“Lo de mi hermano fue un golpe familiar, financiero y moral”
Muchos viejos empleados se quedaron sin su fuente laboral. El negocio está hoy cerrado. Cómo influyó el proceso judicial a Roberto Lugo.
Conocida es la situación de una serie de exfuncionarios provinciales y allegados que enfrentan un procesamiento judicial y se encuentran detenidos hace tiempo a la espera del juicio para determinar si son culpables del delito de lavado de activos y otros hechos.
Entre ese grupo está Roberto Lugo, quien fuera dirigente de la Cámara de Comercio y reconocido en el ámbito de empresarios pymes porque viene de una familia ligada con emprendimientos de supermercados.

El más reciente es Iberia, con dos sucursales, una por calle Córdoba y otra por avenida 25 de Mayo, el cual pertenece a una sociedad de Carlos (hermano del detenido) y la madre de ambos.
Roberto fue detenido el 16 de marzo de 2018 y el calvario para Carlos comenzó tres días más tarde con una serie de consecuencias que lo perjudican en grado que aún no puede mensurar.
‘Lo de mi hermano representó un golpe familiar, financiero y moral‘, describe quien recuerda que el 19 de marzo las cinco entidades bancarias con las que tenía una relación decidieron cerrarle la cuenta porque la situación procesal de Roberto lo ponía en la mira de la Justicia para determinar si desde su empresa facilitaba el supuesto lavado de activos.
Ese día, desde la banca provincial también le comunicaron que variaba de forma considerable un crédito que debía abonar, ya que dejó de ser cliente por ser objeto de una investigación judicial. ‘Pasó al 78% de interés‘, recuerda aumentando exponencialmente la deuda.
La falta de acceso al sistema bancario le generó el rechazo de poco más de 400 cheques que había emitido para cancelar deudas con proveedores, lo que fue cubriendo a duras penas pero a costa de que la relación que tenía con quienes lo abastecían de mercadería fuese distinta y que llevara a que los volúmenes que habitualmente manejaba para mantener su stock se redujeran a la mínima expresión.
Esto derivó en un paulatino pero sostenido desabastecimiento en los dos locales, que sumado a lo que se ‘decía en la calle‘ -que los comercios pertenecían a Roberto Lugo- provocó una sangría de clientes importantes y con ello las dificultades para el sostenimiento del personal y la vida de los negocios. ‘Mi hermano participaba en la empresa hasta 2010 y luego se dedicó a la política‘, señala Carlos. En este complejo escenario, se produjo una serie de renuncias de los trabajadores y luego el cierre del local de 25 de Mayo, que estaba bajo el mando de su padre, mientras que el de Córdoba no funciona por deudas con el suministro eléctrico que hoy busca cancelar para la reapertura.










