El reclamo médico debe ser escuchado
La nutrida manifestación de profesionales de la medicina que se realizó el sábado último en Resistencia, Sáenz Peña, Castelli, Charata y otras ciudades del interior provincial, en forma simultánea con otras localidades del resto del país, puso en agenda reclamos legítimos relacionados con las carencias del sistema sanitario que deben ser escuchados, pero sin caer en la trampa de sectores que, por fuera de la comunidad médica, promueven una peligrosa resistencia a las medidas de aislamiento en el marco de la pandemia.
El respaldo expresado por entidades como la Federación Médica, la Asociación de
Clínicas y Sanatorios y el Colegio Médico otorgan entidad a un reclamo que mostró
una movilización nutrida e inédita de profesionales de la salud que, hay que decirlo,
se llevó a cabo en circunstancias sin precedentes, como es la situación derivada
de la pandemia de Covid-19 que obliga a adoptar medidas excepcionales no solo en
la provincia y el país, sino en todo el mundo, para evitar una mayor propagación del
virus. Como es de público conocimiento, el Chaco es una de las jurisdicciones del
país más afectadas por el patógeno, y solo es superada en este preocupante ránking
por la situación epidemiológica de dos de los mayores conglomerados urbanos que
tiene el territorio nacional como son la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de
Buenos Aires. Con 53 fallecidos por Covid-19, la provincia enfrenta una situación
sanitaria extremadamente compleja que demanda, especialmente en estos días,
una cooperación de todos los sectores de la comunidad para poder controlar y reducir
al mínimo la circulación del virus que, acaso sea necesario reiterarlo, no hace
distinciones a la hora de comprometer y dañar la salud de las personas.
Los reclamos del personal médico por los defectos y carencias en el sistema de
salud se apoyan en argumentos válidos. Es cierto. Y por esa razón, merecen ser escuchados.
Pero para que no pierda validez la genuina y evidente preocupación expresada
por los manifestantes que se movilizaron el sábado para alertar sobre “un
sistema debilitado, que no posee protocolos de actuación eficientes ni acordes a la
realidad de salud local”, es importante evitar que se intente politizar este asunto
tan delicado como es la salud pública, con posturas que confunden a la población
con mensajes que llaman a no respetar las medidas de distanciamiento social y
otras prevenciones que se toman en el marco de la cuarentena en una provincia
que, vale recordar, volvió a ser noticia en las últimas horas por registrar el caso de
la víctima de coronavirus más joven del país.
No se trata, como se dijo, de ignorar las deficiencias estructurales de un sistema
sanitario que, sin dudas, necesita mayores inversiones y, sobre todo, mejoras en
las condiciones laborales de médicos, enfermeros, técnicos y profesionales de las
distintas especialidades que día a día dan lo mejor de sí para atender a los pacientes.
Es necesario atender los distintos planteos que se vienen haciendo sobre estos
temas en una mesa de diálogo con los distintos sectores involucrados con el fin
de escuchar los argumentos que tiene para exponer cada sector, y para hallar los
mecanismos que permitan dar respuestas a los problemas, empezando por los más
serios y urgentes.
Como señalaron desde la Sociedad de Cirugía del Chaco, la situación actual dificulta
el buen desempeño de los profesionales de la salud y pone en riesgo a la
población en general. También es cierto que es más habitual de lo que muchos
creen la situación en la que los profesionales de la salud se ven obligados a trabajar
en dos lugares, o más, debido al escaso reconocimiento que tiene su labor y que,
lamentablemente, se traduce en ingresos más bajos con todo lo que eso implica
para la calidad de las prestaciones que esperan y, por supuesto, merecen los pacientes.
Y todo esto se presenta, además, en un contexto de emergencia en el que
es necesario garantizar al personal de la salud mejores condiciones de trabajo y la
disponibilidad de equipos de protección adecuados para minimizar riesgos en la
atención de casos de Covid-19.
Son situaciones y problemas que se suman a las deficiencias estructurales que no
son nuevas en el sistema de salud y que deben ser resueltos con una decisión firme
y sin más dilaciones.










