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La cadena algodonera debe hacer un bloque y no cortar los eslabones

En la opinión de quienes conocen de algodón, está la idea que el cultivo comience a recuperarse, de la mano de semilla de calidad, nuevas tecnologías pero también es necesario agregar el buen desarrollo del mercado local, con el sumo cuidado que requiere “aceitar” los engranajes para que todo funcione de la mejor manera posible y no se corten los eslabones más débiles.

La pandemia del coronavirus ha dado un fuerte impacto a la industria textil a nivel mundial, y la Argentina no estuvo exenta de esto.

La caída del consumo de la fibra y de productos ha llevado al borde de la cornisa a muchas empresas, observándose un leve recupero en algunos aspectos con la apertura de actividades que en la Argentina estuvieron vedadas para evitar contagios.

EL AUMENTO DEL PRECIO DE LA FIBRA

El aumento del precio de la fibra de algodón, tomando como base la cotización que hace semanalmente la Cámara Algodonera Argentina a través de precios de referencia, indicaba que desde julio a la fecha, el aumento fue de un 20%, según se desprende de ese informe.

El Grado C/12 cotizó el 1 de julio de 2020 a 76 pesos por kilo de fibra puesto en Buenos Aires, y ahora se paga por esa misma calidad, 92 pesos.

De principios de Julio (que se pagaba 76 pesos por el grado de mayor calidad, pasando por fin de septiembre (91 pesos ) y ahora, 92 pesos, subió casi un 20% en 3 meses.

REACCION CHACARERA

La respuesta de los productores no se hizo esperar: “Estamos en desacuerdo en la manera que evalúan este aumento, y se hace necesario aclararlo para que la sociedad sepa los números”, indicaron. Sostienen que el aumento, no es de casi el 20% como infieren desde los valores de precios de referencia dados por la Cámara Algodonera Argentina a través de este sitio.

“El aumento es sumamente inferior. El 11,5% corresponde al aumento del dólar”, señalaron, explicando que “al 1 de Julio el precio de referencia fue de $73,50 por dólar. Hoy $82,00 por dólar”, expresaron.

Dicen que la Fibra para el grado C1/2 a Julio $76,00 y Fibra hoy C 1/2  $92,00, esto implica que “en nuestro presupuesto agrícola solo aumentó 8,5%”. En síntesis, apuntaron, solo aumentó el 8,5% desde julio a la actualidad, indicaron.

QUE EL PRECIO NO LOS SEPARE

Este punto tan crucial para la continuidad de la producción, no es un hecho menor y es entendible el rol de los productores que no quieren ser catalogados por la sociedad como los que se benefician en forma directa con la cotización del precio de la fibra en este momento de incertidumbre por lo que sucede con el dólar y con el fantasma de la devaluación.

Que este sea un  motivo de acercar posiciones, no vaya a ser que termine espantando la idea de ampliar la superficie de siembra del textil, en momentos en que se anunciaron nuevas inversiones del sector privado en materia de emprendimientos textiles.

EL COSTO DE LA OPORTUNIDAD

A través de un análisis breve pero concreto, Iris Speroni (licenciada de Economía UBA, Master en Finanzas, Ucema. Posgrado Agronegocios, Agronomía UBA) hace referencia a lo que cuesta producir y lo que se obtiene de rentabilidad, y pone el ejemplo de un productor algodonero chaqueño.

El artículo que compartimos hoy con los lectores de NORTE RURAL es el siguiente:

El costo de oportunidad es el costo de no hacer algo para hacer otra cosa. Lo que vale lo que no se hizo, porque se eligió hacer algo distinto. No importa si la elección fue de una o fue impuesta por un tercero.

Los productores de algodón chaqueños venden su producción. El dólar está a $ 150. Se la pagan a $ 75. ¿Qué significa para ellos? Que pierden millones de pesos que quedan en manos del BCRA o en la larga cadena de intermediarios. ¿Cuál es el costo de oportunidad para un productor chaqueño de algodón de la decisión del BCRA de desdoblar el tipo de cambio? Veamos.

La primera es que gana menos. Lo que le sacó el BCRA es todo ganancia. ¿por qué le sacó todo de la ganancia? Porque los costos le quedaron íntegros y le sacó de las ventas (*). Con un dólar pagado a mitad de precio nuestro productor algodonero trabajó a pérdida, o en el mejor de los casos quedó hecho o ganó poco. Perdió la mitad de sus ventas (no de sus ganancias) para entregarlas al altar del poder central a.k.a. BCRA. Como una ofrenda a Nefertiti.

¿Cuál es el costo de oportunidad? Todas las cosas que podría haber hecho con el dinero si en lugar de dárselo a Nefertiti hubiera quedado en su poder. Vamos a enumerar:

1. irse de parranda;

2. comprar dólares u oro y guardarlo para protegerse en tiempos malos;

3. pagar impuestos adeudados;

4. limpiar los canales para que cuando llegue la próxima temporada de lluvias no se inunde medio Chaco;

5. poner riego, para que la seca no lo atormente;

6. poner riego en la mitad de la superficie para diversificar la producción;

7. asociarse con el cuñado y poner un tambo;

8. asociarse con varios productores y poner una planta para tratar el algodón;

9. irse de vacaciones con la patrona;

10. mandar a la nena a Santa Fe para que estudie veterinaria;

11. reparar la casa y ayudar a reparar la escuela;

12. financiar la campaña electoral del hijo para concejal de la localidad;

13. comprar un camión para llevar sus producción al acopiador y trabajarlo cuando lo necesite;

14. comprar una cosechadora nueva y reemplazar el modelo ‘87 que tiene;

15. comprar todos los insumos para el año siguiente por anticipado;

16. asociarse con otros productores y poner un criadero de pollos;

17. experimentar con alfalfa;

18. comprarse una Hilux en lugar de la F100 modelo ‘98.

Me imagino que los lectores podrán pensar más usos para el dinero que el estado nacional le quita a nuestro productor ejemplo.

Lo interesante del caso es que excepto que nuestro productor tome la totalidad del dinero timado por el estado y lo guarde al 100% (se denomina “atesorar”) cualquier otra opción genera trabajo para otras personas.

Ahora multipliquemos este caso por decenas de miles. Son decenas de miles de cosas que no se hacen. Decenas de miles de unidades de maquinaria agrícola que no se venden. Cientos de miles de hectáreas que no reciben riego. Cientos de camiones que no se compran. Cientos de mujeres y hombres jóvenes que no van a la facultad a estudiar veterinaria o tecnicatura en alimentos.

Son miles de millones de dólares de inversiones que no se llevan a cabo por año. Ésa es la razón por la cual nuestro PBI desciende año a año. Ésa y no otra.