Covid-19: “Hay más prevención en culturas sin satisfacción inmediata”
La investigadora en salud mental valora que haya más sectores de la sociedad que estén tomando conciencia de que el cuidado es importante y debe ser colectivo.
En una entrevista recient, la psicóloga Alicia Stolkiner abordó una parte de su investigación sobre los efectos de la pandemia en nuestro país.

“Se habla mucho del éxito (en la prevención de contagios) de los países de oriente porque no son democráticos y no es así, son otra cultura que no está hecha de una satisfacción inmediata como la nuestra. Es otra cultura, no solamente una forma política de gobierno”, definió.
Frente a “un montón de cosas placenteras que no estamos pudiendo hacer hoy, -algunas muy caras a nuestros sentimientos-” suma la tensión entre una perspectiva individual y lo colectivo. En otras palabras, pensar que el futuro individual no está ligado al de los demás.
Aunque los cidados que se ven a diario parecen insuficientes, su mirada es alentadora: “Hay un sector de la sociedad que está tomando conciencia de que el cuidado es importante y es colectivo. Hay otro sector que lo niega”, diferencia.
Salud y noticias
La docente de la cátedra de Salud Pública y Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dialogó con radio La Red y se detuvo en la falta de sustento de noticias que generan alarma sobre varios trastornos.
“A medida que avanzaba la cuarentena hubo encuestas que dieron un altísimo nivel de patologías pero se hicieron con herramientas muy débiles que no se usaron jamás en situaciones como la que vivimos hoy”, cuestionó. Un ejemplo: a la pregunta sobre si se tenía temor a salir a la calle, cada respuesta afirmativa se consignó como agorafobia.“Aquí es necesario diferenciar que una cosa es tener malestares y otra cosa es tener enfermedades. Lo raro sería que en estas circunstancias no se registre ningún cambio, que no se tengan momentos de ansiedad, de incertidumbre o de tristeza”, contrasta.
Un esfuerzo fenomenal
“Es absolutamente cierto que esta pandemia nos afectó la vida cotidiana, las expectativas, la construcción de futuro, la forma en que nos relacionamos; tocó un punto sensible y es que los cuerpos no puedan entrar en contacto”. De allí que cumplir con el distanciamiento social “requiera un esfuerzo adaptativo fenomenal, un duelo -en términos de proyectos-, tolerancia a la frustración y aceptar tener incertidumbre, que si no la tuviéramos estaríamos negando la realidad”, resume.
Para trabajadoras y trabajadores de la salud mental antes de la pandemia se venía luchando por despatologizar a quien se 'saliera' de un estado de felicidad, una situación que algunas personas creen que debe ser perpetua.
Stolkiner añade un malestar: “En la Argentina se sumó un estrés económico que ya se tenía antes, en lo salarial y en la falta de empleo. Con la pandemia esos problemas se agudizaron notablemente en la población en general y mucho más en las de personas en situación de derechos vulnerados”, subraya.


Movimiento anticuarentena
La investigadora señala además que buena parte de las consultas telefónicas se instrumentaron políticamente para proponer una acción anticuarentena, en varios países del mundo. Sobre ese sistema de muestreo aclara también que se usa para el sistema electoral (conocido como incidental).
En Alemania las versiones más radicalizadas de resistencia como la unión nazi convocó a una manifestación ‘en defensa de la libertad y en contra de la dictadura de Angela Merkel’. En España protestaron contra el uso del barbijo. “Además inventaron cuadros como el ‘síndrome de la cabaña’, esa psicopatologización es inherente al funcionamiento de salud mental antes del nuevo coronavirus”.
Sobre las dificultades de conjeturar sin asidero, en los principales medios españoles se afirmó que la gente no iba a querer salir de la casa por temor a contagiarse y sin embargo pasó lo contrario: abrieron y “la gente circuló, se reunió de manera precipitada, desordenada y ahora ese país está con rebrotes”, describe.










