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Cuando los sueños se cumplen


 Vanesa se encuentra actualmente en Miami, y sumándonos a lo nuevo en comunicación, conversamos vía ZOOM sobre su vida, su empresa, su familia y las posibilidades de reinventarse en estos tiempos duros para toda la humanidad. 
 Por Pablo Silvestri Raffin 
 

Estos tiempos duros para toda la humanidad. 20 años desde que fundaste tu empresa, 20 años desde que comenzaste a construirte como una de las más exponenciales referentes de la venta directa de joyas en Argentina y más allá.

¿Qué sentimientos tenés? ¿Cómo vivís esta etapa en la que estoy seguro que hubo avances, retrocesos, tropiezos, momentos de felicidad plena y otros no tanto?

Siento mucho orgullo, por haber tenido el coraje de soñar en grande, de romper paradigmas, y sobre todo de salirme de las fronteras territoriales, pero más de las mentales. Soy de una generación donde los padres solo soñaban con que estudiemos y seamos reconocidos en donde vivíamos, no nos entrenaron para crear valor y sobre todo para crear valor social, así que la palabra que me viene es orgullosa de romper con los estereotipos que me fueron anclados en mis creencias. Lo otro, es la transformación de tantas vidas en estos 20 años, de gente que pasó por VANESA y de gente que aún está a mi lado, creo que lo que se llevaron en valores y coraje para emprender es muy significativo y hace la diferencia en lo que queremos trascender. Muchos se transformaron en la vida económica pero la mayor transformación se dio en el conocimiento y en el entrenamiento, así que solo puedo sentirme feliz de haber dejado huella en estos 20 años.

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¿Cómo es el proceso en el que vas evaluando lo que necesitan quienes compran VANESA?

Porque además de joyas agregaste una propia línea de maravillosas fragancias propias y también relojes con diseños exclusivos, con gran éxito. Nuestro propósito principal es el empoderamiento económico de las mujeres y la lucha constante para que ellas no sufran de violencia económica, ya que muchas mujeres se someten a maltratos y baja autoestima solo porque hay alguien que las domina y manipula económicamente, en fin, tema para largo en otro momento. Pero yendo al grano con la pregunta, al cuidar esta red aparecen necesidades de recompra para que las consultoras mantengan a las clientas comprando y en la línea de joyas no siempre se da que quieran más productos, así que ahí aparece la línea de perfumes que nos permitió enseñar a la red a trabajar con agenda de clientes y tener sus gustos y compras agendadas para poder visitarlos regularme y generar mayores ingresos, luego de eso nos dimos cuenta que si ponemos foco en el propósito que es la red, podemos sumar muchos productos al portfolio. La idea es poder brindar a cada uno lo que está buscando, pero priorizamos los ingresos de nuestras consultoras y ahí es donde nos basamos para buscar nuevos proveedores y ser muy responsables con el resto de líneas que ofrecemos. Uno siempre sueña con transformar el mundo; el de uno y el de los demás ¿sentís que ya lograste ese objetivo o aún queda mucho más por hacer? Siento que me falta mucho por hacer, más hoy que necesitamos hacer un cambio de mentalidad, como consumidores, como empresas y como sociedad. Esta situación de pandemia nos cambió la manera de ver las cosas y creo que hoy hay mucho por hacer, así que aún abrazo muchos objetivos para cambiar el mundo, empezando por donde impactamos primero.

En este tiempo te reinventaste, hoy no solo se consiguen tus productos por catálogo, estás abocada a las nuevas tecnologías, a nuevos mercados. Sos la capitana de un barco con mucha gente, ¿cuándo te das cuenta que hay que hacer un movimiento de timón para mejor?

