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Después de casi siete meses de inactividad

Los remiseros Chaco – Corrientes viven una situación desastrosa

Un propietario y un chofer de las dos agencias del servicio interprovincial actualizan el estado de una treintena de trabajadores. 

Los remises que unen las capitales de Chaco y Corrientes están fuera de circulación desde el 20 de marzo, cuando se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio en el país.

El medio alternativo al transporte público de pasajeros daba trabajo a 32 choferes y pese a insistentes pedidos, las autoridades correntinas mantienen las restricciones.

“Vamos a cumplir siete meses sin trabajar; nuestra situación es desastrosa. La última nota y un protocolo que presentamos fue el 14 de septiembre; quedaron en responder y seguimos a la espera”, sintetiza Eduardo Torres, propietario de una de las agencias.

El titular de la base de Frondizi 416 en Resistencia sabe de algunos remiseros que encontraron un trabajo transitorio; pocos -de Corrientes- accedieron a un IFE; y otros, nada. Y en contactos cada vez más esporádicos asegura que “hablan y se dan ánimo”.

En Resistencia las bases están en Frondizi al 400 y en Obligado al 100.

Uno de los conductores que se reubicaron en una agencia de Resistencia es  Juan Sergio Ayala. “Está muy feo hay que cuidarse; ojalá -Dios quiera- (el paso por el puente) se abra, pero lo veo lejos. Así como están las dos provincias, no creo. Hay mucha gente que sale, que anda de noche, bebe alcohol y después lleva todo a la casa”, se lamenta.

A sus 62 años, con experiencia en varios trabajos formales, antepone el valor de cuidarse. “Estuve viviendo a costillas de mi mujer, que es jubilada y cobra el mínimo. Así que si apuntalaran un poco a las bases podrían ofrecernos alguna ayuda. No digo un subsidio, algo así como un IFE, hay formas”, plantea vía telefónica a NORTE.

En la treintena de conductores asegura que unos 20 son chaqueños y de ellos unos siete cobraron alguna ayuda. En dos oportunidades les dieron una bolsita con mercadería, como a los demás remiseros del Gran Resistencia. Comparando situaciones, considera que los correntinos tenían más opciones de trabajo y que hoy hay un contacto menos frecuente: “Por ahí amanecemos mal; por ahí, bien. Cuesta todavía. Hubo noches en las que no podía dormir, pero bueno, estamos todos juntos gracias a Dios. Chacoteamos, nos retamos, pero estamos”, dice de su día a día.  

Sabe que otros dos o tres compañeros cobraron un IFE y que quienes tienen una pareja con un salario estable se mantuvieron con ese ingreso. El jueves empezó a trabajar en remises Argentina. “Vi a otro que también anda en un remís”, agrega.  

Juan es uno de los choferes de la base cuyo titular es Ramón Luque y lo acompañó a varias entrevistas con autoridades municipales y del Chaco, donde pidieron que los habiliten para circular en Resistencia. En esas conversaciones consiguieron un subsidio de $5.000 “que se abonó hace un mes y medio, dos;  aunque se agradece y es bienvenida,  perdió mucho valor”, dice.

Cada chofer forma parte de un grupo familiar de al menos tres personas y como él durante estos largos seis meses y tres semanas los ahorros se evaporaron. “De tanto en tanto salía algún viaje al interior, cuando gente conocida nos avisaba que había algún caso especial. Con esas changuitas fuimos tirando”, cuenta el hombre que junto a su esposa convive con un nieto de seis años.

Hace cuatro años que trabaja en el servicio interprovincial Chaco Corrientes y antes fue empleado de comercio por 23 años, hasta que la empresa cerró. Hoy como monotributista habla de los riesgos de ser su mismo patrón, algo sobre lo que sus colegas más jóvenes tienen que ir pensando: los aportes jubilatorios.

Uno de los cartelitos con la tarifa vigente al momento de la declaración de pandemia.

Nuevos costos y medidas de  bioseguridad 

El uso de alcohol en gel y barbijo obligatorio para viajar, dos pasajeros por coche, separación entre chofer y asientos traseros, son algunos de los puntos que los remiseros propusieron a las autoridades de Corrientes.  

Además plantean que de reanudarse la actividad en lo inmediato, se encargarán de registrar datos personales de quienes usen el servicio. En una planilla se anotaría el nombre, apellido y dirección de sus pasajeros en caso de necesitar localizar a alguien que se contagió, explican.  

 “Si volvemos mañana por unos días seguirá la misma tarifa, de $70 por pasajero, y después se definirá una actualización”, adelanta Torres.  

No obstante cabe aclarar que ése era el costo de cuando la capacidad era de cuatro ocupantes y si la capacidad se reduce a la mitad, el costo actual representaría $140 para cada persona.  

Pedido al gobernador de Corrientes 

En la última nota que el titular de la base de remises Del Puente presentó al gobernador de Corrientes Gustavo Valdés, hay varios puntos destacables.

Se promueve un protocolo propio y se abre la posibilidad de revisarlo de ser necesario.

Una de las propuestas enfatiza la importancia de la higiene de las unidades entre cada viaje.

A continuación se reproducen algunos conceptos.  

“A seis meses de las medidas de aislamiento por no poder trabajar, las cuestiones económicas nos apremian. Esta realidad con tantos días parados se nos hace insostenible a nosotros y a nuestras familias”.

“La vuelta de los remises interprovinciales no solo nos favorece, también a aquellas personas que cruzan el puente a diario para cumplir con obligaciones esenciales”.

“Hay trabajadores a los que se les hace imposible pagar remises particulares (los costos rondan los $800 a $1.000)”.  

 “El traslado solo se realizará con las personas autorizadas, con sus permisos pertinentes para poder transitar”.

“Solo buscamos volver a nuestra actividad porque ya no es económicamente factible seguir esperando el fin de la pandemia. Pedimos que se nos escuche y se evalúe con las personas competentes la vuelta del servicio Chaco - Corrientes”.