Producir alfalfa, una alternativa que crece y quiere consolidarse en el Chaco
La pandemia del coronavirus no frena la producción en el campo. Y la búsqueda de nuevos horizontes para el segmento de quienes tienen pocas parcelas de tierra es una constante. Esto puede fortalecer algunas actividades que, si encuentran fuentes de financiamiento para equipamiento de los productores, podrían convertirse en una alternativa con rentabilidad, como es la alfalfa, siempre y cuando se cumplan los requerimientos que demanda el cultivo.
SÁENZ PEÑA (Agencia) -Las comparaciones son odiosas, pero cuando se trata de producir, la superficie disponible y el tipo de cultivo a sembrar, hay un factor de importancia. Eso dicen los productores alfalferos de Chaco que contaron a NORTE RURAL cómo trabajan, qué piensan de sus perspectivas y qué necesitan para proyectarse más y, sobre todo, un horizonte mirando al exterior. En la alfalfa, la cuestión del tiempo es crucial.
“La rentabilidad es un tema en el que no hay que fallar con el cuidado del cultivo”, dice Germán Sanko, productor de Colonia Necochea, cerca de Las Breñas.

“Lo que sí es una gran ventaja, es que la alfalfa tiene ciclo corto, y en cuarenta días ya se está cortando y hay mucha demanda del mercado interno”, dice el joven productor.
A la par, suma otro dato interesante: “hay oportunidades todos los meses, cosa que un cultivo cualquiera no la tiene, y si se pudiera complementar con otra actividad, como la ganadería, sobre todo un feet lot, sería muy bueno”.
CIEN VERSUS CIEN
Sanko pone de manifiesto algunos costos y también resultados que a la hora de evaluar la campaña se pueden tener en cuenta. “No es que sea una joyita verte, no todo es rentabilidad, pero, cuando se hacen las cosas bien con asesoramiento técnico adecuado, es rentable a la hora de ver que la superficie de siembra un productor de alfalfa de cien tareas es un productor muy grande, y hoy un productor de soja de cien hectáreas supongo que sí le llego una campaña mala como la pasada ya habrá vendido un vehículo para cubrir la cuenta y si no, finaliza vendiendo el campo y el alfalfa tiene otros resultados”.
PONER EN VALOR EL CULTIVO
Los productores chaqueños de alfalfa intentan poner en valor al producto, y buscan la forma de obtener más rentabilidad, en una región en la que desde el inicio, el costo del flete entra jugando fuerte, pero que en el mercado interno tiene su impacto favorable, con buenas expectativas a partir de un mayor conocimiento y el uso de nuevas tecnologías.
“Debería tener algún incentivo para fomentar su siembra, ya que la alfalfa ocupa una importante cantidad de mano de obra, y es constante el movimiento. Es una actividad muy poco conocida”, dice Germán Sanko.
“Esta es una zona que tiene beneficios en cuanto a la semilla porque el clima, con calores y niveles de agua y sería muy bueno darle un impulso porque se siembra en pequeñas parcelas”, agrega Gustavo Aselborn, otro alfalfero de Las Breñas. En la zona de Mesón de Fierro, Giancarlo Langelotti también se dedica a la siembra de este cultivo y cuenta algunas ventajas del mismo, sobre todo acerca de sus posibilidades de desarrollo.
LA SIEMBRA
En cuanto a la siembra, “Depende del momento en el que uno define que lote va a alfalfa, por los trabajos de labranza o barbechos. El costo nacional seguramente está hecho con una semilla más cara que normalmente acá no funcionan por el calor y la falta de agua (en años normales) y usamos semilla de cosechas locales y se hace más barato”, dicen Aselborn y Sanko.
ALFA GROUP DE CAMBIO RURAL
Sin embargo, y como se viene impulsando su desarrollo en zonas de Las Breñas, Charata, Pinedo y Mesón de Fierro, entre otros lugares del Chaco, los productores con sus pequeñas parcelas, se vienen organizando en forma asociativa, como es el caso de Alfa Group en Las Breñas a través del programa Cambio Rural del INTA que logró colocar sus productos en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el año pasado.
Luego vinieron las inundaciones, que con una superficie implantada de 28.337 en todo el Chaco, se perdieron 3.825 hectáreas en las zonas de Mesón de Fierro y Pampa Landriel, además de las implantadas en Colonia Necochea, jurisdicción de Las Breñas.
Y ahora, se vino la pandemia del coronavirus, que paralizó muchas de las actividades. Pero lo alcanzado por este grupo es de marcada importancia y muestra el camino para otros productores, ya que de manera asociativa se pueden alcanzar objetivos comunes a todos.
SEMBRAR UNA HECTÁREA, $ 14.738
Según un informe sobre Estimaciones de Costos y Márgenes Brutos, realizado por Eugenia Quirolo, José Chiossone y Edgardo Lehonart del INTA Sáenz Peña, sembrar una hectárea de alfalfa cuesta $ 14.738.
Para las labores se estiman, a valores de enero de 2020, poco más de $ 6.200 entre uso de rastra, disco, siembra fina y pulverizador terrestre, mientras que para insumos se ocupan $ 7.900 aproximadamente, donde lo más costoso sigue siendo que el costo más alto los 12 kilos de semillas que se usan para 1 hectárea, que a valores de enero, costaba $ 6.552
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