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Enfermería y cuidados paliativos

Un bonito y duro trabajo es el que realizamos las enfermeras especializadas en Cuidados Paliativos del Servicio que lleva el mismo nombre y que pertenece al Hospital Julio C. Perrando. Nuestro trabajo nos permite pasar mucho tiempo con el paciente que cursa una enfermedad crónica avanzada, y esto nos ayuda a valorar más los pequeños momentos y dejar de centrarnos en cosas que carecen de importancia.

Las funciones del personal de Enfermería de Cuidados Paliativos son muchas y muy diferentes entre sí. Esto es identificar las necesidades del enfermo, realizar la planificación, ejecución y valoración de los planes de cuidados, explorar las creencias, cultura y valores del paciente y su familia.

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Nos encontramos muchas veces ante un paciente en fase avanzada de su enfermedad, con una esperanza de vida limitada o incluso en situación de últimos días. Esto conlleva, en muchos casos, un sufrimiento físico, psíquico y espiritual, no solo para el paciente sino también para sus familiares y amigos.

Entablar una relación de confianza suficiente para que el paciente entienda y sienta que puede contarte cualquier cosa, y apoyar a los equipos de atención básica, es muy importante. Nuestra función va más allá de ser una enfermera técnica, otras veces debemos intervenir como guía espiritual, acompañante, cómplice, pero siempre como persona dispuesta a ayudarle y a escucharle en todo momento.

Yo terminé la carrera conociendo mucho de cuidados y tratamientos, pero sin saber qué era un documento de voluntades anticipadas. Creo en la necesidad de acabar la carrera con más conocimientos acerca de ética y de empatía, por y hacia el ser humano, en cualquier situación, pero más aún si está sufriendo.

De esto surgió la necesidad de crear una Residencia de Enfermería en Cuidados Paliativos, deseada, pensada y creada por la jefa del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Perrando, doctora María Belén Ayala Torales y (por quien escribe) la licenciada Liliana Medina, única Especialista en Cuidados Paliativos en ese momento. Hoy, a dos años del inicio, tenemos el privilegio de contar con seis residentes y esperamos a nuestras primeras egresadas para julio de 2023.

En la Residencia de Enfermería en Cuidados Paliativos tenemos la suerte de disfrutar a diario quizás de más tiempo que el resto de los profesionales (psicólogos, médicos, kinesiólogos, técnicos, etc.) acompañando a los pacientes, sobre todo cuando se encuentran internados.

Sin olvidar que estos pacientes no pueden perder el tiempo, necesitan que su vida transcurra con calidad. Normalmente se crea un vínculo muy especial entre el paciente, la familia y la enfermera, siempre que hayamos sido capaces de ganarnos su confianza.

Afrontar el sufrimiento derivado de una enfermedad potencialmente mortal no se centra solo en el dolor físico. Partimos de una persona a la que, en algunos casos hace años, pero en otras hace semanas, se le ha informado que su vida no será como antes, que muchas cosas dejarán de ser como las conoce, y que ve la cercanía con la muerte como algo más real y próximo.

Está claro que necesitará que sus síntomas estén controlados, no tener dolor, disnea y poder dormir por las noches. Aun así, suele aparecer miedo e incertidumbre a lo desconocido, a lo que está por venir, tristeza ante la posibilidad de dejar a sus seres queridos. Mucho sufrimiento que no pueden mejorar los fármacos.

Algunos pacientes no quieren hablar con sus familiares por no preocuparlos, por lo que al final terminan sintiéndose solos además de enfermos. Recordemos que la ansiedad empeora los síntomas físicos. Los profesionales enfermeros abordamos este aspecto demostrando apoyo, no haciendo juicios de valor y escuchando con atención lo que quieran contarnos.

Tengo la suerte de trabajar en un servicio donde creemos que el trabajo en equipo es la única forma de cumplir nuestros objetivos, que siempre son mejorar la calidad de vida de los del paciente y su familia. En todos los servicios es necesario el trabajo multidisciplinario, pero aquí resaltamos el trabajo interdisciplinario, ya que en el cuidado de estos pacientes hay mucho que atender y no importa si intervino un médico o una enfermera, lo importante es que se haya hecho, recordando siempre que el trabajo en equipo es fundamental para cumplir la voluntad del paciente y sus familiares.

Quizás para mucha gente la atención a este tipo de pacientes pueda resultar difícil. Es cierto que algunos momentos son realmente duros y hasta llegamos a sentirnos impotentes en muchos casos, por eso es imprescindible el apoyo y el cuidado mutuo dentro del equipo. Aun así, la gran mayoría de la gente con la que trabajo no querría dedicarse a otra cosa.

Estamos agradecidas de poder acompañar a nuestros pacientes hasta el final, propiciar que este proceso sea más fácil. Hay que decir que en muchas ocasiones nos aportan más ellos a nosotros que al revés. Nos recuerdan día a día que no hay que preocuparse por pequeñeces, como que pinchaste la rueda del auto o que tu hija/o no ha limpiado su dormitorio…

Acabas dando gracias porque has pasado la noche sin dormir con tu hijo enfermo, porque lo único que tenía era un dolor de panza. Y termino recordando una frase... no es el cuerpo el que sufre, sino el individuo entero.

*Licenciada en enfermería, jefa de residentes, especialista en cuidados paliativos.

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