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Brasil: más leña al fuego de la crisis

Bolsonaro busca apoyarse en las Fuerzas Armadas para enfrentar a la Corte Suprema

En un acto donde también denostó al Congreso, dijo este domingo que quiere “un gobierno sin interferencias”. El país supera los 100.000 casos de Covid-19, con 7.000 muertos.

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Este domingo Bolsonaro volvió a participar de un masivo acto con sus partidarios, a los que aseguró que cueta con el apoyo de las FFAA y gobernará "sin interferencias" del Congreso o de la Justicia.

   Brasilia, 4 (Reuters, AFP y Folha de Sao Paulo) - Enfurecido por la acumulación de derrotas que sufre ante la Corte Suprema, Jair Bolsonaro busca apoyo entre los militares para enfrentar al Poder Judicial. Y parece haber logrado ese sostén, especialmente en relación con decisiones judiciales que interfieren con medidas de gobierno. El sábado, en una reunión no prevista en agenda, recibió a los jefes de las tres Fuerzas Armadas y a los generales que forman parte de su equipo ministerial.

   Se quejó de que debía “luchar para gobernar” debido a lo que él llama la “interferencia constante del poder judicial”, y amenazó con un quiebre institucional, en el sentido de que incumpliría futuras órdenes judiciales. Según allegados al gobierno que hablaron con el diario Folha de Sao Paulo a condición de mantener el anonimato, las intervenciones de Bolsonaro transmitieron ese mensaje. Y el acto en el que habló el presidente este domingo parece confirmar la especie.

   “Estoy seguro de una cosa: tenemos a la gente de nuestro lado, tenemos a las Fuerzas Armadas del lado de la gente, por ley, por orden, por democracia y por libertad. Y lo más importante, tenemos a Dios con nosotros”, dijo en el exterior del Palacio del Planalto al saludar a los manifestantes que lo apoyaron y criticaron al STF y al Congreso. Al finalizar, el presidente dijo: “Le pido a Dios que no tengamos problemas esta semana, hemos alcanzado el límite. No hay más conversación, de ahora en más exigiremos, haremos cumplir la Constitución, se hará cumplir a cualquier precio”.

   El ala militar, aunque tiende a actuar como “apaga incendios” después de algunas intervenciones extremas de Bolsonaro, mostró signos de incomodidad con las decisiones de la Corte. Sin embargo, no hay unanimidad, y el comandante del ejército, Edson Pujol, no recibió bien las actitudes del presidente. Pero otros generales de alto rango mantienen mayor alineación con Bolsonaro y están con el general Eduardo Villas Bôas, asesor presidencial.

   En las últimas semanas, el tribunal falló en más de una ocasión contra el gobierno, la más dura la orden del supremo Alexandre de Moraes, que impidió que un amigo de la familia Bolsonaro se hiciera cargo de la Policía Federal. El presidente también se molestó con la reducción del plazo, de 60 a 5 días, para que el exministro de Justicia Sergio Moro declare sobre las acusaciones que hizo contra Bolsonaro. Moro testimonió ante la Policía Federal el sábado.

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El exjuez federal y exministro de Justicia Sergio Moro fue un elemento decisivo en la llegada de Bolsonaro al poder, al encarcelar al favorito para las elecciones de 2018, Lula da Silva.

   El ala uniformada, a diferencia de las partidarias, no dice que haya un intento de golpe contra el Planalto, pero defiende que el presidente debe tomar posición ante los acontecimientos. Se teme que la Corte pida que Bolsonaro, que ya realizó dos pruebas y tenía varios asistentes infectados, muestre el resultado de su examen de coronavirus. El presidente dice que no contrajo Covid-19, pero se niega a mostrar los documentos. Los aliados del presidente sostuvieron que, incluso si la Corte Suprema lo exige, él mantendrá la confidencialidad de su salud. 

   En la semana, la Cancillería envió un documento a la embajada y a los consulados venezolanos con una lista de 34 empleados que se suponía que debían abandonar el país el sábado. El ministro Luís Barroso, del STF, prohibió que se ejecute la orden de expulsar del país a diplomáticos venezolanos. El ministro alegó que el escenario de pandemia justificaba su decisión, lo que irritó especialmente a Bolsonaro.

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El presidente se indignó especialmente con la suspensión judicial aplicada a su orden de expulsión de diplomáticos venezolanos.

