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Jóvenes pescadores del Cerrito piden que el Estado no los abandone

Por la veda y la cuarentena “Noecho” Méndez y sus hermanos están fuera del río que les daba de comer. Están sin ayuda y con hambre.

En la Isla del Cerrito lo conocen como Noecho Méndez, tiene 19 años y vive junto con dos hermanos más de 17 y 22 años. El único medio de vida de estos jóvenes es la pesca, la que les fue arrebatada por la veda impuesta en nuestra zona.

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Entre la cuarentena y la veda desapareció la posibilidad económica de vivir del recurso ictícola de nuestros ríos. El impacto negativo jaquea a varias familias en la Isla del Cerrito.

Hoy sobreviven gracias a la ayuda de un amigo pero para peor no les llegó el subsidio que paga el gobierno provincial a quienes, en cuarentena, no pueden trabajar en el río.

Tiene su padre fallecido, la mamá vive en la capital chaqueña y una hermana, ya casada conformó su propia familia. Con este panorama Noecho pide para él y sus hermanos que el Estado (provincial y municipal) no los abandone porque ‘tenemos hambre y necesitamos pescar‘, simplifica la solución a su drama diario de vivir.

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Noecho Méndez y sus hermanos no pueden conseguir su alimento del río y piden que el gobierno no los abandone.

Pero el problema en la Isla no se circunscribe sólo a Noecho Méndez y su familia. ‘No sé exactamente cuánto somos porque hay tres grupos de pescadores y somos unos cuantos que no cobramos la ayuda‘ explicó.

Estimó que ‘son más de 10 los que no cobraron la ayuda y somos casi 200 los pescadores. Mis amigos y yo somos 7 los que no cobramos pero me dijeron que hay más‘.

‘Yo estoy con dos hermanos y no tenemos para comer pero también sé que hay pescadores con hijos que tampoco tienen la ayuda‘ aseguró y sobre la asistencia de la provincia que volcó importantes recursos para asistir a las familias que sacó del río en la zona, precisó que las autoridades ‘llevaron todos nuestros datos pero no nos salió la ayuda‘.

SIN COMIDA NI AGUA

Noecho relató que ‘los tres hermanos somos solteros y uno es menor todavía. Vivimos en la casa que nos dejó mi viejo cuando el murió y como no nos dejan pescar queremos que nos asistan porque no tenemos para comer ni tenemos agua porque nos cortaron por las deudas y del municipio tampoco recibimos nada‘.

Explicó que ‘la Prefectura controla que no pesquemos y no tenemos canoa porque somos secretarios, no nos dejan pescar ni siquiera de costa‘ por lo que aseguró que ‘si no nos ayudan vamos salir a pescar porque tenemos hambre. Hoy sobrevivimos para poder comer por la ayuda de un amigo mío‘.

Así, entre la cuarentena y la veda este joven grupo de hermanos, que utilizan a la pesca como medio de vida, necesitan de la ayuda del Estado para sobrellevar un difícil momento endurecido por la pandemia.

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