La recuperación pospandemia
El gobierno nacional anunció que para la tercera etapa del Ingreso Familiar de Emergencia, también conocido por las siglas IFE, solamente se asignarán las sumas de 10.000 pesos por grupo familiar a aquellos que vivan en lugares del país que sigan en fase 1. Se trata de una medida que, junto con la decisión de reducir en forma gradual el número de beneficios otorgados en el marco del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) en sectores que pueden retomar tareas, busca equilibrar las finanzas públicas en un año golpeado por la pandemia.
En estos días en los que los números confirman que el coronavirus tuvo un fuerte impacto en la actividad económica (según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos en abril hubo una caída del 26 por ciento de actividad respecto al mismo mes del año pasado), la medida anunciada se puede interpretar como un primer paso en el camino hacia la recuperación de la economía que necesita el país.
Cabe recordar que el Ingreso Familiar de Emergencia se formalizó en marzo pasado a través del decreto del Poder Ejecutivo Nacional n° 310, como una prestación monetaria no contributiva del sistema de seguridad social “destinada a compensar la pérdida o grave disminución de ingresos de aquellos sectores más vulnerables, a causa de las medidas extraordinarias adoptadas por el gobierno nacional para proteger la salud pública”. Se aclaró en esa oportunidad que se trataba de una asistencia de carácter excepcional y con alcance en todo el país, cuya aplicación estaba motivada fundamentalmente por el agravamiento de la situación epidemiológica por los contagios de Covid-19, que obligó a aplicar estrictas cuarentenas en distintos distritos del país, lo que se tradujo en un fuerte impacto en el nivel de actividad.
Las autoridades de la Administración Nacional de Seguridad Social confirmaron esta semana que el Chaco, Capital Federal y la provincia de Buenos Aires son algunas de las jurisdicciones donde se mantendrá el Ingreso Familiar de Emergencia ya que son distritos que continúan con restricciones más estrictas por la situación epidemiológica. Se estima que el ahorro que se podría obtener en las cuentas públicas nacionales el próximo mes en esta nueva etapa sería de casi 50.400 millones de pesos, dando así una cuota adicional de oxígeno a las finanzas de un Estado que sintieron el duro impacto de la pandemia, en un país que ahora debe pensar en un plan de salida ordenada de las restricciones impuestas por la crisis sanitaria. El desafío no es menor. Si bien es cierto que en todo el mundo hay un desplome de la actividad económica por la pandemia, en el caso de Argentina la búsqueda de una rápida recuperación demandará más ingenio y esfuerzo porque el país viene con más de cien días de aislamiento y, lo que es peor, dos años de recesión que dejaron profundas huellas en el tejido productivo y social de todas las regiones.
Por un lado, se necesita que la estrategia sanitaria que se lleva adelante en las áreas más comprometidas por la pandemia arroje buenos resultados, y al mismo tiempo se debe comenzar a pensar políticas públicas que permitan retomar la senda del crecimiento una vez que se logre reducir a su mínima expresión la amenaza del virus. Pero por el momento en las zonas urbanas donde la circulación viral continúa se debe actuar con mucho cuidado. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, advirtió en ese sentido que el aumento de casos en la Ciudad de Buenos Aires “es muy preocupante” y por eso pidió ser muy estrictos con el respeto a la cuarentena. Lo mismo podría aplicarse para otras jurisdicciones, entre ellas el Gran Resistencia, donde la situación sigue siendo seria, y de hecho así lo han planteado las autoridades locales, en esta provincia donde también el Ministerio de Industria, Producción y Empleo y el Nuevo Banco del Chaco aportaron instrumentos para ayudar a las pymes.
El país tiene hoy una acotada capacidad fiscal, a lo que debe agregarse una coyuntura en la que no hay posibilidades de acceder a financiamiento externo a tasas bajas, de manera que el déficit que se genere en las cuentas públicas solo podrá resolverse con emisión monetaria, con todo los problemas que esto trae aparejado. Es de esperar que en los próximos meses los recursos públicos estén orientados a apuntalar el trabajo y la producción con el objetivo de iniciar un nuevo proceso de recuperación. Será una tarea difícil, pero no imposible.










