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El coronavirus ha cambiado las prioridades del teletrabajo en las grandes empresas de Latinoamérica

Las virtudes del teletrabajo son bien conocidas: se ahorra tiempo, se ahorra dinero y se incrementa la productividad. Sin embargo, nunca el teletrabajo estuvo sometido a las exigencias que el COVID-19 ha supuesto.

De una alternativa a una obligación. Empresas como Microsoft, Twitter, Hitachi o Amazon, gigantescas y con cuotas de mercado impresionantes a nivel global, han dejado de considerar al trabajo a distancia o desde casa como una alternativa (que la es y la llevan a cabo de tal manera), sino como una obligación. ¿La razón? El coronavirus.

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Y aunque los casos más paradigmáticos acerca de esta cuestión entre teletrabajo y coronavirus nos acercan a las grandes compañías estadounidenses (Apple, Amazon, Microsoft) y algunas gigantes del mundo de las telecomunicaciones, como Vodafone en España, en Latinoamérica también se han tenido que cambiar las prioridades, pasando de alternativa a obligación el hecho de trabajar desde casa, o desde un lugar seguro, para gran parte de los empleados de los diferentes países.

La pandemia que ha golpeado fuertemente la economía y los procesos de trabajo

Todos estarán de acuerdo en que todas las medidas de protección de la salud de las personas se anteponen a cualquier aspiración económica. Sin embargo, sostener tales medidas requiere de asumir fuertes costes. La consecuencia ha sido clara: una caída estrepitosa de los mercados a nivel mundial.

De tal manera que el trabajo de muchas empresas, por su naturaleza o por su importancia, no se puede detener.

Es aquí donde el teletrabajo se ha cimentado como la mejor forma para no detener el trabajo, de seguir generando economía, y por otro lado, de mantener la salud de los trabajadores.

COVID-19: ¿cómo se afronta el teletrabajo en América Latina?

Quedarse en casa

El aislamiento preventivo (cuarentena) es una de las mejores formas de evitar la propagación de una pandemia que amenaza con saturar los sistemas sanitarios de cada país. No obstante, el hecho de quedarse en casa no supone abandonar el empleo.

Además del caso de las empresas de servicios básicos, como el transporte, el agua potable, la electricidad o las telecomunicaciones e internet, muchas empresas gigantes han decidido no cesar en las funciones, sino adaptarse. El caso de plataformas como Asiste (PEMEX) ilustra de forma sencilla estas iniciativas.

Asiste es un servicio integrado dentro de Pemex (la compañía petrolera más importante de México y una de las más grandes del mundo) que agrupa a más de 150.000 empleados, activos y retirados, tanto de esta empresa como de sus subsidiarias.

Utilizar las vías telemáticas

Mientras el personal estratégico de la empresa se adapta a prohibiciones como los viajes internacionales o nacionales innecesarios, la adopción de reuniones digitales o la asistencia a su sitio de trabajo sólo si se trata de personal sensible para la supervivencia de la empresa, la mayoría de los trabajadores han visto en esta plataforma interna una gran solución.

Y es que PEMEX, como la mayoría de las grandes compañías latinoamericanas, basa gran parte de sus funciones en el papeleo burocrático.

Así, los préstamos administrativos, las asignaciones de becas, la declaración patrimonial o los pagos de nóminas y de fondos de ahorro, pueden programarse y automatizarse desde dentro de esta plataforma, haciendo innecesaria la presencia en las oficinas de gestión de la empresa.

Retos inmediatos que debe afrontar el trabajo a distancia

Para que las empresas puedan sortear la grave crisis que les presenta el coronavirus, es necesaria la superación de diversos retos.

Todos, sin importar la naturaleza comercial de estas empresas, inciden en el resultado final y en el acercamiento hacia el logro de los objetivos, que para estos instantes parece ser únicamente la supervivencia comercial, ante un panorama negativo para el comercio mundial.

Las herramientas y la infraestructura

¿Cuenta el teletrabajo con las herramientas para solucionar esta crisis? La respuesta no está exenta de interpretaciones, con muchos grises y matices. Las herramientas digitales para trabajar en línea, desde casa (asumiendo la cuarentena sin mermar la productividad laboral) han avanzado de forma notoria.

Muchas de ellas están basadas en internet, son gratuitas y adaptables a cada necesidad empresarial. Sin embargo, se enfrentan a un problema secundario: la infraestructura.

No todas las empresas tienen herramientas como Asiste de PEMEX, o sus trabajadores cuentan con equipos (móviles, ordenadores) para afrontar el reto. Toda empresa que pueda superar este problema, tendrá mayor margen de éxito en la superación de la crisis.

Las empresas que no tienen posibilidad de digitalización

Muchas empresas jóvenes tienen una ventaja natural: han nacido en épocas de constante digitalización. Pero no son pocas las empresas que, por su naturaleza comercial, no pueden digitalizar sus procesos más importantes.

Las fábricas, las compañías de transporte, los trabajadores que prestan servicios presenciales, están en este gran listado de compañías que verán al teletrabajo como una importante alternativa, viable quizás, pero sin una incidencia real en las posibles pérdidas económicas.

Mercados con nulo margen de maniobra ante la naturaleza de la pandemia

El sector del turismo, de los viajes, la hostelería y el entretenimiento, tendrán que desarrollar mecanismos que permitan evitar los envites de la crisis producida por el coronavirus.

Las aerolíneas como el caso más notorio. Las pérdidas de las principales aerolíneas del mundo se estima en más de 80 billones de dólares, sólo con viajes que tengan a China como punto de origen o de destino.

Este tipo de empresas depende del contacto físico y de la presencia de personal para poder operar. La digitalización formará, sin duda, parte de las soluciones, pero no suprimirá los grandes efectos de la pandemia.

La asunción de costes

La plataforma Asiste de PEMEX está realizada con una capacidad de operación gigantesca, dinamizando los procesos burocráticos de una de las compañías más importantes de América Latina.

Pero no es una plataforma realizada recientemente. Se trata de una herramienta con bastante calado en México, y cuya adopción ha sido progresiva.

Asumir costes para digitalizar plataformas que permitan a los empleados conservar sus funciones puede resultar interesante para grandes compañías, como ha sucedido con Vodafone en España y sus 3.000 empleados trabajando en casa desde el decreto de emergencia.

Pocas PYMES podrán asumir tales costes. Muchas empresas, de sectores de riesgo o con poco margen de maniobra, tampoco. Las pérdidas se cuentan por millones.

Teletrabajar o morir. El teletrabajo es una decisión comercial antes que una imposición de emergencia. Sus beneficios se miden de esa manera.

La pandemia del COVID-19 plantea necesidades especiales. Trabajar desde casa, digitalizar gran cantidad de procesos y apostar por vías telemáticas, se han convertido en las prioridades de las empresas latinoamericanas y del resto del mundo.

El objetivo, al igual que sucede con las personas, mitigar riesgos y sobrevivir.

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