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En el frente de batalla contra el coronavirus

El agotador trabajo que realiza el personal de salud que se encuentra en la primera línea de batalla contra el nuevo coronavirus Covid-19 merece ser reconocido más que con aplausos. Son los profesionales y trabajadores que están más expuestos en esta pandemia y que, contra viento y marea, llevan adelante una tarea de riesgo en una emergencia que tomó por sorpresa a todos los sistemas sanitarios.

Según estimaciones del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), una entidad que nuclea a profesionales de enfermería de 130 países y que tiene su sede en Ginebra, desde que se registraron los primeros casos del virus en la ciudad china de Wuhan a fines del año pasado y hasta hace pocos días, en todo el mundo se han contagiado de Covid-19 al menos 90.000 trabajadores de la salud. Expertos de la organización creen que esa cifra podría ser aún mayor e incluso llegar al doble de lo estimado actualmente ya que no existen registros precisos sobre la cantidad de contagios entre el personal de este sector que es clave en la lucha contra la pandemia. La falta de precisión en los números se debe, según esta organización, a que la mayoría de los países no llevó desde un primer momento un registro preciso de las infecciones y fallecimientos de trabajadores sanitarios.

Los representantes del CIE informaron esta semana que la cifra de infecciones entre los trabajadores de la salud en todo el mundo pasó de 23.000 a más de 90.000, pero aclararon que esa cantidad está subestimada porque, en realidad, no existen reportes de todos las naciones. De hecho, ese número -que de por sí es preocupante- se basa en datos registrados solo en 30 países. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), encargada de coordinar la respuesta global en esta emergencia sanitaria sin precedentes, reconoció en las últimas horas que sus 194 estados miembros no están proporcionando cifras completas sobre las infecciones de los trabajadores de la salud, lo que impide contar con datos que pueden servir para comprender la evolución de la crisis, prevenir nuevos contagios y contener el virus.

En la Argentina, según los últimos reportes del Ministerio de Salud de la Nación hasta esta semana había 863 profesionales de la salud infectados. En la provincia, en tanto, debe valorarse la tarea que llevan adelante los profesionales de la salud, médicos, técnicos, enfermeras y auxiliares que día a día desempeñan su labor con enormes sacrificios y un gran compromiso. En ese sentido, merece destacarse la tarea que se lleva adelante en el Hospital Perrando, a cargo de la doctora Nancy Trejo, de larga trayectoria en salud pública, quien luego de dar positivo en un testeo de Covid-19, y tras cumplir con el aislamiento preventivo y recuperarse, se reincorporó al nosocomio para seguir al frente de la batalla contra el virus.

La pandemia de Covid-19 ha mostrado la importancia que tiene la noble tarea que realizan los profesionales y trabajadores de la salud, que muchas veces realizan su labor sin contar con todo el equipamiento adecuado. También ha demostrado que lo que se invierte en el sistema público de salud no es un gasto superfluo ni es un derroche de recursos (que son siempre limitados), sino que sirve para prevenir enfermedades y salvar vidas. Como bien ha señalado el historiador israelí, Yuval Noah Harari, en una de sus recientes reflexiones sobre la actual crisis que tiene en vilo al mundo: “Los gobiernos que ahorraron gastos en los últimos años recortando los servicios de salud, ahora gastarán mucho más a causa de la epidemia”.

Invertir en salud y valorar al recurso humano que se desempeña tanto en el sector público como en el privado del sistema sanitario es también una apuesta al desarrollo de una comunidad. La crisis actual confirma que la salud no es un lujo que solo pueden darse los países más avanzados, o los sectores de la población con más recursos. Y demuestra que la suerte de millones de personas no puede dejarse en manos de las reglas de la oferta y la demanda, porque los virus no distinguen a las personas por sus ingresos, ni por su educación, sus creencias o ideologías. Y esto lo saben bien los médicos, las enfermeras, el personal auxiliar y otros trabajadores de la salud que en estas horas están en el frente de batalla contra la pandemia. 

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