Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

La contaminación del aire amenaza salud de niñas y niños

Según la Organización Mundial de la Salud, casi el 90 por ciento de los habitantes del planeta respira aire contaminado, en gran medida por el exceso de emisión de dióxido de carbono. Pero no todas las personas sufren por igual los efectos de la contaminación: niños y niñas llevan la peor parte. Un estudio elaborado por el organismo internacional, en colaboración con Unicef, vincula el problema con la emisión de gases de efecto invernadero generado, principalmente, por las actividades relacionadas con el sector energético basado en hidrocarburos, la agricultura y la ganadería intensivas.

Los resultados del análisis de la situación realizado por expertos en salud infantil de Unicef y la Organización Mundial de la Salud fueron volcados en el informe titulado “¿Un futuro para los niños del mundo?”, donde se advierte que, en rigor, ningún país del mundo está adoptando medidas para proteger en forma adecuada la salud de los niños frente a la amenaza de la contaminación. En un listado elaborado por los autores del trabajo de investigación se puede observar, por ejemplo, que sobre un total de 180 países analizados, Argentina ocupa el puesto 117 en materia de sustentabilidad. Este ranking, vale aclarar, toma —entre otros indicadores— el nivel de emisiones de dióxido de carbono (CO2) por habitante que tiene cada país. Otra de las variables que se tuvieron en cuenta para elaborar este índice mundial fueron la salud, la educación y la nutrición de los niños; y la equidad o las diferencias de ingresos.

El índice muestra que los niños de Noruega, la República de Corea y los Países Bajos tienen las mejores posibilidades de supervivencia y bienestar, mientras que niñas y niños de la República Centroafricana, Chad, Somalia, Níger y Malí están expuestos a las peores condiciones. En América Latina los países mejor situados en el índice son Cuba en el puesto 46, Chile en el 53 y Uruguay en el 66. Los peor situados son Haití en el 151, Guatemala en el 128 y Bolivia en el 118. Sin embargo, cuando se consideraron las emisiones de CO2 per cápita, los países punteros quedaron rezagados: Noruega, por ejemplo, se ubicó en el puesto 156, la República de Corea en el 166 y los Países Bajos en el 160. Cada uno de los tres emite un 210 por ciento más de dióxido de carbono per cápita que en sus objetivos previstos para 2030. Estados Unidos, Australia y Arabia Saudita, en tanto, están entre los diez peores emisores. De acuerdo con la publicación, los únicos países que están en camino de alcanzar los objetivos de emisión de CO2 per cápita para el 2030, y que también se desempeñan de un modo aceptable en las medidas de cuidado de la salud de los niños (dentro de los 70 primeros) son: Albania, Armenia, Granada, Jordania, Moldova, Sri Lanka, Túnez, Uruguay y Vietnam.

El informe explica que además del cambio climático y la degradación ecológica, también la comida ultraprocesada pone en peligro el futuro de infantes. En ese sentido, destaca que la salud y el futuro de todos los niños y adolescentes del mundo se encuentran bajo la amenaza inmediata de la degradación ecológica, el cambio climático y las prácticas comerciales nocivas que impulsan a los menores al consumo de comida rápida altamente procesada, las bebidas azucaradas, el alcohol y el tabaco. El documento difundido esta semana en forma conjunta por Unicef y la OMS advierte también que sí, de acuerdo con las proyecciones actuales, el calentamiento global excede los cuatro grados centígrados para  el año 2100, este fenómeno tendría consecuencias devastadoras para la salud, a causa del aumento del nivel de los océanos, las olas de calor, la proliferación de enfermedades como el paludismo y el dengue, y la desnutrición.

Frente a este preocupante panorama, los autores del informe recomiendan reducir, en forma urgente, las emisiones de CO2 para asegurar el futuro de los niños en el planeta; promover políticas e inversiones multisectoriales destinadas a favorecer la salud y los derechos de los niños e incluir sus opiniones en las decisiones políticas. También aconsejan endurecer las normativas nacionales de prácticas comerciales nocivas, con el apoyo de un nuevo Protocolo Facultativo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Se trata, por cierto, de un problema que no debe ser ignorado por quienes tienen las más altas responsabilidades en la protección de la salud infantil y adolescente.

Te puede interesar