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Las motos más peligrosas

Cuántas veces escuchamos "las motos no son peligrosas, peligrosos son los que las conducen" y en parte es una gran verdad. Los accidentes en moto no suceden porque la máquina sea poco confiable sino por la desidia en el mantenimiento de los frenos y el recambio de las luces que dejan de funcionar o, más frecuentemente, la impericia e imprudencia del conductor.

Lo que está claro que en esto de la peligrosidad el piloto tiene la última palabra, ser prudente baja el porcentaje de accidentes sustancialmente, pero siempre ha habido modelos de motos que por su peso, potencia y otras razones están consideradas como las motos más peligrosas de nuestros tiempos.

El embrague suicida

Lo más peligroso documentado en una moto es el  “embrague suicida”. Su funcionamiento era sencillo, consistía en embragar un pedal con el pie izquierdo y cambiar de marcha mediante una palanca manual, también con la mano izquierda.  

En la mayoría de los casos esta combinación provocaba situaciones comprometidas al tener que apoyar el pie izquierdo en un semáforo con el cambio colocado. La técnica de manejo requería una coordinación casi acrobática pero se trataba de los albores de la moto y todo estaba en desarrollo.

Yamaha RD 350 

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Conocida como “la viuda negra” su motor de dos tiempos de alta potencia unido a unos frenos y chasis de dudosa calidad ponían en muchos apuros hasta los pilotos más experimentados. Presentaba unas cifras que, para 1986, eran escalofriantes. El motor bicilíndrico en paralelo de 347 cc, rendía unos 60 CV a 9.200 rpm. Eso, unido a los 140 Kg de peso que declaraba Yamaha, hacían una buena relación peso-potencia.

Suzuki GSXR 1100  

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Esta Suzuki gozaba de la misma fama que la RD 350. Una moto de altas prestaciones basada en la de competición en cuanto a motor pero con chassis, ruedas y frenos de calle. A simple vista se ve su peligro, ruedas finas, frenos sin dimensionar y suspension delantera básica.

ATV´s de tres ruedas

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Fueron sensación y se consideraban motos antes de la generalización del concepto “quad”. Se vieron muchas en nuestras playas del Paraná. Eran lo que habia que tener en los veranos de los ochenta pero con tres ruedas y resultaron ser un infierno. Sin dar marcas todos fueron un desastre en lo que a seguridad se refiere. La falta de estabilidad, incluso pilotándolo con prudencia hacían que la rueda trasera que se encontraba en el interior de la curva se levantara y  volcara a velocidad de peatón. Mucho de estos ATV´s engrosaron cifras de mortalidad a lo largo y ancho del planeta haciendo que nunca más se volvieran a fabricar.

Suzuki TL 1000 S 

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Otra Suzuki fabricante de viudas. La TL 1000 S vino a competir por los noventa con la Ducati 916 o la Honda VTR y en cuanto a motor era una maravilla pero la suspensión trasera contaba con un amortiguador rotatorio que causó docenas de accidentes. La teoría era estupenda: se convierte el movimiento de arriba abajo del basculante en un movimiento rotativo. De hecho, este concepto se usó en la F1, y es un sistema ampliamente utilizado en las 4 ruedas hoy día pero Suzuki tuvo que hacer un recall a todos los clientes con este modelo de moto para cambiar esa pieza.

Piaggio Skipper 150 

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 Un misil de dos tiempos disfrazado se scooter. Así era el primer Piaggio Skipper 150. Era  una trampa disfrazada de moto utilitaria con la misma fórmula para el desastre que las demás. Mucha potencia y poco de lo demás. Esta misma moto “pasaría por encima” –en cuanto a prestaciones de motor se refiere- a la mayoría de scooters modernos hasta 400cc. Pero la Piaggio tenía una falla de concepto, se fabricó como scooter con muy malos frenos, peor chasis y suspensiones ridículamente estándar.

Yamaha R1 1998  

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En 1998 y la flamante recién salida del horno Yamaha R1 cautivó a todos con sus 150cv de potencia. Hasta ese momento no había moto de serie de ese tamaño. Era una 1000, pero parecía una 600cc ligera y compacta, pero un tren delantero muy nervioso y un motor explosivo conformaron el tándem perfecto para llenar estadísticas, más aún cuando, en esos tiempos, correr por cualquier parte estaba de moda y nada mal visto.

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