La ocupación ilegítima e ilegal de Malvinas
Al cumplirse esta semana 188 años de la ocupación ilegal de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur por parte del Reino Unido, la Argentina reiteró su reclamo para que Gran Bretaña retome el diálogo para resolver de forma pacífica el conflicto por la soberanía sobre el archipiélago.
Numerosos documentos históricos dan cuenta de que el 3 de enero de 1833, fuerzas británicas ocuparon en forma ilegal las Islas Malvinas desalojando a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas en forma legítima. Esos mismos documentos recuerdan que, como heredero legítimo de los territorios continentales, insulares y marítimos que habían pertenecido a España, nuestro país ejerció siempre su soberanía sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes a través de diversas medidas formales de gobierno que incluyeron la designación de autoridades, la toma de posesión de las islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el primer izamiento de la bandera argentina en ese suelo, acontecimiento histórico del que se cumplieron 200 años en 2020.
Por su parte, la Organización de Naciones Unidas se expresó oportunamente sobre la cuestión Malvinas señalando que debía ser tratada en el marco de los procesos de descolonización, y en junio del año 2018 el Comité de Descolonización de la ONU aprobó una nueva resolución para pedir negociaciones por las islas.
En 1945, cuando se puso en marcha la ONU, casi un tercio de la población mundial —cerca de 750 millones de personas— vivían en territorios que dependían de grandes potencias coloniales como el Reino Unido y Francia. Hoy, en cambio, menos de 2 millones de personas viven bajo dominio colonial en 17 Territorios No Autónomos que aún continúan existiendo. Esa reducción fue posible, en gran medida, gracias al proceso de descolonización que impulsó la organización internacional, pero que en el caso de Malvinas fue sistemáticamente desconocido por el Reino Unido, sobre todo tras la finalización de la guerra del Atlántico Sur en 1982, momento a partir de cual la diplomacia británica profundiza su estrategia para justificar la usurpación, aprovechando —y esto también hay que decirlo— el grave error cometido por la dictadura cívico militar que gobernaba la Argentina en aquellos años, con una cúpula militar que hizo una ingenua evaluación del escenario geopolítico de esos años, y especialmente del comportamiento que tendrían los países centrales aliados del Reino Unido que, como la historia lo demuestra, a la hora de las grandes definiciones se inclinan hacia el centro y no hacia la periferia. La junta militar argentina también subestimó la determinación de la primera ministra conservadora Margaret Thatcher, que no dudó en ordenar la movilización de la flota de la Marina Real británica y el resto de las fuerzas del Reino Unido hacia el Atlántico Sur y luego, en mayo de 1982, autorizar al submarino HMS Conqueror que hundiera al crucero General Belgrano a pesar de que el buque navegaba fuera del área de exclusión fijada por las propias autoridades de Londres.
Esta semana, el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Fernando Filmus, recordó que existe un llamado de la comunidad internacional “respecto de la necesidad de realizar negociaciones bilaterales entre Reino Unido y la Argentina que permitan encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas fue plasmado hace 55 años, sin ningún voto en contra, en la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
La resolución a la que hace referencia Filmus fue aprobada el 16 de diciembre de 1965. La misma reconoció la existencia de la disputa por la soberanía sobre el archipiélago entre el Reino Unido y la Argentina e instó a los países a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación.
“La negativa del Reino Unido a cumplir con la obligación de reanudar las negociaciones por la soberanía se encuentra agravada por las continuas acciones de exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables, así como una injustificada y desproporcionada presencia militar en las Islas”, remarcó Filmus.
Hoy, una vez más, es importante recordar que la recuperación de la soberanía sobre Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, siempre conforme al derecho internacional vigente, constituye un objetivo permanente e irrenunciable del conjunto de los argentinos.










