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Por el análisis de las niñas ejecutadas en septiembre

Piden al gobierno de Paraguay que permita el trabajo del Equipo de Antropología Forense 

La Defensoría de Niños y Niñas y la Gremial de Abogados y Abogadas proponen además que un comité de Naciones Unidas encare una investigación independiente. 

Instituciones y organismos de derechos humanos piden que se inicie la búsqueda de una joven desaparecida y que el Equipo de Antropología Forense analice los restos de Lilian Mariana y María Carmen Villalba (11 años) y que fueron asesinadas en Paraguay.

Uno de los numerosos pedidos de intervención internacional. Foto de FM Futura.com.ar

Nuevas declaraciones de testigos confirman sospechas de violación de leyes internacionales e involucra al ejército paraguayo en delitos de lesa humanidad.

Laura Taffetani, de la Gremial de Abogados y Abogadas; Marisa Graham, defensora de niños, niñas y adolescentes de Argentina, junto a integrantes del Servicio Paz y Justicia (Serpaj) y otras organizaciones actualizaron el panorama. NORTE participó en una rueda de prensa sobre el caso vía Zoom, con transmisión en vivo por Facebook y canal de Youtube de la Gremial.

Las circunstancias del caso parecen tomadas de un guión de ficción. Dos chicas -de tres sobrevivientes- cruzaron la frontera para pedir ayuda. Antes pasaron varios días en el monte sin agua ni comida huyendo del grupo de tareas del ejército paraguayo.

Todo comenzó en noviembre de 2019, cuando Laura Villalba, de 19 años, y cuatro niñas de 11 y 14 años fueron desde Puerto Rico (Misiones) hacia Paraguay a pasar las vacaciones con padres y familiares. Permanecieron en un campamento junto a adultos que integran el ejército del pueblo paraguayo (EPP) y la estadía se extendió con la declaración de pandemia, en marzo. Las fuerzas de tareas conjuntas logró dar con ellos y en septiembre de 2020 Lilian Mariana y María Carmen de 11 años fueron detenidas. Laura Villalba vio que las llevaron con vida.

El campamento en el que estuvieron las niñas junto a familiares en Paraguay. Foto de laUnion.com.py

Con posterioridad el gobierno informó la defunción con varias versiones: primero que dijo que no eran niñas, sino guerrilleras y que el abatimiento fue durante un enfrentamiento con uniformados. En los medios del vecino país cobró sentido que las chicas fueran alcanzadas por los disparos en medio de fuego cruzado. Para las organizaciones de derechos humanos no hay dudas de que fueron ejecutadas y que varios testimonios terminaron de confirmarlo esta semana.

“Estamos alarmados por la situación. La denunciamos en busca de solidaridad de otros países y de una intervención internacional. Llamamos a formar un grito grande que permita que haya justicia y esto cambie”, planteó Taffetani.

Laura Taffetani, de la Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina.

Como en una película de  ficción  

Las tres chicas que lograron huir con vida de la emboscada de las fuerzas de tareas en septiembre son Laura y Tania Tamara (ambas de 19 años) y las mellizas Carmen Elizabet y Tamara Anahí (de 14 años). Las últimas son hijas de Carmen Villalba, dirigente del EPP detenida en Asunción.

Durante la huida, que se extendió hasta fines de diciembre, vivieron una odisea: sin conocer la zona se internaron en el monte sin comida ni agua y por las noches eran hostigadas con disparos a medida que avanzaban.

Tres pobladores rurales que las ayudaron fueron asesinados a distancia el 20 de noviembre. En una de esas situaciones de gran proximidad de ser detenidas un disparo lastimó a Carmen superficialmente en la cabeza y otro, más profundo, en una pantorrilla le dificultó caminar. Por eso cuando las demás fueron por comida, ella las esperó en un lugar seguro pero al regreso de las chicas ya no estaba; solo quedaron sus pertenencias y un diario que escribió hasta el 3 de diciembre.

