El BMW que se diseñó en dos horas
Diseñar un auto es un proceso que lleva cientos de horas y años de mejoras pero para dar con algo singular que sentará las bases de algo grande puede ser suficiente un momento de revelación.
Ese es el caso del BMW X5 diseñado en apenas dos horas y terminado por un equipo de diseñadores que ya estaban para el retiro por la edad según cuenta Frank Stephenson el padre de la criatura.

En 1994 BMW tomó el control de la fábrica británica Rover. ¿Qué interés podrían tener los alemanes en la empresa británica que acumulaba millones en deudas?
La respuesta con el tiempo se hizo evidente, el objetivo era una de las marcas del grupo que se situaba a la vanguardia del mercado de los todoterreno: Land Rover. Tras la compra de Rover, el jefe de desarrollo de BMW Wolfgang Reitzle pidió que le mostraran cómo sería un BMW sobre la plataforma de Land Rover.
Esta era una petición totalmente lógica, lo menos habitual y razonable era el plazo de tiempo que daba para presentárselo: seis semanas para ver un diseño de coche completo. Chris Bangle, jefe de diseño de la marca alemana, aceptó el reto y le entregó el proyecto al diseñador Frank Stephenson.

Este iba a disponer de un equipo en Italia, donde en esa época muchas grandes marcas subcontrataban estudios italianos. Las dos horas que duraba el vuelo que unía Alemania con Italia era el tiempo del que disponía Stephenson para realizar un primer diseño que enseñaría a sus nuevos empleados.
Ese primer dibujo ya incluía la mayoría de los rasgos distintivos del X5. Además, ya contaba con los aspectos propios que todo BMW debe mantener. También, ese primer dibujo ya incluía el estilo de las ópticas y los laterales.

La ventaja de los veteranos
Pero, aunque ese primer esbozo ya tenía muchas de las ideas fundamentales del modelo, para sacarle el mejor partido Stephenson contó con un equipo que nadie esperaría tener en el desarrollo de un auto totalmente nuevo.
Al principio Stephenson se preocupó porque sus colaboradores estaban todos en edad de jubilación aunque al conocerlos un poco más cambió rápidamente de idea. Resulta que sus tres nuevos veteranos compañeros habían estado involucrados en el desarrollo del primer Lamborghini Miura. Podía ser un estilo completamente distinto, pero suponía un sello de calidad garantizada.
De esta unión y de esta concatenación de sucesos poco habituales salió un SUV premium que cambió la historia de la marca alemana al servir de entrada en el mercado de los todoterreno.










