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Juan Chalbaud, de la fundación Monte Adentro

“Estamos a tiempo para preservar a la familia del monte chaqueño”

El impulsor de una experiencia varias veces premiada en parajes rurales cuenta qué lo llevó a trabajar con pequeños productores.

Fotos de Monte Adentro

Con 32 años Juan Chalbaud es el impulsor de un proyecto que busca acompañar el desarrollo integral de comunidades rurales del Chaco.

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La educación es uno de los puntales de la obra que busca captar donaciones de $12 a $27 diarios.

Monte Adentro se presenta como un espacio donde generar condiciones y oportunidades para que cada familia se desarrolle en su lugar de origen sin verse obligados a migrar y perder sus valores, su cultura y su tierra.

En 2014 Juan se mudó a la provincia para incidir y 2019 fue, para él, un año clave y por eso junto a otros tres personas fue noticia de La Nación hace dos semanas (ver página 10).

El aporte fundamental de la organización proviene de padrinos y madrinas, que contribuyen con dinero en varias líneas: apoyo escolar, talleres en oficios, emprendimientos, atención médica.

A fines de 2017 Monte Adentro firmó un convenio con Desarrollo Social de la Nación para desarrollar un programa de acompañamiento a unas 220 familias. Hoy trabajan en más de 15 parajes de forma integral para fortalecer el acceso a derechos, para que tengan su documentación, acceso a la salud, fomento a la vivienda, que puedan ir mejorando la educación y el clima familiar, cuestiones de género.

Emprendimiento sustentable 

“Otros puntos interesantes son los talleres de oficios para mujeres del campo que una vez por semana se encuentran para formarse, relacionarse y generar una marca propia que se llama Mano del Monte”, explica Juan a CHAQUEÑA vía telefónica.

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El deporte con profesores locales es clave en escuelas sin esa disciplina en su currícula. Clase de educación física en el paraje rural Cabañaró.

Con las ventas -online y directas en ferias locales- de productos de tejido, costuras y gastronomía las madres obtienen sus propios ingresos, cualquier persona puede comprarlos escribiendo al Facebook o al Instagram de Monte Adentro o Manos del Monte.

“En alianza con otras marcas, por ejemplo con telas que otros no van a utilizar y suelen descartar confeccionamos bolsas ecológicas que otras empresas compran como packaging reutilizable y que evita el uso de plástico”.

Monte Adentro se presenta con un enunciado muy amplio, ¿con qué tipo de ayuda o acompañamiento comenzó?

-Siempre decimos que tiene un origen afectivo. Los vínculos con las familias nos movilizaron a permanecer junto a ellas. Entendiendo que el mismo contexto tiene carencias en cuestiones básicas como en unidades educativas, oportunidades en salud, laborales, conectividad, acceso al agua. En el diálogo con ellas fuimos detectando necesidades y priorizando por cuáles empezar según la capacidad que teníamos. Así fue que comenzando con becas para la educación superior, para los jóvenes que terminaban el secundario rural. El siguiente paso fue abrir apoyos escolares de común acuerdo con las escuelas, para complementar el trabajo de los docentes. Muchas son plurigrado con niños y niñas que a veces tienen dificultades y demandaría que haya muchas más personas y profesionales. Entonces los apoyos vinieron a fortalecer a la escuela. El siguiente paso fue abrir una escuela deportiva, que fue creciendo hasta agregarse un espacio de educación física en escuelas que no lo tenían.

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Juan Chalbaud fundó Monte Adentro en 2014. Asegura que las familias rurales lo llenan de esperanzas.

Unen mundos que de otra manera no estarían conectados, ¿cuántas personas forman parte?

-Si contamos entre voluntarios y personas que trabajan son unas setenta permanentemente activas. A ellas se suman unos 150 padrinos y madrinas. 

Sostenemos unas 25 fuentes de trabajo en la provincia. Nos importa mucho preservar fuentes de trabajo con madrinas y padrinos. 

¿En qué área rural actúan?

