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El faltante de materiales hizo más lento el ritmo de varias construcciones  

“Cada día que paramos una obra  es un costo financiero altísimo”

 Rubén Sinat, de la Cámara de Desarrolladores Inmobiliarios del NEA, analiza los factores que presionan la oferta y pide al Estado un rol más activo para dar soluciones a una cadena de valor que tiene como su eslabón más sensible a los obreros de la construcción.  

“En el medio estamos todos”, graficó el arquitecto Rubén Sinat, presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA (Cedunea), al dar cuenta de las tensiones entre oferta y demanda en el mercado de materiales de la construcción, que presenta en todo el país serios faltantes en un momento donde la reactivación de obras públicas y privadas comenzaba a ganar mayor ritmo. 

En diálogo con NORTE, el empresario analizó los factores que presionan sobre la oferta de materiales, entre ellos, la reactivación en la provincia de Buenos Aires con una demanda que absorbe todos los stocks; además de la paralización de varias industrias durante la pandemia, que todavía no logran recuperar y elevar los niveles productivos. 

“Nos cuesta carísimo trabajar, sabemos el nivel que tienen las tasas de interés. Cada día que paramos una obra es un costo financiero altísimo”, enfatizó. En ese orden, reveló que existen obras con un desarrollo más lento que lo normal, y que se extenderá el tiempo estipulado para entregarlas. “Tuvimos que salir a inventar cosas para poder hacernos de los materiales”, describió. 

“Vamos a tener que empezar a parar obras porque no tenemos insumos”, advirtió Rubén Sinat, presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA.

“La escasez genera distorsión en los precios. Porque si no hay un material, el que lo tiene, lo va a vender más caro. Y así se hace un colchón injustificado que encarece a toda la cadena. Se genera incertidumbre y así se vuelve a encarecer todo”, marcó, y alertó que de esa manera se pierde la oportunidad de aprovechar la coyuntura con las ventajas que ofrece la construcción a un dólar competitivo. 

“Cuando salimos de la convertibilidad, que estábamos 1 a 1, pasó algo similar. Todos pusieron los precios con un dólar a 4, que después bajó a 2,70. Pero los precios nunca más bajaron, quedaron con ese colchón. Ahora estamos yendo para el mismo lado”, sostuvo, y lamentó que ese escenario “castiga a toda la cadena de la construcción”. 

Dinámica desde abajo hacia arriba 

“En todo el país, los municipios entendieron que hay que dejar hacer porque el sector de la construcción genera una dinámica desde abajo, desde el sector menos calificado al más calificado”, señaló Sinat y agregó: “Justo en este momento –favorable para el sector- se plantea la escasez de materiales por distintos conflictos, no sólo gremiales”. 

Durante la semana, en la sede de la Uocra, el delegado Ariel Ledesma y los representantes de las tres cámaras que agrupan a empresas constructoras, habían advertido la preocupación porque los faltantes comenzaban a paralizar obras importantes en la provincia, con la consecuente suspensión de obreros. 

Entre los factores que motivaron el aumento en la demanda de materiales de construcción, Sinat explicó: “La gente, ante la inflación real y la encubierta que sabemos que se puede desatar, más la pandemia, empezó a valorar la casa de otra manera, con más confort”. “Hay dos incentivos: vivo más en mi casa y necesito tener más confort”, agregó, y sostuvo que los ahorros y liquidez disponible en las familias traccionaron obras de mejoras para que ese dinero no perdiera poder adquisitivo ante el escenario cambiario y la evolución general de precios. 

Pico histórico de ventas 

El empresario resaltó que los vendedores de materiales de construcción “están en un pico histórico de ventas”. Asimismo, al margen de la dinámica de las familias y esa porción de liquidez, marcó que las empresas con excedentes de pesos vuelcan sus inversiones en construcción y ahorran en metros cuadrados, en oficinas, departamentos, galpones. 

“Por el efecto Covid-19, muchas industrias estuvieron cerradas”, indicó, y reveló que uno de los insumos con mayores faltantes es el plástico. “El 30% de lo que usamos en la construcción es plástico. Hasta los revoques llevan plástico; las pinturas, los caños son de plástico”, graficó, y explicó que una de las principales proveedoras del país, ubicada en Bahía Blanca, cerró por reformas, lo que contribuyó a un mayor faltante. 

Otros insumos básicos con faltantes son hierro, arena -por la disputa gremial, aunque fue anunciado un camino de solución- y ladrillos cerámicos. “Vamos a tener que empezar a parar obras porque no tenemos esos insumos. En 15 o 20 días pueden faltar revoque y hormigón, cuando se termine de consumir el stock que las empresas tienen”, advirtió. 

“Cuando decimos que hay que poner el pecho para sacar al país adelante, debe ser entre todos, no siempre los mismos”, subrayó finalmente. 

 

En el medio de los conflictos y problemas estamos todos. A todos nos cuesta carísimo trabajar, sabemos el nivel que tienen las tasas de interés.

 

El factor Buenos Aires 

En su análisis, Sinat dio cuenta de otro factor que presiona sobre la oferta de materiales para la construcción: “La provincia de Buenos Aires tuvo obras paradas hasta hace dos semanas, cuando empezaron a liberar las restricciones y se pudo volver a trabajar. Eso es una succionadora de materiales”.

Los principales faltantes en este momento en el sector de la construcción son hierro, plástico, arena y ladrillos cerámicos. La presión sobre la oferta detiene la dinámica en la cadena de la construcción.

“Hay una escasez generalizada porque la producción estuvo mucho tiempo parada, ahora se reactivó la provincia de Buenos Aires y, en el medio, hay especulaciones de valor por la movida cambiaria. En medio de todo eso estamos padeciendo toda la cadena, con mucha incertidumbre”, trazó. 

En ese escenario, dijo que “el Estado debe ampliar la posibilidad de importar o bien solucionar los temas gremiales, de modo que no se perjudique al sector ni al último eslabón, que es el obrero de la construcción”. 

“En el medio estamos todos. A todos nos cuesta carísimo trabajar, sabemos el nivel que tienen las tasas de interés. Entonces, cada día que paramos una obra es un costo financiero altísimo. Tenés la gente parada, sin producir, y las obras ralentizadas”, enfatizó.