Rohrmann: “El riacho Barranqueras se está desconectando del Paraná”
Ayer, el registro se ubicó en 0,98, la menor marca en 50 años. El ingeniero analiza las consecuencias económicas y para las tomas de agua, y un escenario que no pronostica lluvias importantes durante el invierno.
La crítica bajante del río Paraná sigue arrojando datos para la historia. Ayer, en Barranqueras, el nivel descendió por debajo del metro (0,98). “Esta es la primera vez en los últimos 50 años”, confirmó Hugo Rohrmann, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNNE y ex presidente y director en la Administración Provincial del Agua (APA). Asimismo, advirtió que “el riacho se empieza a desconectar del Paraná”, y la calidad del agua empieza a deteriorarse.

En diálogo con NORTE, el experto recordó que el nivel del Paraná se empezó a medir en 1904. “Con la creciente del año 1905, empezaron a registrarse mediciones en Barranqueras y Corrientes”, repasó y precisó que 1971 es otra referencia para distinguir períodos, ya que por esa época comenzaron a construirse las grandes represas en Brasil.
“Ahí hubo una modificación de los registros mínimos. Desde la creación de esas represas, los valores fueron más altos. Eso está relacionado con la misma operatoria que hacen todas las represas que, al tener agua almacenada y la naturaleza ofrecerles muy poca, empiezan a erogar la almacenada. Entonces, de algún modo, producen un incremento no natural de los registros de altura. Eso se ve muy claro en Barranqueras, donde antes del ‘70 hubo casi la mitad de los años en que el nivel bajó del metro e incluso del 0 metro. Después de ese año, entre las alturas mínimas, la actual es la menor”, expuso.

En esa virtual separación de la historia de mediciones, aclaró que el nivel registrado el martes con 0,98 metros es el menor dentro de la nueva etapa iniciada en la década del ’70, pero resaltó que tomando todo el registro histórico hubo otros momentos en que “estuvo un metro por debajo de lo que tenemos ahora”.
Repasando su experiencia, recordó que cuando era presidente de APA, en el 2001, el río llegó a 1,50 metros. “Fue una bajante corta y al mes se recuperó. Pero la actual lleva dos o tres meses y no se visualiza que en 2 o 3 meses más cambie el panorama”, comentó, y señaló que las anteriores bajantes históricas se produjeron entre fines de la década del ’60 y principios del ‘70.
Las consecuencias

En cuanto a la regulación que hacen las represas construidas en Brasil y en Argentina, Hugo Rohrmann explicó que esas estructuras “inciden en el aspecto general de no permitir que se deprima tanto el caudal y las alturas”. “Ese es un efecto beneficioso, si analizamos cuáles son las consecuencias que está teniendo la bajante”, indicó y mencionó entre los principales problemas asociados a los que impactan en la economía, como la navegación restringida en todos los puertos graneleros de Santa Fe y Buenos Aires, ya que los buques salen con 10% menos de carga. “La Bolsa de Comercio de Rosario hizo una evaluación de 250 millones de dólares perdidos hasta el momento por ese motivo”, marcó.
Otro problema con incidencia en toda la región es con las tomas de agua: “Cuando empiezan a bajar tantos los ríos, algunas quedan en el aire. El ejemplo más claro es Puerto Iguazú que, ante ese hilo de río que pasa, las bombas quedaron en el aire y debieron colocar un pontón”, contó.
La afectación llega además a varias de las tomas en el largo recorrido del Paraná. “Todas están empezando a tener problemas, porque la altura de aspiración es mucho más, las bombas entran a trabajar exigidas y eso es un problema. En Barranqueras, el riacho se empieza a desconectar del Paraná. Entonces, la calidad del agua cruda empieza a deteriorarse, porque recibe agua del río Tragadero y del Negro, que no es la mejor, con lo que se lentifica el proceso de potabilización”, advirtió Rohrmann.
Ese escenario que genera la retracción del agua implica consecuencias más o menos similares para todas las provincias atravesadas por el curso del Paraná. “Hay tomas de agua que están mejor ubicadas, como la de Corrientes que está sobre el río, por lo tanto, la calidad de agua que tiene el Paraná es mejor que la del riacho Barranqueras”, contrastó. Sin embargo, resaltó que “cuando el río empieza a tener menos caudal, la calidad del agua es menor”.
Pese a ese panorama, puso énfasis en señalar que “el Paraná está llevando un montón de agua y estamos muy lejos de decir que tenemos un problema porque está pasando poca agua; eso es imposible para un río como el Paraná”. “La cuenca es demasiado grande y en algunos lugares está lloviendo”, acotó, y mencionó lluvias de ayer en el Este de Paraguay, cerca de Puerto Iguazú. “Esa agua termina en el Paraná y es una inyección”, destacó, dimensionando que se trata de una cuenca muy grande que tiene a varios ríos más.
El pronóstico
“El problema es que está lloviendo muy poco”, graficó en otro punto el ingeniero Rohrmann. Así, en la comparación histórica, indicó que en marzo y abril de este año las lluvias estuvieron “muy por debajo de lo normal”, lo que se refleja en el nivel del río que en Corrientes registró 0,75 metros (con una bajante más decidida por la conexión directa con el Paraná) y en Barranqueras 0,98.

