Suave junco de la orilla
“Brotarás de mil noches / de lluvia y luna perdida / la mente te dirá los obstáculos / pero la mente nunca será tu obstáculo”.
En el mar de los días sale el sol, las horas se vuelven luminosas con destellos de una manifestación cultural. Hoy volvemos a la poesía de la mano de Julieta Ramos, que vive en Resistencia y publicó el libro Disculpe las molestias. “Uno de los poemas contiene esa idea, el cambio es lo único permanente en la vida y me permite construirme, así que me estoy construyendo, disculpe las molestias”, explicó.

Desde el inicio de este tiempo de aislamiento todo ha cambiado, nuevos hábitos y rutinas se despliegan en la vida de todos. Sobre su proceso creativo Julieta comentó que había comenzado el año con buena perspectiva.
Está escribiendo nuevos poemas y desde el comienzo del aislamiento empezó a trabajar haciendo collage con libros y revistas, “el collage me permitió abrir el campo de creación, las palabras están ahí con un sentido por descubrir”, desliza y sonríe.
Tiene un rostro adusto, anguloso, ojos profundos, cuando abre sus alas deja ver una mueca feliz, una sonrisa que hiende cualquier ambiente trocando todo en un junco de paz.

La creación de poemas a través del collage le permitió volver al estado más primitivo de la creación, jugar con las palabras. “Recortar palabras, estar horas probando y llegando a puntos importantes. Hoy escribo de las dos formas, collage y escritura directa. Todo depende del día, del estado emocional o anímico. La mirada del otro me permitió seguir indagando o profundizando la escritura”, agrega.

Los poemas de Julieta Ramos no tienen una estructura única, brinca con muchas formas. “En mis inicios escribía con rimas de cuatro versos por estrofa. Después eso quedó muy atrás y las estructuras solo se ajustan al pulso del contenido. He llegado a escribir poemas muy atados a la gramáticas y otros que no tienen ningún signo de puntuación”, cuenta.
En sus poemas hay molinetes inesperados y una cuota de humor. “Sonreír con algunos giros que me atrapan, el humor es una buena herramienta en la literatura y en la vida”. En una charla telefónica profundizamos sobre la creación. Además compartimos poemas nuevos escritos en este tiempo de pandemia. Los juncos son tallas que se usan para apoyarse al nadar, la poesía es una herramienta para apoyarse en la vida, aquí está el “suave junco de la orilla”, en el decir de Luis Alberto Spinetta.
-En la creación, ¿cubrís las huellas de las fuentes o no te preocupa revelar los autoras o autores que te inspiran?
-Un escritor decía que uno vive citando fuentes o lecturas. En lo personal no me preocupa que se vean las fuentes. En realidad nunca me puse a pensar si son visibles o no. Tengo distintas épocas de entusiasmo con algunos escritores, me pasó con Cortázar, Saramago, Girondo, Huidobro, son escritores que también jugaron con la creación de palabras y exploraron al máximo el lenguaje. Se puede decir muchas cosas sin estructurarse, dando más importancia al contenido que a la forma. Además leo mucho, me interesan diferentes cosas, la filosofía, el psicoanálisis, la música, las influencias son diversas y muy amplias.
-En un poema decís que los poetas sacan de las flores sus palabras, ¿es así?, o ¿de dónde salen tus palabras?
-Las palabras de la poesía en algunos casos vienen de la observación. Cuando escribí ese verso no sé si lo hice intencional pero una flor para mi significa muchas cosas, es temporalidad, belleza que asimisma es efímera porque se puede marchitar, es vida y muerte. Un montón de cosas se pueden desprender de una flor, algo natural que irradia en múltiples direcciones. Supongo que quería expresar que no hay límites, tabúes, barreras, solo existe una profundidad de donde brotan las palabras.
-Hablamos del ser poética, ¿sos completa en la escritura?
-Es muy extraño, pero en los poemas puedo mostrarme entera, sin máscaras. En la vida diaria todo depende del contexto, de los diferentes ambientes o círculos en los que me mueva. En la escritura no hay forma de disimular quién soy, estoy plenamente revelada en cada poema que escribo. Presumo que tiene sentido porque las cosas que ahí suceden no se repiten en ningún otro lugar. Me ha pasado charlar con lectores que saben más cosas personales que aquellos con quienes estoy cerca en la vida diaria.
Párpados
entre aguaceros oscuros
los cuerpos
sin relojes que atrasen
la palabra
tan cerca de mí.
El río
espejo
de la palabra.
A qué me parezco si no es al cielo
en qué me diluyo si no es en mí misma
de dónde renazco si no es del caos
de dónde me alimento si no es de las utopías
no son autoalabanzas;
todos debemos sabernos así de milagrosos










