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La diversidad en las aulas y el respeto por los otros

Si el acceso a la educación es un derecho de todos, entonces cada espacio escolar debe ser la representación de la sociedad en la que vivimos, en menor escala. Es decir, que chicos y chicas de todos los grupos sociales que integran la comunidad deben tener la posibilidad de compartir aulas donde se aprenda a convivir en la diversidad y respetar al otro tal como es.

Cada niño o niña que ingresa al mundo escolar es diferente y, por lo tanto, la diversidad del aula es una realidad y no debe ser tomado como algo negativo. Así como sucede en el barrio o, si se prefiere, en la ciudad en la que cada uno vive, el mundo está integrado por personas de distintos grupos étnicos, con o sin alguna discapacidad, cada uno con su particular autopercepción de sí mismo, con mayores o menores dificultades para el aprendizaje y de distintos ámbitos sociales. Dicho de otro modo, la diversidad es una característica intrínseca de los grupos humanos.

Pero, lamentablemente, durante mucho tiempo el sistema educativo hizo de la homogeneidad un valor que estaba fuera de toda discusión, y así se fue formando la idea en maestros, padres y alumnos de la necesidad de establecer una relación de semejanza y uniformidad entre los alumnos.

En una oportunidad, hace ya varios años, un docente de una escuela bilingüe de Resistencia explicó que muchos adolescentes de familias de pueblos originarios no querían ir al centro de la ciudad porque sentían que no eran bienvenidos, aun en los espacios públicos. ¿Habrá cambiado esta situación? ¿Los alumnos de las escuelas del “centro”, como se suele denominar a los establecimientos educativos que están ubicados dentro de las cuatro avenidas, comprenden que aquellos también son sus pares y que tienen las mismas obligaciones y derechos? ¿Qué tan diversas son las aulas de las escuelas chaqueñas? ¿Docentes, padres y alumnos comprenden que transformar la escuela en un espacio inclusivo y de respeto por la diversidad redundará en beneficios para toda la sociedad?

La emergencia sanitaria que vive el país por el Covid-19 obligó a suspender temporalmente las clases. Pero eso no impide que la comunidad educativa aproveche estas horas para reflexionar sobre la necesidad de atender las necesidades de todos los alumnos. También suele ocurrir que en muchas escuelas comunes se ponen obstáculos para recibir en sus aulas a personas con discapacidad. Incluir a estos niños, niñas y adolescentes es un gran desafío para los educadores y también para el sistema educativo. Los esfuerzos que se hagan deben enfocarse en la dignidad de la persona y no en su discapacidad, y si es necesario se deberán realizar las adaptaciones curriculares que correspondan para adaptarlas a los alumnos que lo necesiten. Los especialistas en este tema advierten que serán necesarias buenas dosis de flexibilidad en el aula y apoyo a todos los niveles implicados en la educación para poder avanzar hacia el gran objetivo que es la inclusión, recordando que no siempre se puede trabajar con el grupo en la clase como si este grupo fuera un todo homogéneo.

En la medida que se asuma que la diversidad existe no solo en las aulas, sino en todos los ámbitos de la sociedad, entonces se estarán dando pasos adelante en la construcción de una comunidad con ciudadanos que comprendan la importancia de respetar al otro.

Y respetar a los demás significa que cada uno actúa no solo pensando en sí mismo sino, fundamentalmente, en el bien de la comunidad. Y en estas horas de emergencia sanitaria es muy importante comprender eso. Sin dudas será de gran ayuda entender que el mayor o menor éxito que se logre en la lucha para resguardar la salud pública (es decir, la salud de todos) dependerá, justamente, del grado de cooperación que muestre la ciudadanía y de la conciencia que se tenga del cuidado del otro, que puede ser un familiar, un maestro, un compañero del aula o un vecino. Esta situación excepcional que vive la provincia, el país y el mundo debe servir para aprender de los errores. Y la educación es, sin dudas, una buena herramienta para ampliar los conocimientos, erradicar prejuicios y beneficiar al conjunto de la sociedad.

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