Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/196434
INCOMPRENSIBLES ACTITUDES DE UN INTENDENTE Y POLICÍAS

La lucha de una mujer contra el cáncer y contra los abusos

Nancy Ramírez es de Las Palmas, donde las autoridades muestran una  increíble falta de empatía con el momento que viven ella y su familia.

Nancy en una imagen que la muestra durante un traslado en ambulancia. Aun en su estado sufre destratos.

Una mujer, madre de una familia en la que hay niños pequeños, está batallando no solamente con un cáncer agresivo, sino también contra funcionarios que parecen ser incapaces de entender el difícil momento que está pasando. A raíz de ellos, formuló una denuncia penal que no parece avanzar en la justicia penal provincial. Se trata de Nancy del Rosario Ramírez, de 45 años, quien vive en el barrio Palermo, de Las Palmas.

En 2019 le diagnosticaron cáncer de mamas y debieron practicarle una mastectomía, además de extraerle ganglios que representaban un riesgo. Ella se atendía en Buenos Aires, pero la pandemia de coronavirus impidió los viajes a la capital del país. Desde allí le recomendaron tomar contacto urgente con alguna oncóloga de Resistencia, ya que Nancy sentía que algo estaba creciendo en su cuerpo, cerca de la zona intervenida quirúrgicamente.

CERO EMPATÍA

Nancy hizo caso y realizó una consulta con una médica de Resistencia, que le ordenó realizarse diversos estudios. Para ello el 7 de agosto fue trasladada en ambulancia a la capital provincial. Al regresar a su pueblo iban a aparecer problemas impensados. Lo primero sucedió en el acceso a La Leonesa (localidad “pegada” a Las Palmas).

 

El intendente ordenó
aislarnos y dijo que si
necesitábamos algo,
se lo pidiéramos a los
vecinos.
Nancy, vecina de Las Palmas

 

Los policías provinciales apostados allí detuvieron la ambulancia diciendo que debían verificar si podía seguir viaje. “Yo estaba muy dolorida, porque tengo un problema motriz a raíz de los tratamientos anteriores. Además estaba muy angustiada porque tenía miedo de que la enfermedad hubiese reaparecido. Mi esposo, que me acompañaba, le dijo entonces a la policía si no se podía acelerar el control porque yo no me sentía bien”, contó Nancy a NORTE.

El uniformado, lejos de entender la situación, lo tomó como una afrenta personal, y trató de “bocón” al marido de Nancy. “Yo entonces le pedí que se identificara, porque no tenía identificacación visible. No me hizo caso y se alejó. Ni siquiera llevaba barbijo, como para dar el ejemplo”, cuenta ella.

TODO MAL

Finalmente Nancy y su esposo llegaron al hogar, donde también viven tres hijos menores de edad, uno de ellos un bebé de pocos días. Al rato se hicieron presentes policías de Las Palmas para decirles que debían quedar aislados y no salir de su vivienda, por orden del intendente local, Víctor Armella.

El esposo de Nancy logró comunicarse con él telefónicamente. Le planteó de qué manera pensaba resolver las necesidades de la familia si no podían salir la calle a comprar mercaderías o medicamentos.

Ustedes no son indigentes, que los ayuden sus vecinos”, contestó Armella antes de cortar. Tres días después, un hisopado les dio negativo. El 31 de agosto Nancy volvió a ser operada, en Resistencia. Hasta ahora nadie le pidió disculpas.

Denuncia penal sin novedades

En cualquier pueblo del interior del Chaco, para un ciudadano común estar peleado con el intendente local puede significar quedar sometido a una multiplicidad de adversidades. Y cuanto más pequeña sea la localidad, peor.

En esos lugares los intendentes tienen un gran poder para definir el reparto de beneficios sociales, la asignación de viviendas construidas por el Estado, el acceso a ciertos derechos y ni hablar de la posibilidad de tener o retener un puesto de trabajo en la municipalidad. Además, los jefes de esos territorios suelen tener una influencia inmensa sobre los servicios locales de justicia, educación y salud, y suelen ser casi virtuales jefes de las dotaciones policiales de sus comarcas.

En definitiva, todo se complica si uno no es bien visto por el intendente de su ciudad. Por eso a Nancy del Rosario Martínez lo que le toca vivir en Las Palmas le genera una tensión que no ayuda a su estado de salud. Pero tiene claros sus derechos. Por eso presentó una denuncia penal en la que expone lo vivido desde principios de agosto.

SIN NOTICIAS

El problema es que pareciera que la causa no marcha. Está en la Fiscalía 5 de Resistencia, con una denuncia por violencia institucional, violencia de género, discriminación y abandono de persona. Nancy y su familia quieren un resguardo legal porque ahora, cada vez que debe salir de Las Palmas para un control, un análisis o una sesión de quimioterapia, sufre la angustia de no saber si podrá regresar sin problemas o si la policía o la intendencia le plantearán algo inesperado.

Ni el hecho de ir en ambulancia le da seguridad, como ya se lo demostraron los hechos. “Es traumático lo que vivimos. Parecía no importar mi situación de salud o que en mi casa hay un bebé”, dice.