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Nicaragua: murió Ernesto Cardenal, poeta, sacerdote y rebelde

Defensor de la Teología de la Liberación, suspendido por la Iglesia Católica por más de tres décadas por su militancia, falleció este domingo a los 95 años.

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Aunque fue una de las figuras más notorias de los primeros tiempos del Sandinismo, desde 2007 era un duro crítico del presidente Daniel Ortega.

   Managua, 1 (Reuters) - A principios de 2019, Cardenal estuvo internado en un hospital de Managua por una grave infección renal. Sin embargo, sobrevivió y volvió a su rutina literaria con la distintiva boina negra que tocaba su melena cana. Un familiar cercano dijo que no logró vencer los problemas de salud propios de su edad, en especial del corazón y de los riñones.

   Cardenal saltó a la fama en 1983 durante una visita a Nicaragua del papa Juan Pablo II, quien con el sacerdote centroamericano arrodillado frente a él le negó su bendición porque antes “tenía que arreglar sus asuntos con la Iglesia”.

   Cardenal fue uno de los referentes de la Teología de la Liberación, una corriente cristiana nacida en América Latina y caracterizada por un férreo compromiso con los pobres. Nació en la ciudad central de Granada el 20 de enero de 1925, en el seno de una de las familias más influyentes del país. Pasó su niñez en la mansión familiar, a orillas del Gran Lago de Nicaragua.

   Estudió en Managua y luego viajó a México para cursar literatura y filosofía, más tarde continuó sus estudios en Nueva York. También pasó una temporada en Europa. En 1965 fue ordenado sacerdote en Managua y luego fundó una  comunidad cristiana, casi monástica, en una de las islas del Gran Lago que adquirió con el dinero familiar.

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1983: el papa Juan Pablo II, con Cardenal arrodillado frente a él, le negó su bendición porque antes “tenía que arreglar sus asuntos con la Iglesia”.

Amor por la literatura

   Pero mucho antes de su vocación religiosa surgió su amor por la literatura, en la que debutó antes de aprender a leer con unos versos dedicados a la tumba del poeta nicaragüense Rubén Darío, inspirados en las rimas que le leía su padre.

   “Tuve la vocación de poeta desde que nací. Ya tarde en la vida me vino el apego religioso. Fui desde entonces un poeta que entregó parte de su trabajo a Dios. A eso añado la vocación revolucionaria: la entrega a Dios me llevó a entregarme al pueblo”, dijo Cardenal al diario mexicano La Jornada en una  entrevista en 2003.

   En el plano político, el poeta comenzó a mostrar simpatía por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde principios de la década de 1960, pero tras el arribo de la organización al poder en 1979 se acrecentó su adhesión e, incluso, fue nombrado ministro de Cultura, permaneciendo en el  cargo por alrededor de ocho años.

   Por ese compromiso político, el Papa Juan Pablo II lo sancionó “A Divinis” en 1984, prohibiéndole ejercer el sacerdocio junto a otros tres curas sandinistas. La sanción papal se prolongó durante 35 años a pesar de que Cardenal se  distanció del sandinismo y de que en 2007, tras el regreso de Ortega al poder, lo criticó duramente.

   “No al diálogo. Queremos simplemente que la pareja presidencial se vaya, no hay nada que dialogar”, dijo el poeta y sacerdote en una reciente entrevista con la alemana DW, en referencia a la esposa del mandatario, Rosario Murillo, quien es además la vicepresidenta del país.

   A mediados de febrero de 2019, cuando Cardenal estuvo grave, el papa Francisco anuló su sanción. Cardenal deja una importante obra literaria que le mereció varias distinciones, como el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y el Premio Reina Sofía de Poesía. Su trabajo incluye ensayos, memorias y una veintena de poemarios, entre los que destacan “Epigramas” y “Somos polvo de estrellas”.

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1979: Cardenal en una manifestación del Frente Sandinista. Detrás, el presidente Daniel Ortega.

Aquí pasaba a pie por estas calles,

sin empleo ni puesto y sin un peso.

Sólo poetas, putas y picados

conocieron sus versos.

Nunca estuvo en el extranjero.

Estuvo preso.

Ahora está muerto.

No tiene ningún monumento...

Pero

recordadle cuando tengáis puentes de concreto,

grandes turbinas, tractores, plateados graneros,

buenos gobiernos.

Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,

en el que un día se escribirán los tratados de comercio,

la Constitución, las cartas de amor,

y los decretos.

(“Aquí pasaba a pie por estas calles”, poema de Ernesto Cardenal)

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