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Pablo Vernengo, director ejecutivo de CAME

“Buscamos que el beneficio de un mejor precio llegue al productor que trabaja de sol a sol”

“Las posiciones arancelarias que hacen a las economías regionales son alrededor de 7.700. Cada una representa a un producto. De ese total, sólo se tocaron 4500”, trazó en diálogo con NORTE Rural, Pablo Vernengo, director ejecutivo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

De esa manera se refirió al Decreto 1060/20 publicado en el Boletín Oficial el 30 de diciembre de 2020, a través del cual el Gobierno nacional modificó más de 4.500 posiciones arancelarias. Si bien en algunos productos se bajaron los derechos de exportación, en otros el impuesto registró un aumento, lo que la entidad consideró que pone en jaque la rentabilidad de la producción primaria en los diferentes complejos.  

Justamente, en esos cambios que tuvieron los derechos de exportación de las economías regionales “algunos productos que tributaban un 5% pasaron a 0, y otros que tributaban 3 pesos por dólar, subieron a 4,5. Es el caso de la leche fluida, los quesos, los sueros lácteos”, citó. Otro ejemplo que mencionó es el algodón, producto emblema de la economía regional chaqueña, que mantiene un derecho de exportación del 5%. “Es una producción que viene de años complicadísimos”, resaltó.

El dirigente marcó que “las retenciones son un impuesto distorsivo y lo que menos hacen es incentivar a la producción”. “Para hablar claro, el primero que recibe el beneficio es el agroexportador, el acopio o la cooperativa y no el productor”, agregó y dijo que “se deben producir una serie de derrames para que ese beneficio le llegue al productor”.

“En estas posiciones que se modificaron, como los casos de peras y manzanas, la baja del derecho de 5% a 0% en frutas frescas es bienvenida. Pero en jugos, la manzana tributa 0% y las peras ¿por qué se dejaron en 4,5%? No hubo un criterio ni una manera de sentarnos para poder coordinar”, señaló Vernengo. En ese sentido, resaltó: “Buscamos que le llegue el beneficio de un mejor precio al productor, que es quien trabaja de sol a sol”.

“No hubo un criterio ni una manera de sentarnos para poder coordinar la baja de derechos de exportación”, señaló Pablo Vernengo, de CAME.

En ese punto, contó y reflexionó: “Hemos sufrido muchas devaluaciones. Me acuerdo la de abril de 2018, que a los sectores exportadores como el vitivinícola le cayó bien. Todos pensábamos que, con lo entregado de producción en marzo de ese año, las bodegas iban a llamar por teléfono para mejorar el precio al productor, lo que no ocurrió”.

El dirigente reveló que el aporte de los derechos de explotación por productos de las economías regionales al Tesoro Nacional alcanza los 420 millones de dólares. “No mueven el amperímetro comparando con las exportaciones del país en torno a los 70.000 millones”, contrastó y planteó cuáles son los beneficios directos a los productores y cuáles “a ciertos sectores intermediarios en el proceso de comercialización” con la rebaja de retenciones.

Costos que se acumulan

Durante la charla con NORTE Rural, Vernengo destacó que las producciones de las economías regionales representan un 63% del padrón nacional con 153 mil productores distribuidos en todo el país, excluyendo de ese cálculo a la zona central.

“Cualquier productor de las economías regionales, desde agosto a la fecha debió asumir más de un 17% aumento en el valor del gasoil, aumentos salariales y bonos, además de los costos Covid por la implementación de protocolos. Por ejemplo, ahora empieza la cosecha de peras y manzanas, donde 28 mil cosecheros migrarán de Tucumán a Río Negro. Todo tiene que ser bajo protocolo”, comentó.

Otros costos que debieron asumir los productores, y que se agudizaron durante la pandemia, fueron “los fletes falsos”. Allí, el dirigente citó los casos de transporte de frutas al mercado central de Buenos Aires, desde sus lugares de origen, y los camiones que volvían vacíos, por la falta de productos para movilizar en vistas de la paralización de múltiples actividades, implicando ello un costo extra a asumir por el productor. “Lo que antes era una incidencia del flete del 50%, la tuvimos que afrontar en un 100%”, precisó.

En ese contexto, el director ejecutivo de CAME resaltó que “los productores necesitan rentabilidad para poder dar un salto cualitativo y transformar materias primas en productos finales”. “Para esto es imprescindible reducir la carga impositiva y eliminar los costos de intermediación que encarecen los precios de los alimentos tanto en el mercado doméstico como en el externo”, agregó.  

Además, remarcó que las economías regionales necesitan un enfoque integral adaptado a la realidad de cada complejo. “Hay producciones que deben afrontar mayores costos (logísticos, salariales, producción y protocolos COVID-19) y las retenciones sólo sirven para quitarle incentivos a los productores”, cerró.   

“Se las trata como si fuesen grandes empresas”

“Las economías regionales necesitan ser entendidas y atendidas, porque estos temas no se manejan en un solo ministerio, sino que intervienen Agricultura, por ser producciones primarias; Desarrollo Productivo, porque hay industrialización y mercados concentradores; Economía, por los derechos de exportación; y Trabajo, porque tenemos que alinear los salarios de los trabajos que generan estas economías. Al no haber un trabajo integral entre los distintos ministerios y nuevas pautas, a todas se las trata por igual, como si fuesen grandes empresas”, alertó Vernengo.

En ese orden, lamentó: “No hay políticas ni gente que elabore políticas que actúen en beneficio de las pymes agropecuarias de las economías regionales”.

“Un instrumento que tiene el Estado para trabajar en forma directa (sobre la carga tributaria) es el mínimo no imponible. La ley de Solidaridad y Recuperación Productiva lo congeló desde diciembre de 2018. Ahí se podría haber diferenciado, en lo que el empresario paga por salarios y cargas contributivas, por región, por situación y por nivel de empresas”, propuso.

Perspectivas muy duras

En materia de perspectivas, trazó: “En el sector agropecuario, las plantas no opinan si existe el coronavirus, si hay recesión -que viene desde el 2011- o qué tipo de cambio hay. La planta sigue produciendo y, si no hacemos las tareas culturales dentro de las fincas, lo que perdemos es calidad y posicionamiento en los mercados internacionales. Eso no se recupera de un día para otro”.

“Acá debemos dejarnos de llenar la boca de hablar de las economías regionales, y pensar en políticas integrales, trabajando muy seriamente con las provincias y con los municipios”, pidió, y resaltó la diversidad de complejos productivos que existen a lo largo y ancho del país, que requieren un tratamiento específico.

“Efecto psicológico”

En cuanto al cierre del registro de exportaciones de maíz decido por el gobierno nacional en las últimas semanas (y reabierto este lunes), lo que motivó un paro agropecuario, Pablo Vernengo marcó: “Nos pega porque tenemos productores avícolas y de cerdos, todos alimentos que tienen un componente importante de maíz. Estas son políticas que no vemos con buen ojo porque hacen un efecto psicológico. Nos vemos que podemos ser vulnerables en algún momento ante medidas que se toman detrás de un escritorio y sin ver los números como son”.

Si bien marcó la necesidad de “una presencia del Estado”, advirtió que en algunos casos importantes estuvo ausente, como en el conflicto de casi 30 días que mantuvo paralizados los principales puertos cerealeros del país, con pérdidas por 670 millones de dólares. “Esas cosas no se entienden en Argentina”, lamentó.