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Las extinciones: historias del nunca más

Uno de los grandes problemas ambientales actuales es la extinción o desaparición de especies, fenómeno por el cual plantas, animales y microorganismos, la gran mayoría desconocidos, se desvanecen de la faz del planeta.

Junto con la alteración y destrucción del hábitat, la introducción de especies exóticas, la sobreexplotación de recursos naturales, el aislamiento, la contaminación y la degradación ambiental, otros factores contribuyen a la extinción de las especies.

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Así, la selección natural no sólo forma los miembros ágiles del antílope y los ojos poderosos del águila. También podría mandar a la muerte de todos los miembros de una especie, a la extinción, y en consecuencia a la extinción de otras de la cadena alimenticia.

Los trilobites, los dinosaurios, los tigres de dientes de sable están ahora extintos y sólo se los conoce por sus fósiles. Los paleontólogos estiman que por lo menos el 99.9 % de todas las especies de organismos que han existido están ahora extintas. Vale entonces preguntarnos ¿Qué es la extinción de las especies? ¿Cuál podría ser su causa o podrían ser sus causas?

LA EXTINCIÓN

Para la Ecología y la Biología, es el proceso por el cual desaparecen todos los individuos de una especie de un hábitat determinado sin posibilidad de reaparición. Puede referirse a una desaparición absoluta (extinción terminal) o localizada (extinción local o dentro de un área determinada). La extinción es un proceso natural, aunque selectivo. Las especies difieren en su probabilidad de extinción, dependiendo esta de sus características, como así también de factores casuales. Algunas de las características de una especies que favorecen una alta tasa de extinción son un gran tamaño corporal, un rango o área geográfica pequeña o restringida (endemismo), una especialización del hábitat, la falta de variabilidad genética con que afrontar un ambiente cambiante, y la incapacidad para cambiar a fuentes de alimentos alternativas. Sin embargo la extinción reciente y la rápida declinación de muchas poblaciones no son naturales, sino que responden casi siempre a las crecientes presiones de la población humana.

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Debe recordarse que se considera extinta a una especie a partir del momento en que muere el último individuo de ésta. Debido a que su rango de distribución potencial puede ser muy grande, fijar ese instante puede ser difícil, por lo que normalmente se hace en retrospectiva. Estos inconvenientes pueden llevar a fenómenos como el Taxón Lazarus, en el que una especie que se suponía extinta reaparece repentinamente tras un período de aparente ausencia. En el caso de especies que se reproducen sexualmente, la extinción es absolutamente irremediable cuando sólo queda un individuo de la especie, o únicamente individuos del mismo sexo.

Efectivamente, la extinción se convierte en una certeza cuando no hay ningún integrante capaz de reproducirse y dar lugar a una nueva generación. También una especie se puede volver extinta funcionalmente cuando solo sobrevive una reducidísima cantidad de miembros, que son incapaces de reproducirse debido a problemas de salud, edad, distancia geográfica debido a un rango muy grande de distribución, por falta de individuos de ambos sexos (en las especies que se reproducen sexualmente), u otras razones.

Normalmente una especie, según M. E. J. Newman y R. G. Palmer, se extingue dentro de los primeros 10 millones de años posteriores a su primer aparición, aunque algunas especies, llamadas fósiles vivientes, sobreviven realmente sin cambios durante cientos de millones de años. La extinción es histórica y normalmente un fenómeno natural.

En Ecología, el término extinción también se emplea asiduamente de manera informal para hablar de a una extinción local, en la que la especie deja de existir en un área determinada, aunque sigue viviendo en otro lugar. Este fenómeno también es conocido como extirpación. Las extinciones locales pueden preceder a un reemplazo de la especie, a partir de ejemplares de otros lugares; por ejemplo, la reintroducción del lobo a regiones donde había desaparecido. Las especies que no se encuentran extintas se denominan existentes, y las especies existentes que se encuentran bajo amenaza de extinguirse se reúnen en categorías tales como especie amenazada, especie en peligro o especie en peligro crítico.

LAS CAUSAS DE LA EXTINCIÓN

Así como cada especie es única, lo es cada extinción... las causas para cada una son múltiples, algunas impalpables y complejas, otras visibles y simples. Existen una variedad de motivos que pueden ayudar directa o indirectamente a la extinción de una especie o un grupo de especies.

