Temas de hoy: Vuelta a fase 3 Jorge Capitanich coronavirus en Chaco Fallecidos Meteorito
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/192064
Eduardo López
Por: Eduardo López
EL BAÚL DE LAS COSAS PERDIDAS

Cuando Mercedes Sosa, Ernesto Sábato y Fontanarrosa fueron chaqueños

Ella es una mujer de más de cincuenta años. Madre, abuela y trabajadora, que realiza todos los trámites necesarios en los organismos oficiales para tener la documentación en orden y acceder a todos los beneficios. Suele tener conversaciones interesantes con sus amigos, sobre todo sobre conceptos bíblicos ya que pertenece al Credo Evangélico. Tras una charla, uno de los amigos le dice “anotá esta dirección, que te va ser útil”. Con un poco de vergüenza dice muy queda, “perdonáme, yo leo, pero no sé escribir”.

El hecho nos hizo tener presente una realidad de la que nos olvidamos. Hoy hay cinco de cada cien chaqueños que son analfabetos. Es decir, no leen ni escriben o sólo alguna de las dos cosas. Y muchos otros que son analfabetos funcionales y muchos más que lo son en lo digital, aunque la tecnología avance a paso redoblado.

inodoro.jpg

El hecho sirvió para acudir al baúl de las cosas perdidas, en medio de esta pandemia, para acordarnos de que alguna vez, no hace tanto –alrededor de 20 años- el Chaco quiso ser la primera provincia del país que se declarara libre de analfabetismo. Fue entonces cuando pasó lo que dice el título: Mercedes Sosa, Ernesto Sábato, Roberto Fontanarrosa y el periodista Santo Biasatti se hicieron chaqueños.

“NUNCA ES TARDE”

En 1997 en el Chaco once de cada cien chaqueños eran analfabetos, primeros en el país. Fue entonces que, desde el gobierno encabezado, en ese entonces por el gobernador Ángel Rozas, se decidió luchar contra esa lacra y se lanzó el Plan Provincial “Nunca es tarde” para terminar con el Analfabetismo a cuyo frente estuvo una destacada docente, la profesora Olinda Montenegro de Cibulsky. Fue así como el 7 de marzo de ese año se puso en marcha con la misión primordial de disminuir los índices de analfabetismo. Se propuso realizar las tareas necesarias para alfabetizar a adultos en el sistema no formal y determinar las propuestas sociales, educativas, administrativas y las líneas pedagógicas fundamentales que permitieran la agilidad del proceso alfabetizador, de manera de dar respuestas inmediatas.

Tres días después, desde El Sauzalito, en el inicio del ciclo lectivo, el gobernador lanzó el plan en cinco departamentos. La primera acción consistió en la capacitación de 256 voluntarios -16 aborígenes entre ellos-en los departamentos Güemes, Bermejo, Brown y San Fernando. El 21 de mayo – 23 años atrás- el plan fue presentado en Buenos Aires en el Centro Cultural General San Martín con la presencia de los padrinos, la cantante Mercedes Sosa y el periodista Santo Biasatti, que aceptaron esa distinción. Luego el 23 de agosto de 1998 el escritor Ernesto Sábato aceptó también ser padrino del Plan y asistió en Resistencia a un acto en el complejo Guido Miranda, donde rubricó un acta. Se informó, además, que el humorista y dibujante Roberto Fontanarrosa era el ilustrador los libros del programa.

MÁS IMPORTANTE QUE LAS OBRAS PÚBLICAS

Se dijo entonces desde las tribunas que esta iba a ser la obra más importante de este gobierno, mucho más que los edificios materiales, las rutas, los barrios de viviendas, porque iba a poner en manos de todos los chaqueños los elementos indispensables para progresar en la vida. Y los que vivimos esos días recordamos que se desató una fiebre alfabetizadora que hizo que muchos se entregaran con pasión y, sin retribución monetaria, a esa tarea. Hubo ex docentes, profesionales de todo tipo, médicos, policías, jubilados, amas de casa, que colaboraron y se comprometieron. Recordamos a Aledo Meloni, largamente octogenario, que tenía en su propia casa su sede alfabetizadora.

La mística es contagiosa y por un tiempo se creyó que la meta de dejar libre al Chaco de la ignorancia, como habían hecho algunos países, era posible. Se vivió con entusiasmo esa tarea. Pero –siempre hay peros- todo fue decayendo. Ya en el mismo período de ese gobierno, quizás porque como alguna vez lo había dicho su jefe, “las urgencias político electorales tienen tiempos que no esperan y que otras cosas sí lo pueden hacer”, se perdió esa mística y no se creyó en la factibilidad de la meta. Con el paso de los días y desavenencias internas, todo fue decayendo y terminó en otros períodos gubernamentales como una oficina más dentro de la política Educativa. Es cierto, para el 2001 el índice había bajado del 11 al 8 por ciento y con el impulso para el 2010 el descenso había llegado al 5, aunque siempre liderando esa nefasta franja que es la que tiene hoy el Chaco, en un país que tiene el 1,9 por ciento tras Cuba, Uruguay y Colombia.

Una muestra de que ese propósito del analfabetismo cero era bien encaminado y posible fue que el 15 de septiembre de 2004, al lanzar el Plan Nacional de Alfabetización el presidente de la Nación Néstor Kirchner realizó un acto de reconocimiento a la profesora Olinda Montenegro. Su “Libro simple para el alfabetizador Voluntario”, ilustrado por Fontanarrosa, sería utilizado en el plan nacional gracias a su autorización. En esa oportunidad la Comisión de Evaluación de la Nación llegó a la conclusión de que el plan de Alfabetización del Chaco era superior a los otros conocidos.

El querer erradicar del Chaco el Analfabetismo, una forma de esclavitud, fue un propósito excelente que se puso en camino y que demostró que era posible. Falsos objetivos “político –partidarios” lo impidieron. Este es otro de los tristes recuerdos que encontramos en el baúl de las cosas perdidas.