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La Página del Lunes

Nos vemos en el Guido…

Jamás se le hubiera ocurrido a ese gurisito que recorría las calles de Villa Ana, plena cuña boscosa del norte santafesino, para ir a la escuela, que algún día su nombre estaría escrito en el frontispicio del mayor centro cultural de la capital del Chaco.

Ese gurisito se llamaba Guido Arnoldo Miranda, nacido en Vera, en esa parte del mapa que siempre fue y sigue siendo más Chaco que Santa Fe. De niño se mudó a Villa Ana, uno de los pueblos que se conocen como parte de la Ruta del Tanino, entre los Departamentos de Vera y General Obligado. Y en ese tiempo La Forestal, de capitales ingleses, ya había iniciado una de las mayores devastaciones del mundo de montes de quebracho para la fabricación del Tanino.

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Su familia se mudó a Resistencia y aquí en la Escuela N°1 “Benjamín Zorrilla hizo el sexto grado y terminó la primaria, para luego recibirse de maestro en la Normal Sarmiento. Tuvo una breve estadía en Santa Fe (capital) para estudiar Derecho e iniciarse en el periodismo en el diario “El Orden”, pero pronto regresó al Chaco para ejercer, como maestro rural, su labor en escuelas del interior: Charata, Campo Feldmann, Bajo Hondo, Las Breñas y Quitilipi.

Por esa época, otro maestro nacido en el mismo año que él (1912), pero en la provincia de Buenos Aires, Aledo Luis Meloni, había llegado al Chaco para ejercer la docencia, también en zonas rurales de General Pinedo. Tenían poco más de dos meses de diferencia, él, nacido el 11 de mayo y el otro el 1 de agosto, y ya de grandes festejaban “ser soldados clase 12”. Tiempo después cuando Guido estuvo en cargos nacionales trajo a su amigo desde el campo para trabajar en Resistencia en la inspección general.

POLÍTICO, ESCRITOR, ENSAYISTA Y PERIODISTA

Como hombre comprometido con su tiempo y su pueblo se incorporó a las filas del Socialismo, ese mismo que en 1915, de las manos de Alfredo Guerrero, había convertido a Resistencia en la primera comuna socialista de América. Su militancia tuvo como consecuencia su cesantía en la docencia en 1949, el gobierno del general Perón, así lo dispuso y en 1955 fue reincorporado a la docencia como Interventor de Institutos Educacionales y a continuación fue nombrado Inspector Seccional en Paraná y Buenos Aires. Al crearse la Universidad del Nordeste, trabajó en el Departamento de Extensión Universitaria.

OBRAS CUMBRES

En forma simultánea siguió haciendo periodismo primero en La Voz del Chaco, luego en El Territorio y estuvo entre los fundadores de NORTE, del que fue director y editorialista hasta poco antes de partir. Además, junto a López Piacentini, Godofredo Gerzel y Miguel Ángel Fernández, fundó la editorial y la Revista Región. Pero en ese tiempo fue también aquello por lo que trascendió más y para siempre, escritor, ensayista, investigador. Dejó un clásico: “Tres ciclos chaqueños” (Crónica histórica regional) (1955); “Al norte del paralelo 28” (1966) y “Fulgor del desierto verde” (1947) -(1985), con las cuales buscó completar la tercera parte de la trilogía proyectada, que contemplaba el paisaje, el desarrollo socioeconómico y la vida cultural.

Las tres nombradas fueron el núcleo de su tarea que trazó líneas para las generaciones futuras y que perduran por su visión y su análisis. A ellas se sumaron muchas otras de valor como 30 notas sobre la Universidad del Nordeste en su décimo aniversario; 33 notas de la serie “Medio siglo pasado meridiano” (1968), y “Perfil del Nordeste” con sus 69 artículos que escribió en 1969 para “El Territorio”, “La Escuela Rural chaqueña” (1948), “El paisaje chaqueño”, “El rostro cambiante del Chaco” (1973), “Los orígenes de Charata” (1979); “Los orígenes de Las Breñas” (1979); “Historia del Cooperativismo Chaqueño” (1984), “Pueblos de hacha y arado”, “El desafío del Impenetrable”.

Por todo esto, por “su original interpretación de los ciclos históricos de la región, su función en la docencia primaria y universitaria, sus informes y proyectos destinados a elevar la calidad de la enseñanza, establecer orientaciones didácticas y ampliar fuentes documentales, su labor periodística y por forjar las raíces de los estudios humanísticos en la región y en el país”, la Universidad Nacional del Noreste le otorgó el Doctorado Honoris Causa.

Pero, como además fue un hombre incorporado al quehacer chaqueño, fue el secretario de la Convención Constituyente Provincial (1957), integró la Junta de Estudios Históricos, fue representante del Fondo Nacional de las Artes, miembro del Consejo Directivo de la Cooperativa Cultural Nordeste y de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores - Seccional Chaco y también formó parte de la comisión directiva de Nomenclatura de Calles de Resistencia. Recibió la “Orden del Quebracho” del Rotary Club de Resistencia Oeste (1982), una medalla como miembro de la Junta Promotora de la Universidad Nacional del Nordeste y por su “aporte al conocimiento del Chaco” otorgada por el Gobierno del Chaco (1972). La Municipalidad de Resistencia lo designó “Ciudadano Ilustre” (1986). En mayo de 1997 su nombre le fue impuesto al complejo cultural constituido en la primera sala oficial de la provincia.

Su partida fue el 5 de junio de 1994, veintidós años antes de su compañero de año de nacimiento, Aledo Luis Meloni. Pero hoy, los chaqueños, sobre todo los de Resistencia, decimos cuando queremos ver algo bueno: “Vamos al Guido”. Como los de General Pinedo dicen, vamos al Meloni, que así se llama su Complejo Recreativo y Cultural. ¡Qué bueno que niños y adolescentes recibieran la enseñanza sobre quién fue este prócer del Chaco, para que tenga contenido ese, “Nos vemos en el Guido”.

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