“En Barranqueras tiene como consecuencia que el agua es de menor calidad. Estimo que, en esta altura, el Paraná no entra francamente y Barranqueras se alimenta con toda el agua que entra del río Negro o del Tragadero, e incluso entrando por la boca sur. Mientras no descienda un metro más, las condiciones no van a cambiar en demasía”, analizó el experto, y dijo que, como consecuencia, Sameep está obligada a tomar menos agua y demorar más la producción.
Rohrmann estimó que, en la próxima semana, es probable que el nivel continúe descendiendo. “Dependerá de que las represas larguen más agua porque ha llovido. Hay un tiempo de 3 días de respuesta desde Yacyretá hasta acá, y de 7 días desde Itaipú”, explicó, y sostuvo que en un horizonte un poco más extendido “puede haber un leve repunte por las lluvias y luego se estabilizará”.
“Mirando más hacia adelante, la perspectiva para Brasil y Argentina indica lluvias menores a las normales. De por sí, en mayo, junio y julio llueve bastante menos que durante el verano. Entonces, es dable espera que, en los próximos 2 o 3 meses el Paraná siga bajando”, adelantó, y consideró que “con lluvias de primavera comenzará un nuevo ciclo con la posible recuperación de los niveles”.
Los 98 centímetros de ayer en Barranqueras implicaron una modificación en la medición. Hugo Rohrmann explica que, cuando el nivel baja del metro, pasa a otra escala, en otro lugar. Sobre el tema, puso en alerta a las autoridades, porque el lunes no hubo registro, y el martes volvió a figurar. La vegetación puede estar dificultando las lecturas que hace Prefectura, que llega sólo hasta el muelle y debería bajar un poco más para visualizar la nueva escala.
Los espacios que el río dejó al descubierto
En otro punto, Hugo Rohrmann analizó la retracción de las aguas del Paraná, que dejó al descubierto bastos bancos de arena e islas, en un fenómeno que impacta desde lo visual. “El río no lleva sólo agua sino además un montón de sedimentos que van descargándose a lo largo de los 1000 kilómetros. El último punto de descarga es el delta del Tigre, frente a Buenos Aires”, graficó y marcó que ese delta “crece todos los años varios metros y se introduce en el Río de la Plata”.


“Cuando suceden estas bajantes tan importantes, empiezan a aparecer bancos de arena que estaban tapados. Eso forma parte de la morfología que tiene el río. Es perfectamente natural. Cuando se recupera el río, vuelve a tapar islas y bancos. Si pasa un año, llevará más tiempo en recuperarse, y si había flora y fauna habrá un impacto”, explicó.
Rohrmann reveló que “cualquier isla en el Paraná, o un banco de arena con o sin vegetación, van marchando aguas abajo”. “Es un fenómeno natural”, acotó y como anécdota contó un suceso en Empedrado (Corrientes): “Había una isla enfrente, que sigue estando. Hace 10 años pusieron cabañas para turismo. Cuando hablaron conmigo, yo vi la ubicación y les dije que no era la mejor, porque las pusieron en la punta norte, que es la que recibe el primer impacto en una crecida. Conclusión: esas cabañas no están más y la inversión se perdió”.
Conferencia de expertos
Este jueves 14, varios expertos ofrecerán una conferencia web (Webinar) denominada “La bajante de los ríos Paraná y Uruguay, el impacto socioeconómico y ambiental en la región Nordeste”, interactuando con quienes se inscriban. La iniciativa es de la Facultad de Ingeniería de la UNNE en conjunto con el Consejo Federal de Decanos de Facultades de Ingeniería (Confedi).
La convocatoria virtual es para las 19. Los disertantes serán el ingeniero Gustavo Villa Uría, subsecretario de Obras Hídricas de la Nación; el ingeniero Juan Borús (Instituto Nacional del Agua-INA); el profesor doctor Juan José Neiff (ex director del Centro de Ecología Aplicada del Litoral-Conicet); el profesor ingeniero Hugo Rohrmann; el profesor ingeniero José Basterra (decano de Ingeniería de la UNNE) y la magister ingeniera Indiana Basterra (directora de Especialización en Ingeniería Ambiental de la UNNE).
Abordarán tres temas: causas de la bajante, influencia de los factores climáticos y el impacto en las actividades en el contexto económico, social y ambiental.
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