Alentar el crecimiento de empresas tecnológicas
La vertiginosa transformación digital que experimenta el mundo se presenta como una oportunidad y un desafío para las empresas tecnológicas locales.
La nueva ley nacional de Economía del Conocimiento, que se promulgó esta semana, establece beneficios fiscales para alentar el surgimiento de nuevos emprendimientos y potenciar el trabajo de la industria del software; la producción audiovisual en formato digital; la biotecnología, bioinformática e ingeniería genética; nanotecnología y nanociencia; robótica y la industria aeroespacial y satelital, entre otras áreas que se caracterizan por contar con recursos humanos altamente calificados.
La ley nacional 27.570, de Economía del Conocimiento, que fue sancionada el 8 de octubre y promulgada el lunes pasado, establece un régimen de promoción para los sectores mencionados, que ya está en marcha y permanecerá vigente hasta el 31 de diciembre del año 2029. La Argentina, afortunadamente, ha logrado un interesante desarrollo en todas las áreas mencionadas.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, por ejemplo, señala que sólo en el campo de la biotecnología el país cuenta con unas 120 empresas dedicadas a la producción de medicamentos y otros insumos para el cuidado de la salud humana, la producción de semillas, la sanidad y manejo ganadero y la reproducción humana asistida. Según la Cepal, tanto el número de empresas como su desempeño son similares a las registradas en otras economías de desarrollo intermedio. Por su parte, la Cámara Argentina de Biotecnología, un espacio institucional que reúne a empresas de la industria biotecnológica local, remarca la necesidad de afianzar un modelo público-privado que incorpore las necesidades estratégicas del país, las empresas y la sociedad en su conjunto. La entidad sostiene que nuestro país presenta una serie de ventajas comparativas por sus recursos naturales, humanos y científicos; y por eso -afirma- es necesario potenciar ese liderazgo en biotecnología en América Latina contribuyendo a la coordinación de un trabajo conjunto entre diversos sectores, con el objetivo de fortalecer el posicionamiento del país en este campo.
Otro sector que demostró estar a la altura de los desafíos que plantea este nuevo siglo es el de la industria aeroespacial y satelital nacional: la exitosa puesta en órbita de los satélites de observación de la Tierra, Saocom 1A y 1B, confirmó el alto nivel de formación y compromiso de los casi 900 profesionales y técnicos argentinos que participaron en esa verdadera hazaña.
Puede mencionarse también el caso de la empresa biotecnológica Keclon, fundada por investigadores del Conicet, que avanza con la construcción y montaje de su planta industrial ubicada en la localidad San Lorenzo, Santa Fe, donde tiene previsto potenciar sus trabajos en investigación y desarrollo en tecnología aplicada de alto valor agregado para el desarrollo de enzimas industriales (que son muy demandadas en la industria de alimentos, entre otros sectores) que permiten mejorar notablemente los procesos de fabricación en un segmento de mercado que, a nivel global, mueve cada año unos 5.000 millones de dólares.
En el campo de la robótica Argentina también tiene mucho para aportar. Un informe de la consultora The Economist Intelligence Unit, con sede en Londres, destaca el desarrollo logrado por profesionales argentinos en este campo y califica al país como el más preparado de América Latina para integrar la robótica y la automatización inteligente a su economía. Según este ránking, conocido como The Automation Readiness Index, nuestro país ocupa el lugar 17 (seguido por Brasil en el puesto 19, Colombia en el 20 y México en el 23) en una lista que lideran Corea del Sur, Alemania y Singapur, que son los países mejor preparados en este campo, según las evaluaciones realizadas por la consultora, que tuvieron en cuenta el entorno de innovación, las políticas educativas y políticas del mercado laboral.
Es de esperar que la nueva ley nacional de Economía del Conocimiento sirva para promover la innovación y alentar la producción de las distintas industrias que forman parte de este amplio campo del quehacer humano. Es una oportunidad histórica que se presenta para la sociedad argentina, que debe dejar de lado las divisiones que fomentan quienes persiguen objetivos inconfesables, para avanzar en la construcción de una base productiva sólida que se traduzca en más trabajo de calidad y condiciones de vida digna para todos.