-Mayoritariamente son comunidades rurales que están en alrededores de Tres Isletas. Tenemos una de Castelli, otra de Pampa del Indio, otra de Sáenz Peña, pero la mayoría son próximas a esa ciudad. Muchas son personas que migraron hace unos 60 años, algunas pocas familias indígenas y la mayoría son pequeños productores. Son una reserva que todavía tiene el Chaco que trabaja la tierra en armonía con el monte. Cuando hay necesidad económica tienen que terminar vendiendo madera a dos pesos para salir del paso. Las pérdidas de valor son varias: a la madera, a la tierra y al sacrificio humano. 

¿Tuvieron obstáculos?

-La verdad no tuvimos obstáculos serios hasta hoy. Gracias a los vínculos con las familias entendemos que tiramos para el mismo lado. Desde esa perspectiva no hubo inconvenientes. Hay un límite en el desarrollo que proponemos y podemos lograr. Tiene que ver con el apoyo del Estado: necesitamos mejora de vivienda o el acceso al agua y si bien la estamos haciendo como fundación, nuestro impacto nunca va a alcanzar a la mayoría por una cuestión económica. Y si pudiésemos articular con el Estado podríamos construir viviendas rurales generar un plan de acceso al agua para las familias, créditos para los pequeños productores, un centro de oficios que pueda formar a las personas del campo sin necesidad de irse, capacitándose para el trabajo y que le sirva para su propio contexto. Acá el techo lo marca de algún modo la presencia y la acción u omisión del Estado articulando con los actores de la comunidad: las asociaciones de vecinos, las poblaciones de cada paraje rural, las escuelas y las organizaciones de la sociedad civil como nosotros. Desde nuestra perspectiva el Estado tiene que acercarse, ver la necesidad cara a cara, sentar en una mesa a los actores y debatir cómo empezar a trabajar por algo, sin ser invasivo pero haciéndose responsable de su deber, que es garantizar el acceso a derechos humanos básicos.

“Sin oportunidad de formación para volver a trabajar la tierra o un crédito para generar un emprendimiento nuevo, se dan todas las condiciones para que migren en busca de un futuro mejor”.

“El negocio de la madera deja pobres y sólo enriquece a quien se la lleva”

En su último año de secundario, Juan Chalbaud descubrió su vocación de servicio una invitación a misionar lo marcó para siempre. Durante su carrera de ingeniero industrial siguió visitando las mismas comunidades junto a un grupo de misioneros. “Ir a estas comunidades rurales es una experiencia les modifica la vida. Muchos jóvenes han cambiado su carrera para encarar un proyecto personal que tenga que ver con la solidaridad”, contó a La Nación.

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En forma colectiva se construyó una cisterna con capacidad de 16.000 litros de agua para la comunidad rural de La Peligrosa.

Después de la experiencia con el grupo misionero Hermano Amelio de los Hermanos Maristas, empezó a viajar con más frecuencia “y cuanto más viajaba más iba conociendo; y por ende, más ganas de permanecer tenía de llevar adelante un proyecto que haga realidad los sueños de varias familias”.

Terminó la carrera de Ingeniería industrial, se recibió y trabajó en Capital Federal dos años, viajó por Latinoamérica como mochilero y al regresar siguió como docente en contextos vulnerables y catequista por dos años y medio. 

A los 27 se fue a trabajar un año al norte de Santiago del Estero. “Con ese camino recorrido y las experiencias vividas sentí que estaba en condiciones de dar paso que movilizó todo esto”, narró a NORTE. Desde entonces quedó muy movilizado por el vínculo que mantuvo con las familias chaqueñas

 “Con el Grupo Misionero Hermano Amelio, concluimos seis años de misión compartiendo la vida con gente muy querida de una colonia llamada Boquerón. Ahora anhelamos profundizar el vínculo con gente que de forma independiente promoviendo el desarrollo de la comunidad y a través de un programa de becas universitarias. En esta colonia rural ya existe hace pocos años una secundaria rural con unas pocas promociones egresadas, y creemos que un paso que puede dar la comunidad es avanzar hacia la cultura postsecundario, ya sea hacia la formación terciaria, universitaria, en oficios o capacitación para el trabajo rural. Confiamos que la propuesta de becas para la formación luego del secundario puede sembrar esta cultura de un modo activo y continuo”.

