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Miguel Simons, vicepresidente de la cámara supermercadista chaqueña

“Una cosa es la buena intención de una  ley y otra es la realidad del mercado”

El empresario analiza ventajas y desventajas de la ley de góndolas que el gobierno nacional promulgó ayer. Advierte que “no se puede torcer el brazo al mercado”. 

Con la reglamentación firmada por el presidente Alberto Fernández, la Ley de Góndolas sancionada por el Congreso Nacional en febrero pasado, entró en vigencia para promover la oferta de una mayor cantidad de marcas en los supermercados, tras el objetivo de bajar los precios de los productos.

“El costo de centímetro de góndola es tan caro que ningún supermercado quiere utilizarlo para productos que no rotan”, marcó Miguel Simons.

Para Miguel Simons, vicepresidente de la Cámara de Supermercados, Almacenes y Afines del Chaco, la norma “afectará más a las grandes cadenas, que son las que realmente más resisten la incorporación de productos” elaborados por emprendedores y pymes. 

Para el empresario “una cosa es la buena intención de una ley y de un programa, y otra cosa es la realidad del mercado”. “Si se buscaran canales diferentes para que los productos ingresen al mercado, generando una demanda de abajo hacia arriba, sería diferente”, dijo en declaraciones a Radio Libertad. 

El dirigente recordó el caso del Chaco con la reciente firma de un convenio entre la cámara supermercadistas y el gobierno provincial, para colocar góndolas exclusivas para productos elaborados por pymes y emprendedores chaqueños. “Son 400 productos y, de ese total, alrededor de 10 son los que ya hace tiempo trabajamos y tienen logística, stock y se pueden financiar. El resto son muy básicos y domésticos”, trazó. 

Según su análisis, con la ley de góndolas “las más favorecidas serán pymes de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, que tienen cierta producción y ya vienen trabajando hace tiempo con una marca, y no pueden acceder a las grandes cadenas. En cambio, los supermercados pymes, si ven que el producto tiene un buen precio, lo van a impulsar siempre”. 

“Desde un inicio dijimos que no iba a ser de mucha ayuda ni un aliciente para empresas locales o emprendedores pymes que no tuvieran el suficiente respaldo financiero y de logística, y respaldo de producción para poder resolver la demanda de este tipo de normas”, resaltó Simons sobre la nueva normativa.

Métodos más efectivos 

Por otra parte, recordó que desde la entidad que agrupa al supermercadismo chaqueño, en su momento manifestaron que hay mejores métodos y más efectivos para incentivar la producción local y a las empresas. 

“Los supermercados y, sobre todo, las grandes cadenas tienen sus plazos de pago, diferentes a la situación de las pymes. Además, el costo de centímetro de góndola es tan caro que ningún supermercado quiere utilizarlo para productos que no rotan. Las pequeñas empresas y productoras no tienen la suficiente fuerza de mercado como para poder participar activamente de las góndolas”, expuso. 

A la vez, indicó que el contenido de la normativa “se planteó en su momento como algo inconstitucional, porque no se puede obligar a alguien a utilizar su espacio de ventas para un producto que no le interesa o que no le es rentable”. 

En esa línea, advirtió: “Una cosa es que sea buena y otra que sea factible. Supongamos que se obligue a un supermercado a vender productos que no rotan, porque el precio no da, el producto no gusta o la gente prefiere otra marca. En ese caso usted está desperdiciando un pedazo de su góndola, en lugar de utilizarlo para vender mercadería que sí le rota. La realidad es que no se le puede torcer el brazo al mercado”. 

Vía mayoristas o distribuidores 

El empresario insistió en señalar que existen otros métodos para hacer que las pymes puedan colocar sus productos. “Si usted tiene una industria, sería mejor para su producto que obliguen a una cadena mayorista o de distribuidores a tener el producto que a un supermercado, que es donde más está expuesta la voluntad del consumidor”, subrayó. 

Al citar un ejemplo, el del aceite Natura (producido por AGD), recordó que está dentro de Precios Máximos y es un producto muy demandado. “Casi el 100% de los supermercados pymes y otros más importantes trabajan a pérdida con esa marca o con un margen miserable. ¿Usted cree que el supermercadista quiere hacer beneficencia? No tiene más remedio porque la gente demanda ese producto y tiene la obligación de tenerlo”, afirmó. 

Por último, Simons resaltó: “En los supermercados no nos gusta depender de cuatro o cinco marcas de yerba, porque después terminan adueñándose del negocio, ponen precio, cantidad y condiciones. Yerbateras muchas veces nos dicen que tal marca está en Precios Máximos, entonces nos venden un pallet y otro de otra marca que no se vende nada. No queremos más empresas monopólicas”. 

 

Las pequeñas empresas y productoras no tienen la suficiente fuerza de mercado como para poder participar activamente de las góndolas.  

 

De abajo hacia arriba 

“Una cosa es una buena intención de una ley y de un programa, y otra cosa es la realidad del mercado. Si se buscaran canales diferentes para que los productos ingresen al mercado, generando una demanda de abajo hacia arriba, sería diferente”, explicó Miguel Simons. 

Para el empresario, con la ley de góndolas “no terminan los abusos”. “Cualquier persona que va a un supermercado de cadena, mira el changuito y verá que no terminan los abusos en la mayoría de los productos. Lo que hace la Aceitera Deheza es un abuso de no dar nada de rentabilidad por su producto”, indicó. 

“Cuando el producto es bueno, el mismo mercado lo va demandando. En el Chaco tenemos la lavandina Gualok, que se fabrica aquí y que ha ganado su espacio a fuerza de ventas minoristas. Fue creando, con un servicio, y se hizo su mercado, igual que el arroz Finca. Uno de los dueños de esta fábrica se iba en la camioneta con un empleado y nos bajaba diez bolsones. Fue creando ese mercado y hoy la marca tiene una muy buena participación en las góndolas”, expuso como ejemplos. 

“Nosotros queremos que el producto se venda, no que esté a la buena de Dios”, sostuvo. 

Puntos centrales de la norma reglamentada 

La Ley de Góndolas, reglamentada por el Poder Ejecutivo para entrar en vigencia, se había promulgado en los últimos días de marzo a través del Decreto 268/2020, tras haber sido sancionada por el Congreso Nacional en la última sesión extraordinaria de febrero.

La norma –según publicó el diario Ámbito Financiero- tiene por objetivo contribuir a que el precio de los productos alimenticios, bebidas, de higiene y limpieza del hogar "sea transparente y competitivo, en beneficio de los consumidores".

La ley establece que los productos de una marca no pueden ocupar más del 30% de la góndola y que, de un producto, por ejemplo, de fideos o galletitas, debe haber 5 marcas diferentes, como mínimo.

El 25% de los productos deben ser de las pymes, cooperativas o mutuales y el 5% de los productos deben ser de empresas de agricultura familiar, campesina o indígena o de la economía popular.

Los productos de menor precio deben estar en el sector medio de la góndola y en la primera página del sitio web donde se muestren los productos; mientras que en la isla de exhibición y en los exhibidores que están pegados a la caja donde se cobra, el 50% del espacio debe estar ocupado por productos de micro y pequeñas empresas nacionales, de cooperativas y de mutuales.

Además, la ley indica los supermercados deberán contemplar distintos plazos y condiciones de contratación a los distintos proveedores según sean pymes o sectores de la economía popular, y no podrán exigir aportes o adelantos financieros a los proveedores ni imponerles la entrega de mercadería gratuita o por debajo del costo de provisión como condición para exhibir los productos.

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