataduras, con agresividad bien entendida y una férrea vocación de ejercer el protagonismo en cada partido o, en el peor de los casos, de compartirlo.

Tan marcados y pasmosos esos indicadores comunes que transmiten la sensación de que Walter Busse y Walter Acevedo eran hermanos mellizos, y Enzo Fernández el hermano menor de los dos; y algo similar sucede con Alexander Barboza, Lisandro Martínez y Héctor Martínez.

Por misterioso que parezca, y lo es, o no tanto, hace seis años o más aún que en el Halcón de Florencio Varela hay como mínimo un defensor central que amén de conocer el oficio de marcar, sabe proponerse como fundador de cada avance y hay también un mediocampista central entendedor, pasador y criterioso.

No tan misteriosa es la mano de Crespo, el ex ’Valdanito’ campeón con seis camisetas (River, Parma, Lazio, Milan, Chelsea, Inter), que a menos de una década de saltar a la dirección técnica propició un equipo con todo en su lugar.

Notas Relacionadas