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Todos somos Sala 88

Los chaqueños, pero sobre todo los resistencianos, recibimos, la semana que pasó, un mazazo impensado: el incendio de Sala 88, el templo del teatro desde hace casi treinta y cinco años. Había nacido el 18 de julio de 1985 como una cooperativa de servicios culturales, legalmente constituida ante la Dirección de Cooperativas y Mutuales de la República Argentina. Es decir que dejó atrás la etapa del lirismo que grandes actrices y actores habían llevado adelante desde los años treinta, para abrazar los principios cooperativos, defenderlos y difundirlos y hacer de ese arte un trabajo y un modo de vida.

Eduardo López
Por: Eduardo López

El nombre surgió como un homenaje al personaje que interpretara José Podestá en su circo criollo: Pepino el 88. En la figura de Podestá homenajean a un espíritu de lucha, a una razón del ser actor, más necesaria que nunca hoy, en la desgracia.

LA HISTORIA

Cuando abrió la sala (1985) en ese local funcionaba otro teatro, el del Instituto de Teatro, que cerró sus puertas. Uno de sus integrantes, el actor y director Coco Barreda, convocó a Hugo Blotta y Elsa Sucatzki para emprender un nuevo proyecto, Sala 88. Ocupó desde su fundación cuatro locales alquilados, el primero en Sáenz Peña 163, luego 9 de julio 950, después Wilde 262 y finalmente San Martín 262, hasta que consiguieron un terreno municipal donde construyeron su casa propia en French 845.

De sus fundadores, unos ya no están, otros siguieron diversos caminos, pero el que continuó llevando el estandarte fue Hugo Blotta, quien en 1962 -tenía cinco años- se radicó con su familia en Resistencia, donde cursó la secundaria en la Escuela Normal. Al terminar se inscribió en el incipiente Taller de Teatro de la Subsecretaría de Cultura dirigido por Carlos Schwaderer y Gladis Gómez. Desde entonces fue el teatro su actividad central. El Instituto del Teatro lo contó entre sus miembros y luego fue uno de los fundadores de Sala 88 Cooperativa de Teatro, que con el devenir de los años se convirtió en el centro teatral de la capital del Chaco.

HISTÓRICOS ACTORES

Pero esta tarea teatral, que hoy cuenta en Hugo Blotta su estandarte indiscutido, tuvo su historia en la capital chaqueña. En la década del 50 se recuerda como un hito fundamental el Teatro El Tablado del que fueron alma y vida el matrimonio de Poen Alarcón y su esposa Aída Bertoni, ambos de larga e impecable trayectoria, pero al que se sumaron nombres como Armando Llanos, Jacinto Reidán, Choli Carlen, Alberto Blotta (padre de Hugo) y Susana Echeverría. En forma paralela funcionó también por muchos años el Teatro del Fogón de los Arrieros. Otro hito lo marcó el Instituto del Teatro creado por Coco Barreda, Carlos Schwaderer, Gladys Gómez, José Fuentes, Ricardo Bosch, Hugo Blotta, cada uno de los cuales tomó luego sus caminos. También estuvo el Teatro Universitario donde descollaron Coco Barreda, Mirtha Encina, Linda Peso, Carlos Canto, Marilyn Cristófani y tantos otros que escapan a la memoria.

UN HITO MÁS

Sala 88 surgió cuando terminó su accionar el Instituto del Teatro y brega desde 1985 por mantener esa llama viva entre los resistencianos, junto con La Máscara y Galatea, otras dos salas de la capital. Por eso, la desgracia de días atrás debe ser sólo un hito más en esta rica historia de la que estamos todos orgullosos y que ha mantenido viva esa llama del arte que resurgirá, estamos seguros, con mayor fulgor. Una muestra de ello es que ya el viernes último dieron una función en la vereda de su casa incendiada, por el calor de su vocación que es mucho mayor que el que quemó butacas y telones.

Valen por eso las iniciativas para dar una mano a la recuperación de lo perdido, en la seguridad de que estarán en primera línea gente de teatro que ya se marchó, pero que vive en el pensamiento de todos como Poen, Aída, Chichín Obal, Coco, Jacinto Reidán, Magú Sánchez. Todos estos y muchos más nombres que están contenidos en el libro la Historia del Teatro en el Chaco, investigación realizada por la profesora Mirna Elizabeth Capetenich en 2012, y en la que, sin dudas, deberá agregarse este nuevo capítulo. Porque, hoy, todos somos Sala 88.