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El país en una encrucijada donde el acuerdo social es imprescindible

Estas líneas se escribieron antes del desenlace de la enorme manifestación de legitimidad política al cabo de 75 años protagónicos que el justicialismo desplegó para hacer frente al hostigamiento a sus credenciales democráticas con un mandato de las urnas que heredó las peores circunstancias de heridas sociales y derrumbe económico de la fantasía macrista, con el golpe de gracia de una pandemia universal que desestabilizó a todo el territorio de la República y se acerca a casi un millón de casos con unos 26.000 argentinos fallecidos, donde sus figuras centrales, el presidente Fernández y la vicepresidente Kirchner, fueron el epicentro de la premisa de unidad y afianzamiento del partido y sus fuerzas aliadas como blindaje de gobernabilidad.

Miguel Angel Fernández
Por: Miguel Angel Fernández

EL FACTOR ESENCIAL DE LA PANDEMIA

Con las referencias a la vista de esta emergencia que ni cede ni encuentra todavía paliativos en ninguna parte del mundo, la incertidumbre sin exclusiones exige que un llamado a la sensatez prevalezca para no exponernos a que el sistema sanitario chaqueño pueda verse comprometido si la responsabilidad social sigue brillando por su ausencia de contención del virus. Por eso mismo, recibiendo hoy este Día de la Madre con precauciones ajustadas, sin chance para largas mesas familiares y sobre todo sabiendo que esa franja etaria de los mayores es la más expuesta y que ya cobró precios en hogares que sí saben de circunstancias dolorosas por haber subestimado recomendaciones básicas de prevención.

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Pero no se trata del ámbito provincial, sino del nacional y del mundial para reflexionar sobre pérdidas de vidas y de empleos, como también de empresas, donde el impacto en el aumento de la pobreza y la indigencia ha sido devastador. Véase que el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, que acaba de obtener el premio Nobel de la Paz, está planteando que se necesitan unos 7000 millones de dólares para evitar la hambruna en los próximos seis meses, sin esconder que este año la pandemia provocó la muerte por hambre de siete millones de personas. La desocupación mundial, por otra parte, no sería inferior a 500 millones de personas.

LOS CRITERIOS OBSOLETOS

Si Francisco afirma que los criterios obsoletos siguen rigiendo el mundo y subraya que “el mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma neoliberal” explica que “se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que pretende siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”.

En esa línea la reflexión el gobernador del Chaco dice que “el mundo de hoy reclama más democracia, comunidad y sostenibilidad y menos desafección, individualismo y cortoplacismo facilista” entendiendo que este es el dilema de la humanidad en el presente y, por supuesto, “dejando atrás las consignas de patria o colonia, de liberación o dependencia”, aun cuando la exaltación ideológica multitudinaria de ayer rescató la doctrina social que afirmó el liderazgo de Perón, electo presidente de la Nación en tres oportunidades.

UN PERONISMO ABIERTO

Capitanich, que mantiene un fluido contacto cotidiano con el presidente Fernández, quiso anticipar que el justicialismo como soporte principal del Frente de Todos (que pronto cumplirá un año de su triunfo sobre el macrismo) asuma las exigencias del siglo XXI al decir: “Me gustaría que el presidente de la Nación lidere el Frente de Todos, el compromiso debe ser el de construir un partido abierto, dinámico, moderno, plural, democrático con perspectiva internacional”. Y remata diciendo que “asumir la conducción y cerrar el partido no es la mejor estrategia pues genera desencanto en nuestras bases políticas y electorales”.

GOBERNABILIDAD Y PACTOS

Nadie puede imaginar la reiteración de aquel reencuentro emocionante entre el Perón que regresaba y Ricardo Balbín, líder radical y adversario en todas las etapas, como tampoco el pacto social que el mismo Perón procuró con Rucci desde la CGT y Gelbard desde la CGE como dos aliados fundamentales para una Argentina pacificada en tiempos de extrema violencia.
Aquello hizo historia pero hoy se afronta otra realidad, con otros protagonistas y un fogoneo casi enardecido, donde el ring de la televisión con el llamado “periodismo de guerra” ya provoca hartazgo, donde las complicaciones del programa monetario y fiscal, del sostenimiento de la seguridad social en todos sus frentes y la lenta recuperación de la actividad económica que influye en la recaudación que impacta en la coparticipación de las provincias, acelera sin señal alguna de debilidad la convocatoria a un pacto político, económico y social que repercuta en la generación de empleo, el aliento de inversiones y priorice la equidad social.

Deben madurar eslabones de acuerdos como el que propone el Consejo Agroindustrial Argentino con el apoyo de más de 50 instituciones gravitantes, en camino a la conformación de un Consejo Económico y Social cuya valorización hizo Capitanich en su diálogo reservado con la misión del Fondo Monetario Internacional, entendiendo que el país necesita grandes acuerdos de grandes mayorías “y es con todos y con todas”.

Es verdad que una apertura de tal magnitud necesita de algún liderazgo gravitante para encabezarla (para no caer en el rotundo fracaso que ha sido el Consejo Económico y Social del Chaco por su probada inoperancia), pero también debe verse con realismo que el escenario fiscal del cierre de este durísimo 2020 exige proceder con previsiones que saltan a la vista con las audiencias públicas del 5 y 6 de noviembre para considerar las tarifas de dos empresas de servicios esenciales, como Secheep y Sameep, que deben ser superavitarias para no someter a la tesorería con desembolsos del mismo calibre que el déficit que arrastra el sistema de jubilaciones.

La prioridad de la pandemia puede dilatarse hasta límites imprevisibles en el Chaco y en el país, como para sincerar alternativas y preservar una administración cuyo equilibrio no puede residir en las especulaciones con el dólar y la caída de reservas del Banco Central, sino en un punto de sensatez y prudencia que haga de la convivencia entre los argentinos una plataforma sin sobresaltos, sin alarmismo inducido con noticias falsas y con un federalismo sin falsas expectativas, hoy vigilante de las definiciones para el NEA y todo el norte argentino que no terminan de votarse en el presupuesto nacional 2021.

Hay una dirigencia política que debe rendir cuentas si de una vez por todas se recupera una justicia independiente, pero queda una enorme franja de argentinos que aspira a oportunidades de trabajo y de progresar en paz, como lo certifica ese universo de las pymes que se multiplican y siguen a flote en toda la República.

Con tantos frentes abiertos para una Argentina de potencialidad alimentaria intacta y ajustada a una nueva hoja de ruta para su política internacional, la propuesta de un gran pacto no es una ingenuidad sino una oportunidad factible de unidad en la construcción y sin mantener la obsesión de una urna en la cabeza, a pesar de todo el respetable fervor ideológico de la jornada de ayer.

 

Francisco interpela

En su reciente y valiosa encíclica, el Papa Francisco no desconoce que “para muchos, la política hoy es mala palabra y no se puede ignorar que detrás de este hecho están a menudo los errores, la corrupción, la ineficiencia de algunos políticos”.

Y a propósito de la encrucijada que vive el esfuerzo recuperador del país boicoteado por un antagonismo mediático y partidista sin precedentes, el sumo pontífice argentino opina que “ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de la política, recuerdo que la grandeza se muestra cuando en momentos difíciles se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo”.

Aunque enseguida reconoce con su experiencia que “al poder político le cuesta mucho asumir este deber”.