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Vive hace diez años en Barranqueras

Lo denunciaron por tener familiares en el barrio Toba

A un integrante del coro Chelaalapí lo acusaron de romper la cuarentena y de ser un potencial portador de Covid-19.

Como en otros puntos de la provincia la confirmación de contagios en Barranqueras en algunos vecinos desató la paranoia y el prejuicio. El domingo, mientras Claudio Largo almorzaba con su familia fueron sorprendidos por la visita de dos policías.

Al conocido coordinador del programa Pueblos Originarios (del Instituto de Cultura) y referente del coro Chelaalapí le costó entender por qué estaban ahí y le hacían tantas preguntas. “Pidieron saber mi identidad y si tenía familiares en el barrio Toba, les dije que sí, que tengo hermanos, primos y sobrinos viviendo ahí; que no los veo más que por videollamadas”, relató a NORTE.      

Algo contrariado consultó por qué estaban ahí, un agente le respondió que como él era toba estaban haciendo averiguaciones, nada más, y que al día siguiente lo visitaría personal sanitario. Ya bastante molesto Largo reprochó que actuaran producto de un prejuicio: “Entiendo que ustedes hagan su trabajo pero esto es acto de discriminación, es una persecución”. Al decirlo vio que la mujer policía daba muestras de incomodidad y aunque la conversación continuó en buen tono, sabía que implícitamente ellos veían verdad en sus palabras. Tomar conciencia de todo le hirió el alma. “Hace diez años que vivo en Barranqueras, conozco a la mayoría de mis vecinos de saludo, como la mayoría a mí; ni mi familia ni  yo hicimos nada que los ponga en riesgo”, lamenta.

Al día siguiente del episodio con los policías un agente sanitario golpeó la puerta de la vivienda; después de media hora de conversación se retiró también en buenos términos. Claudio mantuvo los hechos en reserva pero fue inevitable que con los días empezara a pesarles. “Una de mis hermanas que solía hacer las compras en el almacén del barrio dejó de hacerlo porque se sintió mal. Ahora no quiere salir ni a la vereda. Sentimos que lo que hagamos está bajo sospecha”, describe.

Después de hablar con pares como Elizabeth González (coordinadora del Poder Judicial para Pueblos Originarios) o Laura Pérez (vicepresidenta de la comisión vecinal del barrio Toba) sopesó impresiones y concluyeron que quienes llamaron a la policía lo hicieron desde una mirada discriminatoria.

Claudio Largo en una de las actividades del centro cultural Leopoldo Marechal.

Quienes conocen a Claudio saben que es de trato afable, mesurado; una persona sensible. Por eso no extraña que admita: “Me pegó fuerte. Siempre trato a la gente con respeto. Nunca pensé que me iba a pasar algo así”.

El músico, que antes de integrar el Chelaalapí fue un zorzalito, está acostumbrado a hablar ante las multitudes que se convocaban en festivales antes de la pandemia por coronavirus. Parece una ironía de la vida que buena parte de su experiencia como hacedor cultural la haya dedicado  a recorrer escenarios para representar al Chaco indígena y hoy sea motivo de desconfianza justamente por su identidad.

Continuidad de proyectos  

En el aislamiento Largo mantiene conversaciones con otros referentes de la cultura, especialmente de la música.

Uno de los compromisos recientes lo llevó a poner su voz en un próximo acto colectivo.

Este fin de semana se cumple un nuevo aniversario del complejo cultural Guido Miranda y es habitual que también se organice un homenaje para recibir la Revolución de Mayo.

“Estuvimos grabando una versión en qom del himno nacional argentino”, adelantó a NORTE.

Por la imposibilidad de reunirse en cuarentena, los integrantes fueron registrando su participación por separado. Ahora habrá que esperar hasta el domingo para ver el resultado.  

Si bien no es la primera vez que el coro Chelaalapí reproduce una versión en lengua originaria, en el contexto actual la connotación se agiganta.  

En marzo el coro oficial de la provincia, patrimonio cultural viviente (por la Unesco) y símbolo de la cultura chaqueña cumplió 58 años.

La agrupación se preservó como parte de un rescate de sonidos originarios ante la pérdida de registros grabados.

Mientras que en su rol institucional, entre las previsiones para este año, está el proyecto de seguir difundiendo contenidos de la historia regional. “Contando la historia fuimos a Fontana con muy buena respuesta y ahora estábamos viendo de hacer algo parecido en Barranqueras”, anticipó.  

En el coro Chelaalapí (a la derecha) en una de tantas actuaciones antes de la pandemia.

Entre las propuestas de difusión de la cultura en cuarentena en abril se pudo apreciar en YouTube una grabación audiovisual del concierto que el coro dio en el Centro Cultural Kirchner y  como parte del proyecto Literateca (del departamento de Letras) Claudio Largo fue uno de los invitados a compartir lecturas de cuentos y relatos.

Toma de conciencia

El de Claudio no es un episodio aislado. Hace unos días una joven que vive en el barrio Toba de Resistencia -área con más casos de Covid-19- recibió un trato degradante mientras realizaba un trámite.

En el banco Columbia debía retirar una tarjeta pero al presentar su documento de identidad la persona que atendía a clientes al advertir su domicilio, se negó a seguir con la entrega y le pidió retirarse.

Ante la insistencia de la madre de niños por tener la tarjeta que le permite acceder a beneficios sociales la mujer arrojó el DNI al piso. La indignación despertó la solidaridad de sus vecinos y el enojo colectivo de quienes advirtieron otro hecho de discriminación.   

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