Conviviendo con camiones en vacaciones
Una de las cosas que caracteriza al conductor de verano es la falta de experiencia en cuanto a ruta se refiere. Si bien la mayoría es consciente de que no es lo mismo ir durante 300 días al trabajo en la ciudad y luego viajar a las sierras hay conductores que cometen toda clase de errores que en muchos casos terminan en accidentes.
La ruta es un sitio poco amistoso con los conductores de ciudad y si a eso se le agrega el ingrediente que hay que convivir con camiones la cosa se pone un poco más complicada. Las rutas de llano son un poco más “fáciles” pero al circular en caminos de montaña es conveniente disminuir la velocidad y circular manteniendo la derecha, ya que los caminos sinuosos y con curvas acortan la visibilidad y requieren cuidados al maniobrar.

Hay que tener en cuenta que cuando se está subiendo, la prioridad de paso es del vehículo que asciende, salvo que el que baje tenga acoplado y el que ascienda no. Un camión cargado que está bajando con la aceleración de la inercia, puede tener dificultades para reducir la velocidad y maniobrar.

Cuando se presentan sectores con niebla, lo mejor es no conducir, ya que la visibilidad y la adherencia de los neumáticos se ve afectada.
Si en la mitad de un viaje surgen bancos de niebla, es importante disminuir la velocidad. Evitar detenerse en la calzada, encender las luces antiniebla, y si la niebla es muy espesa, buscar un lugar seguro para salir del camino, que aleje el vehículo 4 o 5 metros de la cinta asfáltica y esperar hasta que la niebla se disipe.

En caso de tener que reducir la velocidad por debajo de la mínima permitida, es importante encender las luces de emergencia para que los vehículos que van detrás estén alertas acerca de la situación de peligro. Detenerse en estos casos es prudente solo si se encuentra un lugar seguro.

Por otro lado, es conveniente no intentar pasar un camión con neblina. Al contrario, si un camión va adelante es una ventaja, porque tiene más visibilidad pero la distancia aconsejable para seguirlo es al menos la de 2 veces el largo del transporte.
Siempre habrá alguien dispuesto a ocupar el “hueco” e intentar colarse y en esos casos lo mejor es dejarlo hacer, él es quien corre el riesgo.










