Cuál es el matafuego estándar para una vivienda familiar
Más accesibles de lo que se cree, en varios puntos de venta señalan que se prioriza cumplir la norma que la seguridad familiar: "Se protege más el ámbito laboral que el hogar".
Existe un extintor para cada tipo de fuego, hay varios tamaños y también contraindicaciones.
Uno de espuma, por ejemplo, no se puede usar para sofocar un tablero eléctrico porque facilitaría la electrificación de superficies.
El más completo por lo abarcativo es el triclase, que contiene un polvo químico seco, que además de controlar una llama impide la conducción de la energía.
“Para la habilitación de un local comercial se suele usar uno de cinco kilos cada 50 metros cuadrados”, explica un vendedor de So & Mat, conocida firma local en el rubro.
La medida fija un parámetro para utilizar uno de dos kilos y medio en una vivienda estándar. Si hay dos plantas, lo aconsejable es tener dos de las mismas dimensiones (2,5k): uno para la inferior, otro para la superior.

Costos
En el comercio de avenida 25 de Mayo 1.675, de Resistencia, un extintor de un kilogramo vale $1.500, otro de 2,5 kilos, $3.200 y uno de cinco kilos, $4.700.
Allí también se realiza el mantenimiento de los cilindros, que lo aconsejable es que se realice una vez al año.
Un valor de referencia para uno de cinco kilos es $500 y para otro de 2,5 kilos, $400.
No obstante varias fuentes aclaran que esos precios pueden tener más variaciones y no solo cuenta la capacidad.
La misma fuente consultada por NORTE explica que en el mostrador se pide más para cumplir la reglamentación y que aproximadamente un 60% lleva para un comercio y el 40% restante para una casa.
“En los dos es importante, porque en caso de necesitar el del auto no alcanza, es muy chico”, se explica.
Mantenimiento y recarga
En la capital provincial unas siete empresas prestan el servicio técnico de mantenimiento y recarga de extintores.
La atención depende del tipo, de la antigüedad, si tuvo uso y de sus componentes.
La norma Iram, es decir el consenso sobre las condiciones mínimas que debe reunir un producto o servicio para que sirva, fija un mantenimiento anual (preventivo) y una recarga (cada cinco años), que se realiza cuando se usó o es necesario cambiar el contenido simplemente.
“El procedimiento consiste en descargar en una tolva para controlar que efectivamente funcione. Se limpian válvulas y se vuelve a presurizar”, describe Gonzalo Gervasoni, de Gervaló Servicios. Como se especializa en Salud e higiene en el ámbito laboral suele dictar capacitaciones, de esa experiencia admite que “siempre que se pregunta, de 15, apenas dos tienen uno en la casa. Se le da prioridad a lo laboral antes que a la casa. Hay muy poca conciencia”.

La cuestión del peso
En la práctica Gonzalo Gervasoni recomienda que quien piense en comprar un extintor para el hogar el de 2,5 kilos de carga es una medida estándar.
El consejo se vincula con la maleabilidad, porque sumado a la estructura el peso final es de unos 3,8 a 4,8 kilos. Una carga que puede ser accionada por un adolescente de 14 años en adelante aunque lo aconsejable es que lo haga siempre un adulto.
“Es un equipo que ojalá nunca se tenga que ocupar y que si se necesita debe funcionar bien”, resume.













