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La lucha contra el trabajo infantil

La lucha que se lleva adelante en todo el mundo contra el trabajo infantil enfrenta nuevos desafíos por la emergencia sanitaria global. Así lo advierten distintas organizaciones internacionales que trabajan en la defensa de los derechos de la infancia que plantean la necesidad de redoblar los esfuerzos para poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

La ONU ha declarado el año 2021 “Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil” y por eso es de esperar que los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil coordinen medidas para erradicar este flagelo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), por su parte, considera que el Año Internacional brindará la oportunidad de abordar los desafíos planteados por la pandemia de Covid-19 y de acelerar el progreso hacia el objetivo establecido por la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de poner fin al trabajo infantil para 2025. El organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de las cuestiones relativas al trabajo y las relaciones laborales sostuvo que, si bien se han logrado grandes progresos en la lucha contra el trabajo infantil, en los últimos años los avances han sido más lentos y desiguales entre las regiones, los grupos de edad y los sectores. En ese sentido, la OIT entiende que la pandemia global representó una amenaza y es actualmente un factor que puede empujar a más niños y niñas al trabajo infantil.

“Ahora es más importante que nunca aunar esfuerzos para hacer frente al trabajo infantil”, remarca la OIT y destaca que 22 países y 230 organizaciones asociadas se han comprometido a adoptar medidas, intercambiar conocimientos y aplicar soluciones innovadoras con el objetivo de luchar de manera más eficaz contra este flagelo.

En nuestro país el trabajo infantil está prohibido por ley. Sin embargo, la última Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes revela que la problemática afecta a un 10 por ciento de la población infantil.

“Los últimos datos indican que los niños y niñas de entre 5 y 15 años que realizan algún tipo de trabajo alcanzan los 760 mil.

Todo indica que la situación actual de pandemia y crisis económica profundizará esta realidad. La pandemia que atravesamos agravará la delicada situación de millones de familias que ya se encontraban sumidas en la pobreza y que enfrentarán la situación económico-sanitaria con mayores necesidades y carencias. En muchos casos el trabajo infantil aparece ligado a estrategias de supervivencia familiar y ante el golpe económico es más probable que más niños, niñas y adolescentes ingresen en el mercado laboral como consecuencia directa del incremento del desempleo y la pobreza”, observó la organización Aldeas Infantiles. La directora de esa organización, Alejandra Perinetti, explicó que explotación infantil suele darse junto a otras vulneraciones de derechos tales como la falta de alimentación, la deserción escolar e insuficientes controles y cuidado de la salud. Destacó, además, que es clave recordar también que conlleva una reducción de los espacios recreativos y de juego que se vuelven escasos o inexistentes cuando un niño es explotado.

“El juego para los niños, niñas y adolescentes no es un privilegio ni una actividad secundaria, sino un derecho humano con una función vital para el desarrollo integral y resguardado por la Convención de los Derechos del Niño”, remarcó Perinetti.

Debe coincidirse con la especialista cuando señala, además, que erradicar el trabajo infantil, garantizar la continuidad educativa, fortalecer las protecciones económicas, el acompañamiento especializado para las familias y la implementación de programas de inclusión laboral debe ser una prioridad del Estado en todo momento y particularmente en un contexto proclive a generar más situaciones para la vulneración de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Por otra parte, la tercera encuesta Covid-19 que presentó Unicef para medir el impacto de la pandemia en el país reveló que el 16 por ciento de los adolescentes argentinos trabaja y más de la mitad empezó a hacerlo a partir de la pandemia. Desde el organismo internacional se expresó preocupación por estos dados ya que se trata de chicas y chicos que, ante la caída de los ingresos de sus familias, se vieron obligados a incorporarse el mercado laboral en forma temprana y en condiciones de informalidad.

El trabajo infantil constituye una de las principales barreras para la inserción futura de los niños en el mundo adulto, de ahí la necesidad de generar conciencia para erradicar este flagelo.

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