Laura decidió quedarse a buscarla y Tania y Tamara emprendieron el objetivo de cruzar la frontera. Con el apoyo de anónimos ciudadanos paraguayos lograron ingresar en la Argentina el 23 de diciembre. Ese mismo día detuvieron a Laura en un retén. Versiones de allegados aseguran que ‘le plantaron’ una mochila con armas y uniformes, así la acusaron de ser parte de una logística reclutadora de niñas para la guerrilla.  

Expresiones propias de un Estado terrorista 

El caso se reflotó esta semana a partir de nuevas declaraciones ante la relatoría de ejecuciones especiales y el comité de derechos de niños de la ONU, y ante la defensora de niños y niñas de la Argentina.

Sobre la situación en Paraguay se denuncia también que la comunicación oficial sigue criminalizando al grupo familiar con expresiones y “ribetes de Estado terrorista”, indica la abogada Laura Taffetani.

La cancillería argentina ya formuló varios pedidos por la vía diplomática. Por ejemplo, que se permita el ingreso el equipo de antropología forense para realizar una autopsia; propuesta que el gobierno paraguayo negó porque sospecha que esos cuerpos no son quienes se afirma que son.

Marisa Graham de la Defensoría de los Niños, Niñas y Adolescentes de Argentina.

“Se enviaron los documentos que acreditaban la identidad pero también pusieron en cuestión la validez de esos papeles y la actuación de funcionarios del registro civil de nuestro país”, describe Marisa Graham de la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de Argentina. La especialista señala que desde un primer momento la comunicación de las autoridades del vecino país fue muy confusa. “Primero se dijo que eran mayores de 18 años, luego se quemaron prendas por protocolo Covid-19 y se afirmó que las niñas eran terroristas. “Reclamamos al Estado argentino y a la ONU una investigación independiente y urgente; y encontrar a Carmen”, remarcó.

Sin poder comentar detalles de lo que la testigo más joven declaró, sí destacó lo relevante: “Nos pidió buscar y encontrar a su hermanita de la que se separó por primera vez”.

Un delito de lesa humanidad 

La cancillería acompaña los pedidos pero la convocatoria de los organismos de derechos humanos es por un mayor impulso en las actuaciones; especialmente ante la resistencia de que antropólogos de prestigio internacional puedan trabajar en los cuerpos de las niñas y una delegación de expertos realicen la búsqueda de la niña desaparecida.

Ya en 2014 el mecanismo nacional de prevención de la tortura en el vecino país había denunciado detenciones, apremios ilegales y torturas cometidas por integrantes de las fuerzas de tareas paraguayas.

“El gobierno sabe que hay integrantes, adultos y menores, de la familia Villalba que no son beligerantes y que residían hace más de diez años en la Argentina huyendo de la persecución. Así nacieron y crecieron varios niños”, señalan desde la Gremial de Abogados y Abogadas.

El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel adhiere a las voces que denuncian lo que ocurre en Paraguay.

En cuanto a Carmen, herida y aún desaparecida, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel subrayó que “la desaparición de una persona se considera crimen de lesa humanidad, y es un delito que no prescribe en el tiempo”. También sinceró que habrá que analizar qué mecanismos jurídicos, políticos y sociales se pueden utilizar para el esclarecimiento y ver qué camino seguir”, reflexionó.

Tensiones  

Una delegación argentina aportó el trazado de un mapeo donde un equipo especializado podrá buscar a la menor y tener indicios de lo ocurrido en septiembre.  

Como el gobierno paraguayo no acompaña ese tipo de intervenciones y la presencia extranjera (le negó el ingreso a la Cruz Roja Internacional en otro caso) aún se trabaja en un mecanismo adecuado y en sumar respaldo internacional.  

Mientras tanto el informe de la investigación local al alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos transita una prórroga y habrá que esperar el cumplimiento de los plazos correspondientes. 

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