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Arriba de un médano, en campera y a la luz de la luna: así rindió Mateo una materia

Con tan solo 20 años, este joven oriundo de Monte Hermoso emocionó a todos con su historia de lucha y superación.

Mateo tiene 20 años y vivió la mayor parte de su vida en un campo ubicado en el partido de Monte Hermoso, a unos cinco kilómetros del centro. Cuando terminó el secundario decidió mudarse a Bahía Blanca para estudiar Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Sur.

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Cursó dos años presencialmente, viviendo en un departamento con un compañero, pero cuando se decretó la cuarentena decidió regresar a su hogar para pasar más tiempo con su mamá. Allí tuvo que arreglárselas para continuar con la cursada virtual a pesar de los problemas de conexión que hay en su campo.

"Como no tenemos wifi usó datos móviles, pero la compañía no tiene datos ilimitados por lo que trato de reducir al mínimo su gasto. Además tengo mala señal dentro de casa, entonces voy a una parte del patio que está en altura, un pequeño médano, y ahí puedo conectarme a las videollamadas", contó Mateo en diálogo con La Nueva.

"Hay materias en las que suben videos bastante largos y tengo algunos compañeros que transcriben lo que dice el video y me lo pasan. Siempre encuentro una solución y a veces los profesores también se adaptan", agregó.

Para poder cursar de manera virtual, Mateo adaptó una computadora vieja, pero más que nada usa el teléfono celular. Rendir parciales es una de las partes más complicadas de su experiencia.

El mes pasado, por ejemplo, tuvo un examen de física por videollamada y lo dio a la intemperie, con la campera puesta en el medio de la noche sobre un médano, donde consiguió la mejor señal de celular. El joven estudiante aprovecha las mañanas para estudiar y luego prepara el almuerzo para su mamá, que vuelve de trabajar después de las 15.

Luego, camina con sus mascotas y pasa tiempo al aire libre: "En el campo siempre hay algo para hacer que te mantiene entretenido, desde un caballo que se lastima hasta alguna chapa que se vuela del techo".

"Se extrañan los compañeros, estábamos mucho tiempo juntos. Pero el estar en casa está bueno, te hace sentir más cómodo, estás tranquilo, uno está acostumbrado a la vida que siempre tuvo", contó Mateo, quien también destacó el trabajo que están haciendo sus docentes para continuar con la educación: "En mi carrera veo que tal vez no nos pueden mostrar el animal o no podemos ver el laboratorio de química, pero los profes han hecho un muy buen trabajo porque nos están transmitiendo bien los conocimientos. Conozco chicos que no tenían computadoras u otros recursos, y la universidad les dio una mano, como así también los centros de estudiantes".

Su profesora, Graciela Brizuela, se enteró del gran esfuerzo que hizo Mateo para rendir el parcial y se emocionó mucho. "Es emocionante ver que hay personas que están convencidas de lo que quieren hacer. Me recuerda a la época en que yo misma era estudiante y sabía que el conocimiento iba a salvar al mundo", le dijo a La Nueva.

Graciela contó que cuando se dio cuenta de que Mateo estaba rindiendo a la intemperie le ofreció dar el examen al día siguiente, al mediodía, pero él no aceptó y quiso rendir a la par de sus compañeros.

"Algo muy positivo es que se animan a preguntar más de esta manera virtual. Hay una buena comunicación y tanto los estudiantes como los docentes estamos aprendiendo de esta situación", reflexionó la docente.

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