   Poco más de una hora después de que se anunciara la decisión del ministro, Bolsonaro llamó a los ministros Fernando Azevedo (Defensa), Luiz Eduardo Ramos (Secretaría de Gobierno), Augusto Heleno (Seguridad Institucional) y Walter Braga Netto (Casa Civil), y a los comandantes de la Marina, almirante Barbosa Júnior; del Ejército, General Edson Pujol, y de la Fuerza Aérea, Brigadier Moretti Bermúdez.

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Bolsonaro sigue pomoviendo y participando de actos masivos en los que hay calaras manifestaciones gopistas: el Poder Judicial y el Legislativo son los blancos preferidos.

   “El ministro de Defensa, Fernando Azevedo, y los comandantes se reunieron con el presidente Bolsonaro para evaluar el uso de las Fuerzas Armadas en la Operación de Combate Coronavirus, además de evaluar aspectos de la situación”, explicó un comunicado. Ni el Palacio de Planalto ni los militares dieron detalles sobre cuáles serían las acciones. Bolsonaro, en tanto, mantiene su discurso contra el aislamiento social y continúa promoviendo aglomeraciones.

El fotógrafo Salgado alerta sobre un “genocidio” indígena 

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El fotógrafo Sebastiao Salgadoy la arquitecta Leila Warnick

   El fotógrafo Sebastião Salgado y su esposa, la arquitecta Lélia Wanick, advirtieron sobre “el riesgo real de genocidio” de comunidades indígenas en la región amazónica, una de las más golpeadas por la pandemia, y en una carta pública firmada por artistas de todo el mundo pidieron al gobierno que tome medidas.

   “Los pueblos indígenas de Brasil sufren hace mucho con la deforestación, los incendios, los ríos envenenados y la invasión de sus tierras. Ahora corren el riesgo de ser diezmados por la Covid-19, a menos que se tomen medidas urgentes para protegerlos”, advirtió la carta, firmada, entre otros, por Madonna, Oprah Winfrey, Brad Pitt, Paul McCartney, Sylvester Stallone, Pedro Almodóvar, Meryl Streep, Ai Weiwei y Werner Herzog. Entre los brasileños se destacan Caetano Veloso, Gisele Bündchen, Chico Buarque, Gilberto Gil y Fernando Meirelles.   La carta abierta a Bolsonaro publicada online describe la situación de las comunidades en la zona Amazónica, “doblemente crítica porque los territorios reconocidos para uso exclusivo de los pueblos originarios están siendo ilegalmente invadidos por garimpeiros (buscadores de metales y piedras preciosas), madereros y usurpadores”, alerta.

   “Estas operaciones ilícitas se aceleraron en las últimas semanas porque las autoridades responsables de proteger estas áreas fueron inmovilizadas por la pandemia. Sin ninguna protección contra ese virus altamente contagioso, los indígenas sufren un riesgo real de genocidio, a través de contaminaciones provocadas por los invasores ilegales de sus tierras”, continuó el texto.

   A esta situación en las zonas de exclusividad de indígenas se suma que el estado de Amazonas atraviesa uno de los peores brotes de coronavirus del país, especialmente su capital y la ciudad más grande de toda la Amazonía, Manaos. El sistema de salud y funerario está totalmente colapsado: no hay camas en terapia intensiva, los hospitales no pueden recibir nuevos infectados y las autoridades no tienen capacidad para enterrar apropiadamente a los muertos. 

   El gobierno local contaba con que el presidente Bolsonaro le enviara miles de ataúdes por avión. Sin embargo, éste rechazó el pedido y profundizó aún más la crisis sanitaria de la ciudad. Con más de 450 muertos y más de 5.000 infectados confirmados -la cifra real es mucho mayor dada la falta de testeos masivos-, el brote en Amazonas sigue si embargo lejos de los miles de fallecidos y enfermos que se acumulan en San Pablo y Río de Janeiro. 

   El jueves pasado, la Asamblea Legislativa de Amazonia abrió un proceso de juicio político para destituir al gobernador Wilson Lima por la gestión de la pandemia y la rápida escalada de las crisis sanitaria y mortuaria. Lima, exalliado del presidente Bolsonaro y dirigente del derechista Partido Social Cristiano (PSC), está acusado de malversar fondos y no gestionar bien el presupuesto destinado a salud desde el inicio de la pandemia. En total, Brasil registró este domingo 101.147 casos y 7.025 muertos, según cifras oficiales.

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