Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/199138

Un Maradona del periodismo 

Los periodistas sabemos que estas notas son las más difíciles de escribir. Sobre todo, si se trata de hablar de nosotros y de nuestros sentimientos. Con Miguel Fernández se va un padre periodístico, de quien aprendí lo poco o mucho que atesoré en mis más de cuatro décadas de ejercer esta vocación de servicio.

Lo conocí cuando él era un muy joven director de Prensa de la Gobernación y yo, un enviado especial de la revista Región en una gira de tres días del gobernador de ese entonces (1971) por ciudades del interior. Allí recibí, sin que él lo supiera, su primera lección. En una de las cenas que compartimos, me senté a su lado. Cuando llegó la hora de pagar lo consumido llamó al mozo y le pidió la cuenta. Este se le acercó y al oído le preguntó “¿por cuánto le hago?”. Estiré mi oído y escuché nítidamente: “¿Cómo por cuánto? Por lo que sale”, sepultado todo intento de coima. Esa fue la primera lección.

Las rotativas, un espacio que siempre consideró vital.

Años después tuve oportunidad de trabajar en la Redacción que el conducía y con la pasión que le ponía a todo, aprendí muchas cosas del periodismo que el curso de la universidad no me había enseñado. Trabajar a su lado, recibir, sus indicaciones y reproches por lo no hecho, fueron lecciones diarias para este trabajo que es una vocación de servicio.

En la presentación de su libro sobre Felipe Gallardo, una figura a la que admiraba.

Hoy, tantos años después, reconozco que mucho de lo que pude hacer se lo debo a él, que siempre me respetó y aceptó muchas veces mis decisiones, aunque, no las compartiera. Cuando llegó la hora de mi retiró se lo comuniqué y me pidió que le diera tiempo para buscar reemplazante. “Seguí un año más y después te vas”, me dijo.

La radio, otra pasión. En la imagen, una entrevista al gobernador Capitanich.

A modo de balance tengo que decir que fue un periodista de pura cepa y de una tozuda vocación, que se adaptó a los cambios de los tiempos y de la tecnología, pero que conservó intacto el oficio aprendido en su adolescencia a la sombra de su padre, don Luciano Fernández, allí en su San Martín (entonces El Zapallar) natal.

No tengo dudas, influido por las noticias de estos días, que Miguel Ángel Fernández fue un “Maradona” del periodismo chaqueño, con muchas más luces que sombras, como lo fue el astro del fútbol. Hizo jugadas magistrales, históricas, supo de gambetas y metió muchos goles históricos en el devenir de las noticias y de las reflexiones. Escribió una página importante en la historia del periodismo del Chaco. Una página que quedará para siempre.

El fútbol lo apasionaba. Aquí, con una selección “histórica” de nuestro diario.