A 48 años años del tornado más grande registrado en Sudamérica
La ciudad del norte santafesino quedó arrasada en siete minutos y más de 60 personas perdieron la vida. Expertos dicen que nunca más se vio un fenómeno parecido.
El miércoles 10 de enero de 1973 la vida de los pobladores de la ciudad santafesina de San Justo cambió para siempre. Un tornado de categoría F5 pasó por la ciudad luego de las 14, dejando como saldo 66 muertos, (otras crónicas hablan de 63) más de 200 heridos y millones de pesos en pérdidas materiales.

Fue el único tornado de tal magnitud registrado en la historia no solo de Sudamérica, sino de todo el hemisferio sur. El fenómeno fue estudiado por Tetsuya Fujita (uno de los creadores de la escala Fujita-Pearson) que lo calificó como el tornado más intenso registrado fuera de los Estados Unidos.
A las 14:15 de ese día, en las inmediaciones de las vías del Ferrocarril General Belgrano, en pleno campo, se formó un tornado que en menos de 2 minutos alcanzo la categoría F5. El fenómeno duró unos 7 minutos. Se desplazó unos 1500 metros hacia el sur, devastando todo a una anchura de 300 metros, una cuadra a cada lado del bulevar Roque Sáenz Peña, que cruza la ciudad de norte a sur.

La mayoría de las víctimas fatales fueron sorprendidas en la calle. Las autopsias revelaron multiples golpes y cortaduras producto de los escombros y chapas de zinc que volaron.
DESTRUCCION NUNCA VISTA
Los medios de la época reflejaron la tragedia un día despúes informando a un pais que no salía de su asombro por la magnitud del desastre. Un automóvil que se encontraba estacionado frente a un hotel apareció convertido en chatarra sin motor a 300 metros, otros vehículos por la presión del viento se encontraron totalmente destruidos e irreconocibles. Un remolque con piso metálico fue sepultado en una zanja de dos metros de profundidad.
Un carro para reparto de soda, fue arrojado a más de tres cuadras de donde se encontraba, golpeó contra una casa de dos plantas. El caballo que lo remolcaba sobrevivió, sobre la copa destrozada de un eucalipto. Según testigos, varios camiones con acoplado giraron enloquecidamente en el suelo.

En una concesionaria de tractores y máquinas agrícolas, los tractores “cero kilómetro” desaparecieron y uno fue levantado hasta el balcón del primer piso de un edificio de las cercanías. Los otros fueron llevados hasta las afueras de la ciuad.
Muchas casas de material (ladrillos) fueron destruidas desde sus cimientos, y los escombros volaron, pues solo quedó el terreno limpio.
LA TRAEDIA DE LA FAMILIA FORMOSEÑA
Uno de los casos más dramáticos lo protagonizó una familia formoseña integrada por una pareja y sus tres hijos que regresaba a su provincia por la ruta 11 en un Ford Falcon. Al llegar al paso a nivel del ferrocarril Belgrano se asustaron al advertir la fuerza de la tormenta. El padre le dijo a su familia que cerraran los vidrios de las ventanillas mientras trataba de estacionar en la cuneta.
En ese momento estallaron los cristales, y el automóvil comenzó a volar alocadamente, mientras se arrancaban las puertas. La mujer se desmayó y despertó entre los escombros en medio de una manzana. Se tardó varios días en identificarla. Todos los ocupantes del auto habían perecido menos ella.