Qué lindo que lo preguntes de esta forma, porque paradójicamente cuando yo quiero contar cómo es llevar adelante una empresa de esta magnitud hago esta analogía, siempre digo que al inicio del emprendimiento era un bote a remo, literal había que remar y la fuerza era de cuerpo, poner horas y esfuerzo en remar para avanzar. Cuando fue creciendo ya vino el cambio de remo a motor y obvio otra carcaza y se convirtió en una lancha, con lo cual había que ser buen piloto para doblar rápido y hacer los cambios de sentido y de mares lo más rápido posible para mantener la estabilidad. Luego, siendo más grandes aun ya un pequeño yate, uno debe coordinar el equipo para que te acompañe en los movimientos y las estrategias para no errar en la aguas turbulentas porque bien sabemos que los yates en los océanos peligrosos se dan vuelta, así que ahí era equipo y estrategia, por último llegó la etapa de Crucero, y ahí es un verdadero problema porque necesitás todo lo anterior pero además la experiencia de haber tenido muchas horas de navegación y cuando tenés que cambiar de curso o frenar el barco debe hacerse con las precauciones y con los tiempos adecuados porque un volantazo en un gran barco podría darlo vuelta ya que su capacidad de reacción es lenta con lo cual en esta etapa aparece mucho el olfato y la experiencia con un equipo profesional y alineado que pueda acompañarte en los desafíos, en fin por más que parezca un cuento esta analogía es la más real que siempre encontré para describir las etapas.

En 2017 comenzaste con un proyecto muy especial Recorré el Mundo con Vanesa. Muchas personas se sumaron, para algunos fue su primera vez en un avión, para otros su primera vez fuera del país. ¿Cómo lo vivenciaste? ¿Qué provocó eso en tu corazón?

Recorré es un proyecto en el que trabajamos con la guía y dedicación de Leticia Lamoratta y tiene por objetivo que mucha gente que sueña con viajar y trabaja duro para ello, lo pueda hacer. El primer viaje fue a Disney. Con Sandra Paz (nuestra embajadora) que se puso al hombro el proyecto para hacer soñar a la gente, y terminamos en Orlando con 54 personas y fue una locura para todos, ver esas caras de felicidad, de auto reconocimiento, esas lágrimas de emoción es un regalo que jamás se podría comprar ni con todo el dinero del mundo y mucho menos la conexión con esas emociones, ser testigo de eso y sentir esa gratitud es lo que te lleva a seguir por más. Después de eso vinieron viajes a Perú/ Machu Pichu y New York/ Miami. Nos falta tanto mundo por recorrer y tanto por disfrutar que todo esto recién empieza. Conozco a tu familia y sé que a pesar de que tenés una agenda muy completa durante el año siempre estás presente.

En 2019 nació León, tu nieto. ¿Cómo es ese nuevo vínculo?

Esta etapa de abuela me agarró con energía y con muchas ganas de disfrutarla. León es un bello príncipe que aprende de todo y que cada día nos llena de más amor. Como siempre lo he hecho, a mí me toca poner las reglas, y con él no es la excepción pero como es tan pero tan inteligente solo mi tono de voz basta para que haga caso y respete aun siendo tan chiquito. Es un sol que amo cada día más.

Estamos atravesando por momentos complicados a nivel mundial en temas vinculados con la economía y con la salud y sabiendo que siempre inspirás a muchos ¿cuál es tu perspectiva de futuro y qué mensaje podés dar a tantas personas que hoy no pasan por un buen momento?

Muchas cosas han cambiado y creo que el principal consejo que puedo dar en estos momentos es ser como el agua que fluye y se acomoda al nuevo curso siempre, son momentos donde la flexibilidad y elasticidad de todo nuestro ser juegan el principal papel. Tenemos la oportunidad de reconstruirnos, yo sé que cansa cuando luchaste mucho por tener y hacer lo que hiciste y quizás hay que volver a empezar de cero. Estos tiempos requieren del esfuerzo de todos y sin dudas de la solidaridad de todos y que se puede materializar de todas las formas posibles, ayudando a los que no tienen nada con comida o lo que ya no sea tan necesario en nuestro hogar, acompañando a los adultos mayores a transitar su soledad, siendo generosos con nuestros conocimientos y preparando a la gente para todo lo que tendrá que enfrentar. Solidaridad y empatía nos llevarán exitosamente a la etapa que viene en el futuro próximo.

Dos décadas de trabajo incansable llevan inexorablemente a realizar un balance. ¿A quién le das las gracias?

A Dios por no soltarme nunca la mano y no dejarme predicar en el desierto, a mi familia por estar siempre a mi lado y dejarme fluir sin cuestionar, a mis equipos de trabajo que creen en mí y hacen que cada esfuerzo valga la pena, a mis amigos por ayudarme a reír y llorar en compañía, a cada una de las personas que se suma al ecosistema de VANESA y aporta su valor, también a los que me dijeron que no podía lograrlo porque de ellos saqué la fuerza interior para demostrar que cuando hay propósito hay éxito.

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