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La enseñanza de la historia del Chaco en el período territoriano (1870-1951)

Los programas desarrollados en las escuelas primarias del Chaco, en el inicio de los estudios en ese nivel, eran los mismos que se utilizaban para la Capital Federal. Es decir, sus contenidos eran los de la historia argentina, temas indispensables para la formación de la conciencia nacional.

Obviamente no se realizaba el enfoque de la historia local la que, por otra parte, no se había elaborado aún. Programas aprobados en 1910 para las escuelas de la Capital y las de los territorios nacionales tuvieron esta característica.

Estaban pensados para Buenos Aires, razón por la cual, al advertirse la repetición del error, al año siguiente se autorizó a los territorios nacionales a realizar su adaptación a las necesidades regionales. Aunque en algunas escuelas la medida comenzó a ejecutarse, la adecuación no alcanzó a los contenidos de los asuntos históricos de acuerdo con las conveniencias regionales.

La medida era impracticable en el territorio chaqueño en el área que nos ocupa. Nuevos programas inspirados en el concepto de escuela activa y basados en la existencia de centros de interés y en el trabajo del alumno fueron puestos en marcha en 1936, presentando las mismas dificultades señaladas.

Las adecuaciones, si las hubo, sólo se dieron en el área de ciencias naturales En tales circunstancias, el historiador correntino Hernán Gómez, en 1939, editaba la primera historia general del Chaco.

La obra no tuvo la proyección y trascendencia esperada, pero ubicándola en el desarrollo historiográfico chaqueño registrado hasta ese momento, tuvo el mérito de señalar con fines didácticos, los núcleos de interés para el tratamiento de la historia del Chaco a la que por primera vez se enfocaba como proceso sistematizado.

Nuevos programas para todas las escuelas nacionales se aprobaron en 1949. Los contenidos se nucleaban en Unidades de Trabajo, incorporando como novedad la integración o interrelación entre Historia y Geografía, al tiempo que se facultaba al docente para adecuar los temas de acuerdo con las necesidades locales, reiterando anteriores sugerencias que, en el caso del Chaco, no se habían implementado.

Pero ni los mejores o más preparados maestros estaban capacitados para hacerlo, no por sus condiciones personales o profesionales, sino porque los contenidos históricos revelaban aún serias deficiencias en el enfoque.

Recién en las dos últimas décadas del siglo XX, los temas de la historia del Chaco fueron incorporados los contenidos programáticos de los niveles primario y secundario.En lo que respecta a los estudios universitarios, en la formación de profesores, los iniciales planes de estudio no incluyeron la Historia del Chaco, deuda todavía pendiente.

Un pequeño paliativo para esta inexplicable omisión se registró en la última década del siglo XX. En una reforma, implementada entonces, se incorporó un Seminario de Historia Regional, modalidad que acentúa el enfoque metodológico, dejando con carácter ocasional el tratamiento de los temas del devenir histórico chaqueño.

El panorama reseñado explica, en alguna medida, la razón por la cual varias generaciones de chaqueños desconocen la historia de su, ahora, provincia.