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Rubén Perina
Por: Rubén Perina

Tributo a la doctora Lucas: una mujer pionera

El 12 de febrero pasado falleció la jueza María Luisa Lucas, a los 92 años. Su larga y fructífera vida no pasó desapercibida y sin dejar huellas por este mundo. No será fácilmente olvidada.

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Portada del libro que escribió Perina.

La suya ha sido una historia de vida singular. Su trayectoria tuvo características inusuales para una mujer de mediados del siglo XX, con llamativas experiencias personales, políticas y profesionales.

Su camino recorrido, en lo privado como en lo público, ha dejado marcas imposibles de ignorar. Su vida es digna de celebrarse.

Cuando escribí su biografía (Una Mujer Pionera. La Jueza Lucas, su Vida y sus Tiempos, Editorial Contexto, 2018), mi intención fue hacer homenaje a una vida ejemplar, a una vida que pensé merecía contarse y conocerse, pues bien podía servir de inspiración para futuras generaciones de mujeres. Esta nota de despedida es un tributo final a su vida.

Aunque ninguna vida es igual a otra, y la suya ciertamente fue única, por otro lado, la suya también, en muchos aspectos, coincide o es similar a la de tantos hombres y mujeres del país y de la provincia, que surgieron de orígenes inmigrantes modestos y lograron cosas importantes, con gran esfuerzo personal y perseverancia, comenzado con una sólida educación como base fundamental para avanzar en la vida y los logros.

Su larga vida estuvo llena de sacrificios, desafíos, fracasos y desilusiones, así como de ricas experiencias, satisfacciones y grandes logros.

Su trayectoria como hija, hermana, tía, estudiante, deportista, novia, presidenta de un club de basketball, fundadora de escuelas, esposa, maestra, madre, abuela, abogada, motociclista, profesora del Colegio Nacional, emigrante y residente en Estados Unidos por 10 años (1960-1970), profesora de la Penn State University, Magister en Educación en USA y en Resolución de Conflictos en Argentina, política Radical (Directora General del Interior del Ministerio de Gobierno, convencional constituyente, diputada provincial y candidata a diputada nacional en 1983), y Juez/Ministra de la Corte Suprema del Chaco desde 1983 hasta hoy a los 91 años de edad, no tuvo desperdicios.

En lo profesional jurídico, vale destacar su contribución o influencia en temas provinciales cruciales como la modernización del Poder Judicial, el renombrado juicio para establecer la verdadera identidad del hijo del doctor Perrando, el tema de la mediación en la justicia, el corralito y el enganche y la deuda del estado con los empleados judiciales, y la mayor presencia de la mujer en la función judicial.

Su energía, su voluntad política, su audacia, persistencia y dedicación a estos temas o causas son legendarios y marcaron camino.

La redacción de su biografía, o su lectura, deja claro los valores y prácticas que caracterizaron su vida: Su perseverancia ante la adversidad, su coraje y audacia para hacer cosas inusuales para una mujer, su espíritu innovador, emprendedor, creativo, irreverente ante el “establishment” social, político y judicial; su aplomo para navegar un mundo dominado por el sexo opuesto; su compromiso con la justicia, la igualdad, la libertad y los derechos humanos, y con la lucha contra la discriminación de género; su preocupación por los mas vulnerables y marginados para que éstos tengan un adecuado acceso a Justicia; y su visión, energía y tenacidad para llevar a cabo la modernización y fortalecimiento institucional del Poder Judicial, entre otros.

Como toda persona publica/política de carácter, su personalidad y presencia emanaba respeto y auctoritas. Pero su conducta siempre estuvo marcada por su compromiso con indispensables valores de la política, la democracia y la justicia, como el diálogo, la negociación y la mediación (tan necesitados en el mundo polarizado en que vivimos).

Para los que la conocimos de cerca su partida causa una profunda tristeza y deja un gran vacío. La extrañaremos mucho y la recordaremos con cariño y admiración por todo lo que nos enseñó. Su memoria queda grabada en nuestros corazones y mentes.