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Negacionistas de la pandemia

La crisis sanitaria global que provocó el Covid-19 parece haber despertado en muchas personas la necesidad de seleccionar e interpretar la información que recibe de tal manera que solo presta atención a todo aquello que confirma sus prejuicios. Se trata de un mecanismo que conduce a un negacionismo que, llevado a un extremo, puede tener consecuencias muy graves.

Esta semana se conoció la lamentable noticia del fallecimiento en Brasil del presentador de TV Stanley Gusman, de 49 años, tras haberse contagiado del virus. Su deceso ocupó espacios en distintos medios de la región y el mundo porque fue un defensor del presidente Jair Bolsonaro y a la vez férreo opositor de las medidas para evitar el aumento de los contagios en su país. Hace poco su voz se había levantado contra las autoridades de la ciudad de Belo Horizonte que habían recomendado evitar reuniones en las fiestas de fin de año y en varias oportunidades se mostró en desacuerdo con el uso de barbijos.

No fue el único caso de personas que influyen en la opinión pública que niegan la pandemia y lamentablemente fallecen luego de contagiarse de coronavirus. En Nicaragua, el destacado cronista deportivo José Francisco Ruiz, de 75 años, murió en ese país en junio del año pasado por complicaciones derivadas del Covid-19. Frente a los micrófonos Ruiz había subestimado la peligrosidad del virus: “lo mata la espuma del jabón”, dijo luego de recomendar “baños de vapor con hojas de eucalipto para terminar con la enfermedad”.

Mucho antes de que la actual pandemia causara estragos en el mundo, en 1972, los psicólogos israelíes Daniel Kahneman y Amos Tversky popularizaron el concepto de sesgo cognitivo, al que definieron como una lectura errónea de la información disponible que, directa o indirectamente, influye en la manera de pensar, emitir juicios y tomar decisiones.

Es probable que gobernantes como Donald Trump o Jair Bolsonaro hayan compartido la manera de hacer frente a la pandemia por la particular visión que tuvieron del problema sanitario. Ambos subestimaron la amenaza y coincidieron en definir al virus como causante de una ligera gripe. No es casual entonces que Estados Unidos y Brasil lideren el ránking de países con mayor cantidad de muertes por coronavirus en el mundo.

En nuestro país tampoco faltan los que creen que detrás de la emergencia sanitaria hay una especie de conspiración. Algunos tratan de sacar algún tipo de rédito y otros lo hacen para confirmar sus prejuicios. En nuestra provincia, el aumento de casos y el incremento de las consultas por síntomas compatibles con Covid-19 ya encendió las luces de alerta y ahora se establecieron fuertes sanciones para quienes incumplan los protocolos preventivos con multas que llegan hasta los 400.000 pesos para los infractores.

¿Podrán estas medidas hacer reflexionar a aquellos que niegan la gravedad e incluso la existencia de la enfermedad? ¿Disminuirá el número de personas que ignoran las medidas recomendadas para prevenir el contagio? Eso se verá en el transcurso de los próximos días, aunque lo mejor sería que la responsabilidad individual se imponga frente a ese recorte de la realidad que muchos practican solo para confirmar sus prejuicios y creencias.

Según la Organización Mundial de la Salud, la pandemia también abrió las puertas a mentiras y teorías conspirativas de las que se nutren los negacionistas. En el organismo internacional aseguran que la difusión de la información falsa en todo el mundo ha sido tan amplia y tan rápida como la del virus, y ha tenido también consecuencias letales.

El periodista español Javier Salas, especializado en información científica y tecnológica, citó hace poco el caso de los llamados “terraplanistas” que, contra toda la información disponible, niegan que la Tierra es esférica. Según Salas se trata de un fenómeno que de alguna manera define al mundo actual, donde muchos desconfían de los datos, alaban la subjetividad, rechazan todo aquello que los contradice y, como si todo eso fuera poco, creen religiosamente las mentiras -incluso las más infantiles- que se propagan en las redes sociales. Solo cabe rogar que en estos días de pandemia la mayoría de los chaqueños estén libres de semejante amenaza.