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“Además de elegir nutrientes lo que nos hace saludables es un estilo de vida completo”

Ante la preocupación por el cuidado de la salud y una mejora en la alimentación una especialista aporta a NORTE algunas claves que contribuyen a mejorar costumbres y a desarraigar otras.  

Fabi Lima es ingeniera industrial química, cocinera y pastelera con posgrado en nutrición. Es brasileña y antes de mudarse a Corrientes, vivió en Estados Unidos y Alemania. Hace cinco años estudia sobre cuánto incide la alimentación en nuestra salud. 

 

Cítricos, miel, suplementos vitamínicos, ¿hay alimentos que refuerzan las defensas?, ¿hay productos ‘mejores’ que otros?  

-Durante años se creyó que cada nutriente era responsable por aportar algo bueno (o malo) a nuestro cuerpo. Sin embargo, desde principios de los años 2000 ya se sabe que no son los nutrientes sino un estilo de vida completo lo que nos hace más o menos saludables. Es decir, no sirve de mucho ingerir vitamina C si no duermo bien. Así como la miel no me va ayudar a sanar un dolor de garganta si fumo, por ejemplo.

A los suplementos vitamínicos podemos aplicar el mismo razonamiento que a la fórmula para bebés, se usa cuando no hay otra opción, pero nunca debe ser nuestra primera elección. Ellos no sustituyen al alimento natural ni tampoco sirven para complementar la dieta.

Los alimentos que ayudan a mantener nuestra buena salud y nuestras defensas, son las frutas, verduras, legumbres y los cereales, cuando se consumen a diario. Y a ellos les agregamos nuestra farmacia natural: las hierbas frescas (perejil, cilantro, apio, albahaca, menta, laurel, orégano); las semillas (lino, chía, girasol, calabaza, sésamo) y los condimentos (cúrcuma, jengibre, pimienta negra, pimienta blanca, páprika, comino, coriandro, clavo de olor, canela, anís). 

 

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Fabi Lima. . Foto de Fabi-Lima.com.

Popularmente se afirma que la alimentación saludable es más cara que la comida menos nutritiva, ¿esa idea está errada? 

-Totalmente. Cuando me dijeron que la comida saludable era más cara decidí investigar. Fui a tres supermercados distintos, uno caro, uno barato y uno intermedio. En los tres compré lo mismo, un durazno (más saludable), una lata de duraznos en almíbar (poco saludable), una cajita de jugo de durazno (poco saludable) y un sobrecito de "jugo en polvo" de durazno (nada saludable).

El experimento consistió en pesar y calcular el precio de cada producto por su rendimiento. En los tres casos, el durazno fresco (rico, perfumado, saludable) ganó como el más barato. Este fue un ejemplo de una persona que hace sus compras en el súper (lugar más caro para comprar comida fresca y granos). Para gastar menos están los mercados de abasto, los de la municipalidad o las ferias barriales. Tampoco nos olvidemos que podemos plantar en casa nuestra propia comida. Senasa e INTA, por ejemplo, desarrollan actividades para apoyar a la agricultura familiar.

 

¿Hay un ‘peor’ mito dentro del  mundo del consumo de comida? 

-Infelizmente sí. Escucho muy a menudo, "pero yo no tengo tiempo para cocinar". Tiempo hay, lo que pasa es que a mucha gente en realidad le da fiaca planificar la semana para poder comprar y cocinar. Y lo entiendo, también pensaba así.

Hace diez años trabajaba más de 14 horas por día y no daba mucha atención a lo que comía. "No tenía tiempo". Hasta que me enfermé del estómago y el tratamiento que me pasó el médico era "hacer una dieta que incluyera muchas frutas y verduras frescas". Tuve que cocinar, aún sin tiempo. Los sábados por la mañana iba de compras y los domingos por la tarde preparaba las viandas de toda la semana.

En una familia de cuatro o cinco personas, se dividen las tareas, uno compra, otro lava y guarda, otro cocina, otro prepara las viandas. Y así se hace el tiempo. Cada uno aporta un poco y todos gastan una hora o dos por semana como mucho. 

 

Para encontrar calidad en el supermercado o mayorista, ¿cómo se ‘mira mejor’?, ¿leyendo etiquetas?   

-Sí, suelo decir "ni todo de la dietética está bueno, ni todo del supermercado está mal".

Para saber qué comprar necesitamos aprender a leer la lista de ingredientes. Primera regla, los ingredientes están descritos en orden decreciente, es decir, el primero de la lista está presente en mayor cantidad.

Si voy a comprar una lata de conserva de tomates en el súper, por ejemplo, el primer ingrediente de la lista debe ser tomate. Si es así, está bien. Ahora si veo a una salsa de tomates que el primero es "jarabe de maíz con alto contenido en fructosa" no compro, porque el producto es casi todo azúcar.

Segunda regla, si no entiendo ni la mitad de los ingredientes o si lo hubiese hecho en casa llevaría menos ingredientes, tampoco compro.

Y si una galletita light, saludable, natural, sin azúcares agregados, comprada en una diétetica, por ejemplo, tiene como primer ingrediente harina, ok. Pero después vemos una cantidad de cosas raras que si yo la hubiese hecho en mi casa no habría usado, mejor no comprar.

 

Más información en Fabi-Lima.com