¿Cómo se explica tu vocación personal? 

-Por general sucede que si desde una espiritualidad uno se quiere brindar por completo parecería que la única opción es una vida consagrada, y al mismo tiempo si se quiere entregar por completo parecería que dejas tu espiritualidad para hacer trabajo social. La realidad es que en los tiempos actuales nos invitan a ser más síntesis y en mi caso mi vocación es la de una vida misionera que se funda en una espiritualidad y se plasma en la acción concreta de vivir comunitariamente llevando adelante proyectos que cuiden y promuevan la dignidad de las personas y en el monte chaqueño. Por eso Monte Adentro no es una organización en sí misma religiosa; es una organización comunitaria que busca generar condiciones y oportunidades por eso participan personas de distintas creencias.

“Mi vocación se funda en una espiritualidad y se plasma en la acción concreta de vivir comunitariamente llevando adelante proyectos que cuiden y promuevan la dignidad de las personas y en el monte chaqueño”.

En el trabajo con esas poblaciones ¿advierten un deterioro de los recursos naturales?

-Sí, el deterioro está a la vista de todas la personas que transitamos los caminos rurales. La madera se va y se va todos los días en grandes cantidades; maderas preciosas de un gran valor económico y de un gran valor natural y cultural. Ese negocio todavía no termina de generar ningún equilibrio sustentable ni natural y menos un desarrollo económico porque el negocio de la madera deja pobres y sólo enriquece a quien se la lleva. Es un negocio extractivo, no hay reposición y una vez que a la familia no le queda más sin oportunidad de formación para volver a trabajar la tierra o un crédito para generar un emprendimiento nuevo, se dan todas las condiciones para que migren en busca de un futuro mejor.

Nuestras comunidades rurales tienen un recurso humano y natural, son tierras donde se puede hacer ecoturismo, emprendimientos agroecológicos, y agropecuarios en armonía con el ambiente. Es una tierra espectacular con una gente espectacular. Por eso decimos si nos dan las oportunidades podemos cuidar esta tierra y a partir de ella que la gente tenga una vida buena, digna, y oportunidades de calidad en su lugar de origen y trabajar a largo plazo. 

Las familias avanzan en aspectos que por más pequeños que sean son importantes. Por ejemplo se empiezan a expresar más o asisten más a los espacios de apoyo escolar, a los talleres de oficios o a las atenciones médicas, cuando vez que con un  pequeño ahorro revocan una pieza, agregan un baño, hacen un piso, compran a crédito una bomba sumergible para empezar a tener agua. Cuando ves que las familias se reúnen y logran abrir un puesto sanitario o conectar internet en cinco parajes, son avances son signos muy concretos de que es posible; de que no estamos hablando de una utopía lejana.

Todavía están muy limitadas las oportunidades educativas pero cuando compartís el día a día con las familias siempre salís motivado. Al verlos dar pasos concretos hacia adelante terminas el día con esperanza.

¿Qué es lo más destacable de la experiencia? 

-Que la provincia del Chaco pueda reconocer que en las comunidades rurales tiene una reserva cultural, natural que si la pierde va a ser dificilísimo o casi imposible lograr un desarrollo equitativo. Cada vez que una familia deja su tierra toda la sociedad es más pobre. Porque esa tierra dejó de ser una fuente de trabajo y dejó de ser cuidada en su naturaleza. Y al mismo tiempo hay una periferia urbana que va a recibir a esa familia sin estar preparada para hacerlo. Que lleguemos a tiempo para abordar a la familia del monte chaqueño para preservar esa cultura y esa naturaleza, generando un desarrollo equitativo. Ese es el punto que más nos interesa transmitir a nivel local y ojalá llegue a la política provincial. No somos competencia del estado, queremos ser colaboradores entendiendo que como sociedad civil tenemos una responsabilidad también de ayudar desde nuestro lugar para que cada persona pueda acceder a sus derechos humanos básicos en forma completa. 

Más información en: Monteadentro.org/

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