El T23, el camión que sobrevivió la guerra
Los amantes del cine y sobre todo de películas de guerra lo conocen, es un camión que aparece tanto en manos de los alemanes como de los aliados, una curiosidad que los que no conocen su historia remarcan como inconsistencia en los filmes.
Se trata del Citroën Tipo 23 uno de los modelos más populares de la amplia gama de vehículos industriales de la casa francesa que tiene el récord de longevidad absoluta de la marca Citroën en su período soberano, es decir, entre 1919 y 1974 , antes de que Peugeot tomara la empresa, con treinta y cinco años de producción ininterrumpida.

Hasta hoy se desconoce la producción total de este camión, debido a la falta de información de los momentos de producción en guerra para las fuerzas ocupantes, los alemanes, que se aprovecharon en su día de este robusto vehículo, forzando a los franceses a fabricarlo para ellos. Y esa es la explicación porque en las películas el vehículo aparece en manos de fuerzas diferentes en el mismo escenario.

Presentado en el Salón de París en octubre de 1935, fue el último trabajo vigilado de cerca por André Citroën las grandes inversiones con el auto Traction Avant en 1934, un modelo cuyas soluciones técnicas y su extraordinario comportamiento dinámico lo adelantaron veinte años a la competencia, debilitaron la capacidad económica de la empresa y la salud de André que terminó vendiendo la empresa a la poderosa familia Michelin.
El T23 nació con capacidad de 1.500 kg de carga útil primero y 1.800 kg después, empleando tecnología procedente de los automóviles de la marca, y se podía encargar con múltiples carrocerías. Su denominación 23 hace referencia a los 2.300 kg de peso con carga, o sea 800 kg de tara más 1.500 de carga útil.

En 1934 André Citroën dejó la conducción que seguía teniendo de su empresa, enfermó de cáncer de estómago y falleció el 3 de julio de 1935, sin poder ver el éxito que tuvo su camión que nunca tuvo como objetivo ser un vehículo militar pero sus piezas reemplazables, como las camisas, que podían ser cambiadas sin que se precisara sustituir todo el bloque motor, como le pasaba a los modelos de la competencia, el chasis escalera sobredimensionado con ruedas duales lo hicieron ideal para ser ambulancia, transporte de personal o plataforma móvil de artillería antiaérea.
Un camión para la guerra
El camión Tipo 23 derivaba de la tecnología empleada en el auto Taction Avant pero tenía una especie de caja de transferencia que llevaba tracción a las ruedas traseras y si bien en el futuro se pensaba en darle capacidad 4X4 su éxito no lo hizo necesario.

Tenía una caja de cambios de cuatro relaciones con la tercera y cuarta sincronizada, algo que facilitaba mucho los duros trabajos con los vehículos industriales, mejorando el confort del conductor y aliviando la carga del motor. Era tan bueno el C23 que cuando el ejército alemán ocupó Francia, decidió continuar con la producción y utilizar estos Citroën Tipo 23 para sus fines.
Muchos de estos camiones franceses terminaron en el frente ruso superando las bajas temperaturas y caminos en pésimo estado. Durante la guerra, y debido a la escasez de combustible, muchos tipos 23 fueron adaptados a funcionar con gas producido por la quema de maderas o coque, en un gran gasógeno instalado detrás.
Tras la segunda guerra mundial, el Tipo 23 siguió vigente sin apenas cambios, en los primeros días con bastantes problemas por falta de materia prima tras la devastadora contienda, pero cada vez con más ímpetu por la gran necesidad de camiones.
El primer cambio importante de este modelo recién ocurrió en 1953 cuando cambió de carrocería para durar otra docena de años más en el mercado; prescindió de la típica trompa de antes de la guerra con el doble chevron por una carrocería más redondeada, más moderna, encargada a los Carrosseries de Levallois.