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En palabras simples, cualquier especie que sea incapaz de sobrevivir o reproducirse en su ambiente, y que tampoco pueda trasladarse a otro ambiente nuevo donde sí sea capaz de realizar estas cosas, muere y se extingue. La extinción de una especie puede suceder de improviso (por ejemplo, cuando la contaminación vuelve a un hábitat entero en inhabitable), o puede ocurrir gradualmente a través de mucho tiempo, incluso cientos de millones de años, como puede pasar cuando la especie en cuestión paulatinamente pierde la competición por el alimento frente a otras especies mejor adaptadas. Entre las principales causas de extinción podemos señalar las siguientes:

Fenómenos demográficos y genéticos:  La genética de poblaciones y los fenómenos demográficos actúan sobre la evolución, y por ende sobre el riesgo de extinción de una especie. Las especies con poblaciones pequeñas suelen ser mucho más vulnerables a la extinción y sus efectos.

La selección natural actúa irradiando los rasgos genéticos beneficiosos para una especie y eliminando los deficientes. Así, un acervo genético variado otorga a una población una probabilidad más alta de sobrevivir frente a transformaciones desfavorables en su ambiente. Por consiguiente, los efectos que recalcan pérdida de la variabilidad genética pueden aumentar las posibilidades de extinción de una especie.

Contaminación genética: Las especies que histórica y naturalmente han existido en una región determinada pueden estar amenazadas, en gran medida, por un proceso de la contaminación genética, derivado de la introducción de animales o plantas con una ventaja numérica o de mejores aptitudes. Este fenómeno puede ser especialmente perjudicial para especies raras, anteriormente aisladas, que entren en contacto con otras más abundantes, causando que se crucen y modifiquen su reserva genética creando híbridos, conduciendo a la especie nativa original a una extinción completa.

Degradación del hábitat:  La alteración del hábitat de una especie puede perturbar su paisaje adaptativo hasta el punto que esa especie ya no esté en condiciones de sobrevivir y se extinga. Esto puede suceder por efectos directos (como que el entorno se vuelva tóxico) o indirectos (limitando la capacidad de la especie de competir contra nuevos competidores o por la reducción de la cantidad de recursos). La degradación y destrucción del ambiente puede tener escalas diferentes que van desde las planetaria hasta las locales o ecosistémicas, ya sea por causas naturales como caídas de grandes meteoritos, actividades sísmicas y volcánicas, cambios climáticos, etc. o antrópicas como la sobreexplotación de recursos, caza y pesca deportiva sin regulaciones legales, deforestación, desertización, contaminación, etc. Así, la degradación del hábitat puede tomar forma con la destrucción física de éste. La amplia destrucción de las selvas tropicales y su reemplazo con terrenos de pastoreo es ampliamente citada como un ejemplo de esto; también los es la destrucción de los fondos oceánicos provocada por la pesca de arrastre. De igual forma la disminución de los recursos o la introducción de nuevas especies competidoras en general suelen acompañar a la degradación del hábitat. En algunas ocasiones estos nuevos competidores son predadores y afectan directamente a las especies como presas, mientras que otras veces toman ventaja en la obtención de recursos frente a especies más vulnerables. Estos recursos vitales incluyen el agua y el alimento, y suelen estar limitados debido a la misma degradación del hábitat. Todo esto puede finalmente conducir a la extinción en estado natural o completa de estas especies.

Predación, competición y enfermedades:  Los seres humanos han llevado animales y plantas desde un lugar del mundo a otro durante cientos de años, algunas veces de manera intencional (por ejemplo, el ganado llevado a varias islas por los marineros como fuente de alimento) y otras de manera accidental (por ejemplo, las ratas que se escapaban de los barcos). En la mayoría de los casos, estas introducciones no son exitosas, pero cuando se establecen como especies invasoras, las consecuencias pueden ser catastróficas. Las especies invasoras pueden afectar a las endémicas, por ejemplo depredándolas, compitiendo con ellas, destruyendo o degradando indirectamente su hábitat, o introduciendo patógenos o parásitos capaces de enfermarlas o matarlas.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/ Extinci%C3%B3n

http://www.actionbioscience. org/esp/nuevas-fronteras/ eldredge2.html#primer

http://www.ambiente. gov.ar/default. asp?IdArticulo=8718

Newman, M. E. J.; Palmer, R. G. (2009).

Models of Extinction: A Review. En:

http://www.lassp.cornell. edu/newmme/science/ModelsOfExtinction. pdf