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Turismo rural en el noroeste argentino: naturaleza, cultura y rica arquitectura

La Costa riojana, compuesta por una serie de pintorescos pueblos que se encadenan por la ruta 75, al borde de los cerros, permite a los turistas que visitan la zona descubrir los encantos de la naturaleza, varios atractivos culturales y los vestigios de una arquitectura rural intacta que hace posible imaginar un viaje a otros tiempos.

El ministro de Turismo y Cultura de La Rioja, Gustavo Luna, dijo a Télam que ‘cada lugar tiene un particular encanto y atractivos culturales para descubrir, como iglesias, museos o construcciones históricas‘.

La ruta coronada por cerros que dibujan a sus lados diversas formas en una variopinta paleta de colores atraviesa los característicos pueblos ‘costeños‘ de Las Peñas, Pinchas, Chuquis, Aminga, Anillaco, Los Molinos y Santa Vera Cruz.

‘Esta región es un tesoro escondido para el turismo argentino, y por eso es bueno que se conozca‘, enfatizó el funcionario provincial.

Las Peñas, a 55 kilómetros de la ciudad de La Rioja, es el primero de los poblados de zona costera que se extiende hasta Santa Cruz, sobre la falda oriental de la sierra de Velasco, que domina el paisaje.

El pueblo se destaca por la iglesia San Rafael y por ser sede del Festival del Quesillo, que atrae a un número importante de turistas locales.

El paseo por la Costa Riojana continúa a pocos kilómetros, en Pinchas, donde se llega tras atravesar Aguas Blancas y donde el principal atractivo es el taller de Doña Frescura, una vecina reconocida por sus tapices con motivos criollos de raíces indígenas de la cultura Aguada creados en un telar de madera.

Chuquis, hacia el norte, marca la continuidad de este recorrido que permite disfrutar del museo dedicado a Castro Barros y montado en su casa natal, donde hay vestigios y documentos de los momentos fundacionales del país.

En tanto que Aminga, la localidad más grande de la región y cabecera del Departamento Castro Barros, permite pasear por sus largas calles y entornos arbolados que invitan a realizar largas caminatas. La parte más importante de la infraestructura turística de la Costa Riojana está en Anillaco, que se caracteriza por varias residencias de factura colonial y sus viñedos desarrollados en medio del pueblo, regados por un pintoresco canal y por sus olivares.

Respecto de Anillaco, el ministro de Turismo y Cultura riojano recomendó a los turistas ‘conocer la planta de piscicultura, que es la única que se dedica a la producción de caviar en Argentina‘.

Unos pocos kilómetros hacia el norte se encuentra Los Molinos, otro tranquilo pueblo que conserva como principal atractivo los restos de las construcciones de dos molinos harineros del siglo XVIII que fueron levantados por los españoles.

El recorrido por esta región sigue por Anjullón y San Pedro y termina en Santa Vera Cruz, donde Dionisio Aizcorbe instaló una llamativa construcción conocida como Castillo de Dionisio.

El castillo, que está rodeado por una densa arboleda y por los canales de riego, es un edificio de formas extrañas y colores llamativos con claras influencias del estilo surrealista.

La construcción se destaca del paisaje agreste que conforma su entorno y para Luna ‘es la mejor forma de finalizar un recorrido que en menos de 100 kilómetros reúne una amplia variedad de experiencias para los turistas‘.

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